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Próxima estación: Bruselas

Los indignados inician una marcha a pie hacia la capital europea. Pretenden entregar hoy en el Congreso las conclusiones del fin de semana

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“Tenemos ganas de llegar y todavía no hemos salido”. Piotr Lewandowski, polaco de 22 años, perdió su trabajo en una fábrica de tratamiento de cartones en enero. En junio se unió en Santander a la ruta norte de la marcha indignada y caminó durante 23 días hasta llegar a Madrid. Ayer todavía le quedaban fuerzas para, junto a una treintena de integrantes del Movimiento 15-M, emprender camino a pie hacia Bruselas con el objetivo de alcanzar un “revolución global”.

“La decadente realidad sociopolítica, económica y medioambiental instalada en nuestros sistemas integran un complejo enemigo internacional e intangible cuya lucha requiere que nos movamos al mismo tiempo”. Bajo esta máxima, un grupo de indignados decidió apresurar la salida de la marcha hacia la principal sede administrativa de la Unión Europea en una asamblea celebrada el pasado lunes en el Retiro. “El 15-M no se para, no tenemos nada que perder”, comentaban en pequeños corros algunos de los indignados poco antes de la salida de su primera etapa: Puerta del Sol-Alcobendas.

Los caminantes tienen previsto llegar a Bruselas el próximo 8 de octubre para exponer ante el Parlamento Europeo sus reivindicaciones a nivel “global”. Por el camino, aprovecharán para “dialogar” y nutrirse “los unos de los otros” con el fin de mejorar la coordinación del movimiento a nivel internacional y alcanzar un marco de acción común.

Según explicó uno de los portavoces, la idea es “dividir Francia en territorios de actuación” por los que vayan pasando los indignados de los diferentes países que se unirán a la marcha antes de confluir en París el próximo 17 de septiembre. A falta de confirmaciones, los portavoces de la marcha a Bruselas aseguran que hay indignados de Italia, Grecia, Alemania, Suiza y Reino Unido dispuestos a sumarse a la ruta para “llevar el mensaje del movimiento por Europa” y llegar juntos a Bruselas. Es probable, además, que otra columna similar salga de Barcelona en los próximos días y que las dos marchas españolas confluyan en Tours (Francia), y continúen juntas desde allí.

Durante toda la jornada de ayer, a través de las redes sociales, el Movimiento 15-M animó a sus simpatizantes a acudir a Sol para despedir a los caminantes. El intenso calor no impidió que alrededor de un centenar de personas se reunieran en el centro de la plaza para prestarles su apoyo y acompañarlos en su primer tramo.

Entre ellos estaba Beatriz, una joven de Bilbao que se enganchó en Burgos a la ruta norte y llegó hasta Madrid. No tiene fuerzas para unirse desde el principio a la marcha a Bruselas, pero asegura que se incorporará cuando pase por Euskadi. “En Bruselas vamos a demostrar que, si los gobiernos no son capaces de unirse, los pueblos sí”, asegura.

Antes de la salida, el ambiente era, en la línea que ha caracterizado al movimiento, festivo y reivindicativo. El grito de guerra de las marchas populares indignadas

–“¡De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste!”– fue coreado con fuerza por los congregados. También se escucharon otros lemas tradicionales del 15-M como “¡Que no, que no, que no nos representan!” o “¡El pueblo unido, jamás será vencido!”.

Guillermo, que llegó a Madrid caminando desde Alcázar de San Juan (Ciudad Real), también se unió ayer a la marcha. “Queremos transmitir un mensaje de cambio a la sociedad y a los políticos y, con este pequeño símbolo, demostrar que nada es imposible”, aseguró. A su lado, Ladis y Ángel, ambos parados, discutían sobre los motivos que les han llevado a enrolarse en la marcha. “Quiero que las cosas cambien, que mejoren los salarios”, comentó el primero. “Creo que es importante que la gente se pregunte por qué caminamos”, dijo el segundo, que perdió su trabajo como soldador hace unos meses.

En Bruselas los esperará Carmen Gil, sevillana aficanda allí desde hace dos años. Junto a otros indignados, se encargará de la coordinación de la recepción de los caminantes. “El lunes estuve en el I Foro Social del 15-M y percibí muchas ganas de hacer cosas. Cuando pude mirar en internet, vi que en Bruselas ya estaban al tanto. Hay mucha gente, españoles y belgas, que ya los está esperando”, asegura.

Pasadas las 19.00 horas, portando una pancarta en la que se leía “Vamos despacio porque vamos lejos”, los caminantes avanzaban por la Castellana dejando atrás la nueva acampada instalada entre Cibeles y Neptuno. Allí permanecen todavía alrededor de 300 indignados que permenacerán allí al menos hasta el domingo.

Los indignados intentarán hoy entregar a los diputados las conclusiones de las marchas que llegaron este fin de semana a Madrid. Una asamblea discutía al cierre de esta edición el contenido del documento y la forma en la que sería entregado en las Cortes, informa Maite Iniesta.

Los integrantes de las siete marchas celebraron asambleas en las localidades por las que discurrió el recorrido. En cada lugar apuntaron las demandas planteadas por los vecinos. Según se puso de manifiesto en las asambleas del I Foro Social del 15-M, las demandas ciudadanas se centraban en asuntos como los problemas de los agricultores, la falta de servicios en el medio rural o las carencias en comunicaciones e infraestructuras. Pero además, los indignados preparan un manifiesto coordinado por la Comisión de Economía contra las agencias de rating, que todavía está en proceso de redacción, y que se colgará en la página web (www.tomalaplaza.net).