Publicado: 10.01.2015 17:24 |Actualizado: 11.01.2015 21:30

"El tratado con EEUU sentará en la misma mesa al capital y a los estados"

La Campaña no al TTIP organiza nuevas jornadas para explicar la esencia del tratado comercial que Bruselas y Washington negocian en secreto, a pesar de las promesas de implementar la transparencia de la Comisión de Jean-Claude Juncker

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Protesta contra Juncker y el TTIP, diciembre de 2014, Bruselas. Agencias

Protesta contra Juncker y el TTIP, diciembre de 2014, Bruselas. Agencias

MADRID.- Bruselas prometió desclasificar nuevos documentos sobre las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con EEUU en 2015, preocupada por las acusaciones de falta de transparencia en las reuniones, o por el excesivo peso de los lobbies en el proceso: dos realidades sobre las que se ha pronunciado incluso la defensora del pueblo de la UE, Emily O'Reilly. Sin embargo, y según denuncia el portavoz de Ecologistas en Acción Tom Kucharz, la Comisión Europea se ha limitado hasta la fecha a publicar documentos de posición en relación a distintas partes de la negociación, pero no "textos legales, el texto consolidado, ni las ofertas y las demandas de EEUU". "Eso es exactamente lo que hay que ver", asegura Kucharz a Público.

Junto al portavoz de Ecologistas en Acción, más de medio centenar de sindicalistas, activistas y representantes de partidos políticos se han dado cita este sábado en la sede de la Confederación General de Trabajadores (CGT), en el marco del primer encuentro estatal de la Campaña no al TTIP. Más de 130 organizaciones como Ecologistas en Acción y la Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana (ATTAC); partidos como Podemos, Izquierda Unida o Equo y sindicatos como Comisiones Obreras (CCOO) y la propia CGT sustentan esta campaña, que a lo largo del último año ha trabajado para dar a conocer la letra pequeña del Tratado, que Bruselas y Washington tienden a obviar.

Un ejemplo es el llamado Consejo de Cooperación Reguladora, una suerte de filtro de todas las normas comunitarias que afecten a lo establecido por el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership) y que daría nuevos poderes a las empresas para influir y "coescribir" las normativas. "Sería un cuerpo permanente y no temporal", "una mesa conjunta en la que se sientan el capital y el Estado", "la privatización de la política y de la ley, con otra ley", en palabras de Kucharz.  "Se perderían los últimos rincones de soberanía democrática", zanja.

El activista recuerda que aún no está claro quiénes se sentarán en este consejo -es posible que haya sillas para las agencias reguladoras-, pero sí  que las multinacionales contarán con acceso directo a estas negociaciones. "EEUU quiere que abarque todas las legislaciones de la UE, mientras que Bruselas quiere que sólo afecte a las que tienen un impacto directo sobre el comercio", que por otra parte pueden ser la mayoría, como apunta.



Otro de los puntos más polémicos en lo que a regulación se refiere es el reconocimiento mutuo entre los estándares de los 28 y Washington, o la obligatoriedad de armonizar estas regulaciones adoptando las más laxas en algunos campos, como plantea el actual borrador del acuerdo. Hasta la fecha, Bruselas ha defendido el polémico tratado esgrimiendo los supuestos beneficios económicos que generará de acuerdo con un estudio -ignorando los resultados de otros trabajos que alertan de lo contrario-, e insistiendo en que el reconocimiento de los estándares de EEUU no supondrá un riesgo para la salud o la protección de los europeos, ni una reducción de las normativas comunitarias.

El mecanismo de resolución de disputas ISDS (Investor-State Dispute Settlement) que previsiblemente incorporará el tratado, y que permitirá a las multinacionales demandar a los estados en los que inviertan, de considerar sus inversiones perjudicadas por los cambios normativos efectuados por estos países es sólo la punta del iceberg de los detalles de esta alianza, que hoy han sacado a relucir los activistas.

El estudio de la cara B de acuerdos como el TTIP o el CETA (UE-Canadá) ha propiciado un aumento de movilizaciones y campañas de protesta de ONGs, partidos políticos o sindicatos contra estos acuerdos. Liberales, socialdemócratas y conservadores impulsan el acuerdo, y en mayo de este año el Europarlamento votará una resolución nacida al amparo de estas fuerzas, para pedir a la Comisión Juncker que acelere las negociaciones sobre el acuerdo, similar a la que en su día aprobó el PP en el Congreso de los Diputados.

18 de abril: cita mundial contra el TTIP

Coincidiendo con la octava ronda de reuniones entre Bruselas y Washington, los activistas contra el TTIP en el Viejo Continente celebrarán el próximo 2 de febrero una reunión para coordinar estrategias de acción contra el acuerdo en la capital belga.

El 18 de abril, los opositores al TTIP de ambos lados del Atlántico celebrarán una jornada global contra el acuerdo, en línea con la acción desarrollada el pasado 11 de octubre.  Distintos miembros de ATTAC aseguran a este diario que la cita debe ser "lo más grande posible", aunque también esperan que el debate sobre el acuerdo esté presente en las campañas para las elecciones municipales y autonómicas de mayo en nuestro país, y que el rechazo a la alianza atlántica logre colarse entre las reivindicaciones básicas de los trabajadores el próximo 1 de mayo. 

La reunión de este sábado se ha saldado con la creación de varios grupos de trabajo, y con el reto de visibilizar el acuerdo transatlántico en el Parlamento Europeo y en las cámaras nacionales. 

Según los activistas, la alianza comercial viene a consolidar el modelo neoliberal imperante, y el mejor antídoto contra el TTIP -como en su día defendió Susan George-, es precisamente avisar a la ciudadanía de que entrañará peligros para los derechos laborales, los mercados públicos o las normas de seguridad y ambientales de la UE.