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Bruselas quiere aprobar el 'TTIP canadiense' sin pasar por los parlamentos de los 28

El Ejecutivo comunitario dará a conocer su proyecto de ratificación del CETA, el tratado comercial con Canadá, en el Colegio de Comisarios del 5 de julio. Sin embargo, el presidente Juncker ya ha desvelado algunos detalles que han levantado ampollas.

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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. - EFE

@Alopezdemiguel

MADRID.- El creciente rechazo ciudadano a los tratados de libre comercio que negocia con sigilo la Comisión Europea no ha impedido a su presidente tomar su enésima decisión cuanto menos polémica en esta materia. Jean-Claude Juncker desveló este martes en el Consejo Europeo que se celebra estos días en Bruselas que el tratado comercial entre la UE y Canadá, el CETA, será tramitado como un acuerdo de competencia exclusiva de la UE, y no como un tratado mixto, por lo que no tendrá que ser ratificado por los parlamentos nacionales de los estados miembros.

Tal y como ha asegurado la portavoz en materia económica y financiera de la Comisión, 
Annika Breidthardt, desde su cuenta en la red social Twitter, y como ya avanzaba la Campaña estatal contra el TTIP citando a "fuentes diplomáticas", el Ejecutivo comunitario ha tomado una decisión contraria a la opinión de la mayoría de estados miembros, como por otra parte ya era posible vislumbrar.

Alemania, Francia, Austria o Luxemburgo ya han dejado claro que quieren que el CETA pase por sus respectivos parlamentos

Recientemente, el responsable de la Dirección General de Comercio de la Comisión, Jean-Luc Demarty, daba pistas sobre esta decisión en una reunión de la comisión de Comercio Internacional del Europarlamento celebrada a puerta cerrada, según asegura a Público una fuente conocedora de este encuentro. 

En esta línea, Demarty justificó la posición de Bruselas argumentando que el mero hecho de que el CETA no sea ratificado por los 28 -tras el Brexit, 27- parlamentos nacionales no conlleva que sea antidemocrático, ya que esto equivaldría a asegurar que la UE es antidemocrática en sí misma. En la misma reunión, el director general de Comercio también avanzó que esto no significa que el TTIP, el tratado comercial entre la UE y EEUU, no vaya a ser tramitado como un acuerdo mixto, como todo parece indicar a día de hoy.

Es la Comisión quien tiene la última palabra a este respecto, y son el Consejo Europeo y el Europarlamento quienes votan a favor o en contra de la ratificación de este tipo de acuerdos, siempre que sean declarados de competencia exclusiva de la Unión. Así, y mientras que las negociaciones del TTIP están mucho más atrasadas y se han visto salpicadas por la reciente filtración de parte de los textos que hoy están sobre la mesa por parte de Greenpeace Holanda, las de su homólogo canadiense concluyeron en 2014, y si la Comisión no altera su calendario previsiblemente será ratificado en otoño de este año.

Alemania, Francia, Austria o Luxemburgo ya han dejado claro que quieren someter el Comprehensive Economic Trade Agreement (CETA, en inglés) a la ratificación de sus respectivos parlamentos nacionales -el primero ha mandado hoy una dura advertencia a la Comisión, como recoge el semanario germano Der Spiegel- en un momento crítico para la arquitectura europea, duramente golpeada por el Brexit.

Tom Kucharz, miembro de Ecologistas en Acción y de la Campaña estatal contra el TTIP, el CETA y el TiSA, cree que la maniobra de Juncker es una suerte de engaño: "Sabe que definir el tratado UE-Canadá como 'acuerdo de competencia exclusiva' de la UE genera un conflicto fuerte con varios estados miembros y será imposible aprobar contra la voluntad de los gobiernos de Alemania, Francia, Austria, Bélgica, Luxemburgo y Hungría, entre otros", afirma. 

"El problema es que los gobiernos de la UE, sin excepción, quieren aprobar el CETA de todos modos, pero ante la enorme reticencia y oposición entre sus poblaciones, gobiernos municipales y parlamentos, al menos, quieren aparentar ser críticos. Por lo tanto, la Comisión Juncker proporciona a los gobiernos un éxito fingido. Pueden insistir en la necesidad que sus parlamentos voten el tratado y presumir de haber resistido a la Comisión Europea”, advierte el activista en una nota de prensa elaborada por la Campaña estatal.

Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, se encuentra de visita en Washington para intentar insuflar algo de aire al polémico Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP, en inglés) que, como ya avanzó este diario, Bruselas considera en serio peligro de entrar en vía muerta.