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La embajada de la discordia llega a Jerusalén

Setenta años después del establecimiento del estado judío, la embajada de Estados Unidos dejará Tel Aviv para mudarse a Jerusalén. Donald Trump lo anunció en diciembre pasado y se concretará la semana que viene. El traslado pone en evidencia el alejamiento de la paz con los palestinos de la actual administración estadounidense.

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El alcalde de Jerusalén supervisó la instalación de varias señales indicando por dónde se llega a la embajada estadounidense en la ciudad santa.

El lunes por la mañana el alcalde de Jerusalén se paseó por el barrio de Arnona. Nir Barakat, que ya no concurrirá a las próximas elecciones municipales porque quiere dar el salto a la gran política de la mano de Benjamín Netanyahu, supervisó el trabajo de los operarios de la municipalidad que instalaron varias señales indicando por dónde se llega a la flamante embajada estadounidense en la ciudad santa.

Arnona, situado al sur de Jerusalén, es un barrio popular por sus hermosas vistas. Desde Arnona se ven las colinas del desierto de Judea que descienden precipitadamente hacia el mar Muerto. Allí está el Consulado de Estados Unidos, que a partir del 14 de mayo se convertirá en la embajada provisional de Donald Trump.

El ayuntamiento ya ha puesto el nombre del presidente americano a una plaza cercana, un pequeño homenaje al hombre que ha decidido trasladar la embajada desde Tel Aviv. Será la primera embajada extranjera que se asienta en Jerusalén después de que Trump proclamara en diciembre que Jerusalén es la capital de Israel. Otras embajadas, como las de Guatemala, Honduras y Paraguay, ya han confirmado que también se trasladarán a la ciudad santa.

La actual embajada en Tel Aviv seguirá funcionando, aunque ya no será embajada

La ceremonia de la inauguración se celebrará el día 14 a las 16.00 horas. Aunque el consulado de Arnona dejará de ser consulado para convertirse en embajada, no todos los servicios se trasladarán automáticamente a Jerusalén. La actual embajada en Tel Aviv seguirá funcionando, aunque ya no será embajada.

El embajador David Friedman tendrá un despacho en los dos edificios y los funcionarios y empleados norteamericanos se irán trasladando a Jerusalén poco a poco. Las autoridades israelíes ya han comenzado a planificar la creación de un nuevo barrio que dará lugar a las futuras embajadas, que los israelíes esperan que se trasladen paulatinamente siguiendo la estela de Estados Unidos.

La llegada masiva de funcionarios y empleados encarecerá el precio de los alquileres en Jerusalén, una ciudad a la que con frecuencia se ha acusado de expulsar a los jóvenes a causa de su talante muy religioso y también a causa de los precios prohibitivos de los alquileres. La llegada de las embajadas sin duda empeorará la situación de los jóvenes.

La construcción de la nueva embajada todavía no ha comenzado, de manera que la embajada provisional continuará en Arnona durante varios años, hasta que se haya construido el nuevo edificio, que será muy costoso para las arcas del Tesoro, y hasta que se complete el traslado de todos los funcionarios adscritos a la vieja embajada de Tel Aviv.

El consulado americano de Arnona se encuentra parcialmente en lo que fue “tierra de nadie” hasta la guerra de 1967, cuando la ocupó Israel. Junto al consulado transcurre la línea verde que Israel se empeña en borrar día a día para que no queden restos de ella. El mismo embajador Friedman, un aguerrido sionista hasta los tuétanos, ayuda a los colonos judíos siempre que se le presenta la ocasión.

A la inauguración del día 14 acudirán las principales autoridades israelíes, incluidos el presidente Reuven Rivlin y Netanyahu, mientras que por parte estadounidense se espera recibir al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, a la hija de Trump, Ivanka, y a su esposo y yerno del presidente, Jared Kushner, aunque no se pueden descartar cambios de última hora.

En Israel existe una euforia permanente con el presidente Trump. El rechazo que causaba Obama ha quedado atrás

Durante meses los israelíes han esperado que también acuda a la inauguración Trump, pero un portavoz oficial terminó por desmentirlo el lunes. En Israel existe una euforia permanente con el presidente de Estados Unidos. El rechazo que causaba Barack Obama ha quedado atrás y aunque se considera que Trump puede ser imprevisible por momentos, es preferible a Obama. Durante más de un año ha mostrado que se pone al lado de Netanyahu en cualquier asunto que toque de cerca a Israel.

Pero aunque Trump no acuda, los israelíes esperan una nutrida representación de miembros del Congreso de los dos partidos, el republicano y el demócrata. Muchos en Israel tienen al Congreso de Washington por su segunda casa, dado que en las votaciones relacionadas con el estado judío, republicanos y demócratas no presentan ninguna diferencia sustancial.

Lo que para Israel será un día festivo, para los palestinos será un día de luto. Desde que Trump proclamó a Jerusalén como capital de Israel, la dirección palestina ha suspendido los contactos oficiales con la administración de Washington. El día después de la inauguración, el 15 de mayo, los palestinos recordarán el 70 aniversario de la desposesión que sufrieron en 1948, cuando se estableció el estado judío.

La dirección palestina cree que el traslado de la embajada a Jerusalén expone la parcialidad de Trump y lo incapacita para hacer de “mediador honrado”, una expresión que utilizó por primera vez el presidente George Bush padre coincidiendo con la Conferencia de Madrid de 1991, pero que desde entonces ha dejado de usarse. Hoy día no solo los palestinos, sino casi todo el mundo, no creen que Trump tenga algo de “mediador honrado”.