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Entrevista a Ayo Obe y Cheryl Carolus “Los nigerianos de las pateras no huyen, buscan. Pero, ¿Europa no colonizó por dinero?”

Dos mujeres, negras y africanas, tres elementos de exclusión aún en el siglo XXI. Dos profesionales, la abogada nigeriana Ayo Obe y la política sudafricana Cheryl Carolus, con el poder que dan la formación y experiencia de décadas, han aportado su perspectiva sureña y de género en el Foro de Acción Común 2017 sobre sostenibilidad y convivencia global.

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Rescate de una patera. EUROPA PRESS/SALVAMENTO MARÍTIMO

El International Crisis Group (ICG) nació en 1995 frente a la incapacidad de la comunidad internacional para evitar las guerras de Somalia, Ruanda y Bosnia. Se define como “ONG de prominentes estadistas”. Y el perfil es peculiar, desde sus tres fundadores, Morton Abramowitz (ex embajador de EEUU en Turquía entonces Pte. de la Fundación Carnegie para la Paz), Mark Malloch-Brown (entonces Secret. Gral. Adjunto de la ONU), y su primer presidente, el senador EEUU George Mitchell hasta la cincuentena de actuales consejeros como el expresidente de Chile, Ricardo Lagos y ex primeros ministros de Holanda, Wim Kok y Dinamarca, Helle Thorning-Schmidt, ex ministros de Asuntos Exteriores como el argelino Lakhdar Brahimi, japonés Yoriko Kawaguchi o la indonesia, Marty Natalegawa, la ex comisaria UE, Emma Bonino, el ex Secret. Gral. de la OTAN, Javier Solana y el magnate George Soros, con periodistas, juristas, novelistas, académicos, activistas, empresarios y asesores gubernamentales de Israel, EEUU, Rusia, Paquistán, Noruega y China.

Entre ellos figuran la política Cheryl Carolus, de la delegación del Congreso Nacional Africano de Mandela que negoció con el último gobierno de apartheid la transición a la democracia en Sudáfrica. La vicepresidenta es Ayo Obe, abogada nigeriano-británica, presidenta de la ONG Civil Liberties Organisation, de 1995 a 2003, etapa del golpista general Sani Abacha, antes del regreso a la democracia.

El objetivo del ICG es “prevenir guerras y crear políticas para un mundo pacífico”. Las herramientas: el trabajo de campo, análisis expertos y una potente asesoría jurídica. Pero como todo think tank intenta, vía congresos internacionales y contactos personales, influir en la agenda global. Por eso Obe y Carolus participaron a inicios de noviembre, en Madrid, en el Common Action Forum 2017 Límites de la desigualdad: hacia una sociedad sostenible.

“Toda la política europea hacia África está basada en impedir la migración, con el paternalismo del colonialismo”

¿Son las actuales políticas europeas útiles para estrechar la brecha de desigualdad que es el Mediterráneo? Ayo Obe responde pausada y tajante: “Toda la política europea hacia África está basada en impedir la migración, con el paternalismo del colonialismo. Pero si tus políticas no funcionan en 40 años, deberías cambiarlas”.

La sudafricana Cheryl Carolus entiende que “la globalización, a la que se culpa de tanto, puede ser la solución a la pobreza-desigualdad y las crisis medioambiental y política. Porque en un mundo interconectado y con graves retos comunes, hay que buscar respuestas juntos”. Opciones alternativas a la multiratelidad de organismos como la ONU que ambas creen caducos.

“La política formal está obviamente fracasando”, expone Carolus y prueba de ello son “las victorias de antisistema como Trump” y, sobre todo, “el éxito del terrorismo fanático para reclutar a jóvenes suicidas en Mogadiscio o París, Nigeria o España”. Partiendo de su experiencia se pregunta: “¿Cómo hemos fallado a esos jóvenes para que acepten lo más antinatural: quitarse la vida? Porque yo, con 13 años, ya era militante anti-apartheid, estaba furiosa con ese régimen criminal que a los negros nos negaba hasta estudiar matemáticas, pero jamás consideré matarme para expresar esta rabia. Es un síntoma preocupante que la juventud haya perdido la esperanza en la dignidad”.

Junto a la crisis política, ambas señalan la inequidad material, como desafío a la convivencia planetaria. La situación africana es consecuencia, para Ayo Obe no sólo de la explotación colonial “también de las políticas de cooperación, de gobiernos y ONGs occidentales que usan el mantra de no dar pescado sino enseñar a pescar cuando no enseñan nada, sólo desarrollan su propia industria de la ayuda humanitaria”.

Ayo Obe, presidenta de la ONG Civil Liberties Organisation. /Clara Bellés

“Tras la crisis de 2008”, señala Carolus “hay que repensar el equilibrio porque se ha hecho un gran esfuerzo para salvar a los bancos, pero respecto a la sociedad civil todo se limita al imperio de la ley y esta sólo funciona para quien tiene el conocimiento y dinero para usarla”.

