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Crisis política Brasil se echa a la calle para exigir la salida de Temer, cercado por la corrupción

Los manifestantes piden la celebración de elecciones tras la publicación de unas grabaciones en las que el presidente de Brasil autoriza pagar un soborno por el silencio del expresidente del Congreso Eduardo Cunha, encarcelado por corrupción.

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Manifestantes protestan contra el presidente de Brasil, Michel Temer, en la avenida Paulista de Sao Paulo. | FERNANDO BIZERRA (EFE)

Con gritos de "Fuera Temer", miles de brasileños tomaron el jueves por la tarde (madrugada del viernes en España) las calles de una decena de ciudades del país para pedir elecciones y exigir la renuncia de su presidente, en el ojo de huracán por un gigantesco escándalo de corrupción que ha provocado la enésima crisis política e institucional en el país.

Las movilizaciones fueron convocadas en redes sociales por organizaciones de la sociedad civil y en ellas también se cargó contra los recortes y las reformas económicas de calado que ha emprendido el Gobierno de Temer.

Sin embargo, la grabación en la que el jefe de Estado avala comprar el silencio de un exdiputado preso por corrupción, ha sido la gota que ha colmado el vaso para la sociedad brasileña, que asiste día tras día a nuevos capítulos relacionados con el pago de millonarios sobornos.

La nueva crisis política amenaza con hacer caer a un presidente que llegó al poder después del impeachment a Dilma Rousseff el año. De momento, Temer resiste pese a que tanto sectores del oficialismo como toda la oposición han exigido su renunciades. Dos de sus ministros ya han renunciado: el titular de cultura Roberto Freire, presentó su dimisión el jueves.

En una carta dirigida a Temer, Freire aseguró que "teniendo en cuenta los últimos acontecimientos y la inestabilidad política generada por hechos que envuelven directamente la Presidencia de la República", decidió, con "carácter irrevocable, renunciar al cargo de Ministro de Estado de la Cultura". 

Freire presentó su dimisión horas después de que el ministro de Ciudades, Bruno Araújo, abandonara el Gobierno en disconformidad con las acusaciones sobre el mandatario.

Por todo ello, miles de personas se manifestaron en al menos diez ciudades, siendo las principales protestas en Río de Janeiro, Sao Paulo y en la capital, Brasilia, en medio de fuertes medidas de seguridad.

En la capital fluminense, se juntaron unas 2.000 personas en una de las principales arterias de la ciudad, para pedir, además del fin del Gobierno, elecciones generales.

"Fuera Temer", "Ningún derecho menos", "Elecciones directas ya", fueron algunos de los carteles que portaron en Río de Janeiro.

Un grupo llevó además un ataúd con un retrato de Temer, rodeado de velas y frases contra su gestión, mientras que otros optaron por llevar camisetas que hacían referencia al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y pedían su candidatura para las elecciones previstas para 2018.

Posteriormente, la Policía reprimió con gases lacrimógenos y balas de goma incidentes causados por varios manifestantes al finalizar esa marcha del centro de Río de Janeiro.

El nuevo escándalo que sacude Brasil estalló en la noche del miércoles, cuando el diario O Globo reveló la existencia de una grabación que apunta a que Temer avaló comprar el silencio del expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, preso por corrupción.

Cunha fue el principal artífice del proceso destituyente contra Dilma Rousseff (2010-2016), a quien Michel Temer sucedió en la Presidencia en mayo del año pasado.

En Sao Paulo, como ya ocurrió en la víspera, centenas de personas volvieron a ocupar la Avenida Paulista, en pleno corazón financiero, y se pararon frente a la sede que tiene la Presidencia en esa céntrica calle.

La capital paulista fue más allá en sus reclamos y desplegó una gran pancarta en la que se podía leer: "Fuera todos", además de otras misivas que pedían prisión para el mandatario o la convocatoria de una nueva huelga general.

En Brasilia, miles de manifestantes intentaron rodear el Palacio de Planalto, pero los gritos contra Temer apenas llegaron a los despachos de la sede del Gobierno brasileño debido al perímetro de seguridad que implantó la Policía.

Todas las manifestaciones estuvieron arropadas por una fuerte presencia policial con objeto de evitar los incidentes con los que terminó la huelga general del pasado 28 de abril, la primera en los últimos 20 días.

De hecho, algunos comercios cercanos a las protestas reforzaron sus fachadas con tablas y otros objetos.

A raíz del escándalo, la Corte Suprema de Brasil ha abierto una investigación contra Temer, quien ya estuvo salpicado por las delaciones del grupo Odebrecht, implicado también en la trama corrupta.

En medio de rumores sobre su renuncia, Temer se aferró este jueves al cargo y negó en un mensaje a la nación que vaya a dejar la presidencia.

Según la Constitución, si Temer renuncia o es destituido, el Congreso deberá realizar una elección indirecta para escoger a la persona que completará el período iniciado por Rousseff en 2015, el cual concluye el 1 de enero de 2019.

Sin embargo, el propio Congreso podría aprobar una enmienda para convocar unas elecciones generales este mismo año y para la que existen propuestas que ya tramitan en las cámaras.

La nueva crisis institucional ha provocado una caída de cerca del 9 % de la bolsa de Sao Paulo y un desplome del real frente a la divisa estadounidense.