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Austria aprueba una de las leyes más restrictivas contra la inmigración

La norma permite declarar un "estado de emergencia" por la inmigración y restringir el derecho de asilo. Viena anuncia además que a finales de mayo introducirá nuevos controles fronterizos y que planea elevar una valla de 400 metros en la frontera italiana.

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El paso alpino de Brennero, en la frontera entre Austria e Italia. - REUTERS

VIENA.- Austria ha tomado una serie de medidas restrictivas para bloquear el paso de inmigrantes. Una de ellas es instalar una alambrada de unos 400 metros de largo en el valle del Brennero, en la frontera con Italia, además de aumentar los controles en los trenes y los vehículos particulares. Asimismo, el Parlamento austriaco ha aprobado una controvertida ley antiinmigración, una de las más restrictivas de Europa.

Tras aplicar el pasado otoño una política de puertas abiertas al paso de refugiados y aceptar unas 100.000 peticiones de asilo en 2015, Austria ha pasado a aplicar duras políticas antiinmigración, que le han llevado incluso a forzar el cierre de la ruta de los Balcanes. La ley aprobada este miércoles permite declarar un "estado de emergencia" por la inmigración y restringir el derecho de asilo, una reforma que coincide con el triunfo de los ultraderechistas del FPÖ en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y cuyo candidato, Norbert Hofer, es ahora el principal favorito para convertirse en el nuevo presidente del país.

La reforma ha contado con el apoyo de los dos partidos del Gobierno, el Popular y el Socialdemócrata, aunque cuatro diputados de esta formación han votado en contra. También ha respaldado la enmienda legal el populista y conservador Team Stronach, y en contra han votado Los Verdes, el liberal NEOS y el ultranacionalista FPÖ, que considera que la reforma no es suficiente y quiere medidas aún más restrictivas.

La controvertida enmienda legal se ha negociado durante meses, a pesar de la oposición de las ONG, parte de la oposición e incluso de algunos diputados del gubernamental partido socialdemócrata. Esta reforma permitirá al Gobierno austriaco declarar el "estado de emergencia" por un periodo de seis meses, prorrogable en tres ocasiones, y bloquear la entrada de refugiados en la frontera y las solicitudes de asilo si provienen de países vecinos, como Italia o Eslovenia, en los que no hay situaciones de violencia o persecución.

Además, la nueva normativa limita la concesión de asilo a tres años, tras los que se revisará la situación del demandante de protección, por si la situación que le llevó a huir ha variado. Si el conflicto que le ha llevado a huir ha concluido, se le retira el asilo. También se restringe la reagrupación familiar y los beneficios sociales que conlleva, se agilizan las deportaciones y se da más poder a la Policía.

Controles fronterizos durante 24 horas

Por si fuera poco, el Gobierno austríaco ha anunciado además que a finales de mayo introducirá nuevos controles fronterizos, que según ha explicado el director de la Policía en la región de Tirol, Helmut Tomac, podrían aplicarse 24 horas al día de ser necesarios. La Policía podrá revisar turismos y camiones de carga tanto en la autovía como en la carretera nacional que conecta Austria con Italia, acabando así con el paso abierto en esta frontera entre dos países del espacio Schengen de libre circulación. 

Asimismo, Viena ha anunciado que planea elevar una valla de unos 400 metros en el transito paso alpino de Brennero, lo que ha causado roces diplomáticos con Italia y críticas de la Comisión Europea (CE). Las autoridades austríacas calculan que uno 50 inmigrantes indocumentados cruzan a diario por el Brennero, aunque advierten de que podría elevarse a 500 si las actuales rutas migratorias se desvían hacia esta zona. La edificación de la valla se está acelerando, según Tomac, quien ha indicado, sin embargo, que la instalación de la malla de alambrada dependerá del grado de colaboración de Italia.

Está previsto que los ministros de Interior de Austria e Italia se reúnan esta semana para buscar formas de cooperación.  El primer ministro italiano, Matteo Renzi, ya ha dejado claro su rechazo. "La hipótesis de cerrar Brennero está descaradamente contra la reglas europeas, además de contra la historia, contra la lógica y contra el futuro", ha escrito en su boletín informativo publicado en Facebook.

Renzi ha subrayado que en los primeros cuatro meses de 2016 han llegado a Italia menos inmigrantes y refugiados que en el mismo periodo de 2014 y prácticamente los mismos que en 2015. "Se trata de un gran esfuerzo para nuestro país, que sigue intentando salvar vidas humanas en el mar pero con cifras que son más bajas de lo que informan las alarmas internacionales", ha sostenido. "Confiamos en que Viena no adoptará decisiones unilaterales en los próximos meses y que Austria continuará colaborando estrechamente con nosotros en la crisis de los refugiados", ha dicho por su parte el ministro de Exteriores, Paolo Gentiloni, en una entrevista al diario austríaco Die Presse.