El año en curso es récord de pateras en España, se han triplicado las llegadas a Andalucía -12.400 rescatados, 16 muertos y 90 desaparecidos-, la mayoría africanos, muchos de Nigeria. ¿De qué vienen huyendo? “No vienen huyendo, sino buscando”, precisa Oye. “Matizo porque sí hay, en el noroeste de Nigeria, una insurgencia del Boko Haram -adscritos a Al Qaeda o ISIS, según etapas-, pero sus víctimas son desplazados internos y en Camerún o Chad, tan pobres, sin móviles, que ni tienen a Europa en el punto de mira.

Los que vienen”, especifica, “tienen educación y capacidad para buscar una vida mejor en Europa. Algunos, al llegar, alegan persecución porque los europeos en la distinción refugiados-migrantes económicos, a estos los estigmatizan. Pero, ¿acaso Europa no colonizó África por dinero?

“Respecto a quienes piden refugio a la UE tras escapar de Siria”, manifiesta Carolus, “lo justo y moral es acogerlos, parar la guerra y reconstruir su país. Volverán, como han vuelto los mozambiqueños que acogimos en Sudáfrica en cuanto ayudamos a limpiar su tierra de minas anti-personas”. Los migrantes, por su parte, “hacen trabajos que los nacionales no saben o quieren”, apunta.

De los 55 millones de habitantes de Sudáfrica, unos cuatro millones son migrantes, "muchos académicos y profesores pero también sastres de Malawi o Ghana porque los sudafricanos no ven masculinos esos oficios. Pero el mismo EEUU de hizo de migrantes -tras masacrar a la población nativa- y si hoy es tan poderoso es gracias a su diversidad”.

Cheryl Carolus formó parte de delegación del Congreso Nacional Africano de Mandela. /Clara Bellés

Ayo Obe considera esencial también la autocrítica africana. “Nigeria se independizó hace 50 años y al cumplir 40 hay que dejar de culpar a tus padres”. ¿Qué reacción echa en falta? “Crear un proyecto ilusionante para que los ciudadanos se queden, no obligados sino por su voluntad. Y también que nuestras agencias para evitar la trata de blancas, sean eficaces”.

Legislación e inversión afloran como claves para Obe. “Si viajar se pusiera más fácil, la gente iría y volvería. Los nigerianos somos viajeros y numerosos ¡194 millones! Pero todo el mundo tiende a vivir en su país. Ahora bien, incluso yo, con doble nacionalidad, sufro engorrosos y humillantes trámites”, explica.

Europa le decepciona por el incumplimiento de tratados de asilo, “pero también por su hipocresía comercial”, declara. “Se opone a los acuerdos africanos con China pero, los chinos han dicho: “Venimos a hacer negocio. ¿Os interesa? Sentémonos”. Gracias a lo cual, apunta, hay mejoras de infraestructuras. “¡Al fin podemos viajar por el continente sin pasar por Londres o París!”.

Cheryl Carolus considera que el triunfo social sudafricano frente al apartheid puede ser referente para la ciudadanía global. “La mayoría negra, pobre, femenina y rural que eran los excluidos ganó al gran poder económico y militar blanco”, resume. “Pero también hay que aprender de cómo luego hemos llegado a la actual corrupción del Gobierno”. ¿En qué sentido? “El activismo, cívico, cultural, vecinal, feminista, de base, no puede dar nada por ganado y desvincularse. Yo, ya en democracia, no quise ser política profesional e incurrimos en una negligencia colectiva”.

“La política formal está fracasando” prueba de ello es “el éxito del terrorismo fanático para reclutar a jóvenes suicidas en Mogadiscio o París, Nigeria o España”

¿La igualdad de género, meta pendiente internacionalmente, ayudaría a superar otras inequidades? ¿Creen en las cuotas? ¿Ven positivos referentes de mujeres poderosas como Merkel, Lagarde o May? “May no lo es”, rechaza Obe, “lidera porque nadie quiso el trabajo”. Carolus traduce en datos su apoyo a las cuotas: “En Sudáfrica el 53% de electores son mujeres. Por eso la cuota actual de un tercio de diputadas en el Parlamento va a pasar al 50%. Las votantes y sus representantes transformarán las políticas”.

“La situación de las mujeres africanas es muy diversa, desde zonas en que veneran la virginidad a donde se fuerza la promiscuidad”, reflexiona Obe. “El colonialismo, que al llegar impuso la monogamia de amas de casa, en familias polígamas donde ellas comerciaban, no empoderó a las africanas. ¡No podía porque la propia mujer blanca era esclava! Hay que conocer los usos y costumbres de las comunidades para lograr esa justicia económica y de dignidad”.

La crítica al eurocentrismo del orden mundial fue generalizada en el Common Action Forum de Madrid. ¿Qué debería aprender Europa de África para afrontar la coyuntura de crisis actual? Ayo Obe apunta enseguida a lo que más le extraña oír en sus viajes occidentales: la frase "los hijos vivirán peor que sus padres".

Algo que, afirma enfática, un africano no diría jamás. “Verbalizarlo es como lanzar una maldición contra tu estirpe. Da un miedo parecido al que, en un avión impide hablar de accidentes aéreos. Y la aerodinámica es infinitamente más independiente de los temores infundados que la economía. Aquí la confianza de los consumidores es clave. Así que, sea por precaución o por convicción, nadie debería asumir resignado que a sus descendientes les esperan peores vidas”.