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Un inmigrante resulta herido en un incendio en Calais

La Policía francesa comienza a destruir la Jungla mientras el proceso de evacuación sigue en marcha. ACNUR y Save the Children alertan de los riesgos que afrontan los menores.

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Varios inmigrantes se alejan del incendio en una de las tiendas de la Jungla. - REUTERS

CALAIS.- Un inmigrante sirio ha resultado herido leve por la explosión de botellas de gas en el campamento de Calais, conocido como la Jungla, durante el desalojo del asentamiento de refugiados, el más grande de Francia. Según informa la cadena BFM TV durante la pasada noche se registraron unos 30 incendios.

En los dos primeros días desde el inicio del desmantelamiento del campamento, que continúa este miércoles, se ha trasladado a 4.014 personas, entre las cuales había 772 menores, según el último comunicado del Ministerio francés del Interior. La operación está previsto que dure una semana. Este martes se comenzó a desmontar las tiendas que han servido de refugio para unas 6.000 personas, según las autoridades, una cifra que las organizaciones humanitarias elevan hasta las 8.000.

Operarios de una empresa privada, protegidos por un importante despliegue policial, fueron los encargados de empezar a destruir el campamento.  El primer ministro francés, Manuel Valls, ha defendido este miércoles que el desmantelamiento es una "operación humanitaria" llevada a cabo con "firmeza". Los hasta ahora habitantes del asentamiento son trasladados en autobuses a uno de los 450 centros provisionales repartidos por todo el territorio galo. A cambio se alejan de Calais, la puerta de entrada a Reino Unido a través del túnel ferroviario bajo el Canal de la Mancha y del puerto del que parten los ferris.

La prefecto (delegada del Gobierno) de Calais, Fabienne Buccio, ha declarado a la agencia Efe que el ritmo de la evacuación "es bueno" y "va según lo previsto". En este sentido, aseguró que el inicio del desmantelamiento de las chabolas "puede contribuir a convencer a los que dudan de que es necesario que tomen uno de los autobuses que les llevan a los centros provisionales de acogida". La alcaldesa de Calais, Natacha Bouchart, considera, por su parte, que es "prematuro" caer en la euforia y señaló que "sólo se ha hecho lo más fácil, que es evacuar a los que querían irse". "Mi experiencia me dice que los días siguientes serán más difíciles y estoy casi segura de que habrá que recurrir a la fuerza para expulsar a los recalcitrantes, azuzados por militantes radicales", afirmó la regidora, que pertenece al opositor partido conservador Los Republicanos.

Las asociaciones creen que los primeros en partir fueron una mayoría de sudaneses y eritreos, mientras que los afganos, que son ahora la principal nacionalidad que queda, son más reacios a alejarse de Reino Unido. Varios equipos de trabajadores sociales y traductores han repartido folletos entre los inmigrantes que aún quedan en el campamento para convencerlos de que se preparen para el traslado. "Sabemos que la Jungla'se ha terminado", admitía Aarash, un afgano de 21 años, a la agencia Reuters. El primer destino de todos ellos será un hangar en el que las autoridades migratorias analizarán cada uno de los casos y sellarán la posible reubicación de los inmigrantes. 

En paralelo, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y Save the Children han alertado de los riesgos que afrontan los menores no acompañados en el proceso de evacuación. Las dos organizaciones han reclamado a las autoridades francesas que adopten las medidas necesarias para proteger a los más pequeños, que podrían caer en manos de las redes de traficantes de personas. De hecho, Save the Children ha exigido que se detenga "inmediatamente" el proceso de evacuación hasta que se encuentre un "lugar seguro" en el que puedan permanecer los menores que viven allí.

Personal de la ONG desplegado en Calais ha asegurado que el dispositivo policial ha dejado en el limbo a los menores. "Anoche, cientos de niños se quedaron sin saber dónde iban dormir y ahora sienten una gran incertidumbre sobre el proceso de registro que deberán seguir cuando los desplacen del campo", ha alertado la organización, antes de recordar que cerca de 1.300 niños han vivido en condiciones "muy precarias" en el campamento. En este sentido, ha alertado de que "se podría llegar a perder el rastro de muchos de estos menores si la demolición del campo se realiza antes de que se pueda identificar a todos y llevarles a un sitio seguro".

"Es inaceptable que la operación francesa para desmantelar el campamento, la cual se ha planificado durante semanas, ponga en riesgo a los niños. Estamos profundamente preocupados porque los menores están siendo dirigidos a una zona del campo llamada Le PAC, donde las organizaciones humanitarias no tienen acceso y donde los niños pueden quedar expuestos a la violencia o abusos", ha afirmado el director general de Save the Children en España, Andrés Conde.

De los 1.300 niños que se calculaba que había en la Jungla, 217 han sido enviados a Reino Unido, en este caso desde el pasado 17 de octubre, y otros 772 están ya alojados en el centro provisional, según las autoridades galas. Allí sus casos son estudiados, se confirma que no tienen 18 años y aquellos que pueden demostrar que tienen familiares en territorio británico son trasladados a ese país en virtud de los acuerdos bilaterales entre Londres y París. El resto deberán ser tutelados por el Gobierno francés hasta que cumplan la mayoría de edad y puedan pedir el asilo político.