Publicado: 04.07.2011 08:00 |Actualizado: 04.07.2011 08:00

Islandia usa las redes sociales para redactar su Constitución

Miles de islandeses envían sus propuestas para el nuevo borrador a través de internet

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"Redactar una Constitución es como coser. El hilo debe aguantar. Si cortas un hilo a la mitad, todo el trabajo se pierde". Lo que plantea Eirikur Bergmann no es precisamente el tipo de consejo que se encuentra en un manual de Derecho Constitucional. Por otro lado, el proceso de elaboración de la futura Constitución de Islandia se aleja bastante de las normas convencionales de la política. En tiempos de crisis profunda, con el correspondiente descrédito de la clase política, ha llegado la hora de ideas nuevas.

Bergmann es uno de los 25 miembros del Consejo Constitucional, que fue elegido por voto popular en 2010. Se presentaron 522 candidatos voluntarios (no controlados por los partidos), de los que el 70% eran hombres y el 30%, mujeres. Su misión es escribir la nueva Carta Magna. La comparación de Bergmann, profesor universitario, con la costura apareció el jueves en Twitter. Esa es la característica del proceso que más ha llamado la atención. Los autores del proyecto están utilizando las redes sociales de internet para implicar a los ciudadanos.

La red permite informar de cada cambio e implicar a la ciudadanía

No en el sentido de costumbre. No sólo para informar con más rapidez de sus avances. También pretenden, y ya lo están consiguiendo, recibir todo tipo de aportaciones de la gente, tanto para que propongan los derechos que deben aparecer garantizados como para opinar sobre el camino ya trazado por el Consejo.

"Creo que es la primera vez en que básicamente se hace el borrador de una Constitución en internet", ha comentado Thorvaldur Gylfason, otro de los miembros del Consejo. Algunos la han llamado ya la Constitución de Facebook,aunque no sea esa la única herramienta. Pero como dos terceras partes de los 320.000 habitantes del país tienen cuenta abierta en esa red social, su uso intensivo resultaba casi obligado. Además, el 90% de los islandeses cuenta con acceso de banda ancha a internet.

La idea es evitar un texto cerrado al que los votantes sólo digan sí o no

Las sesiones del Consejo se retransmiten en directo a través de su web y de la página de Facebook, donde la gente, que se identifica con su nombre y dirección, puede dejar sus ideas y opiniones.

La idea es que los votantes no se encuentren de repente con un texto constitucional que tengan que aprobar en referéndum como un paquete cerrado que ya sólo admite un sí o un no. En abril se inició un proceso de participación por el que el texto se irá elaborando ante sus ojos.

La anterior Constitución era casi idéntica a la de Dinamarca, de la que se separó Islandia en 1944. El hundimiento de la economía del país a causa de la bancarrota de los bancos provocó un debate nacional sobre la necesidad de cambios estructurales en la política. El comienzo vendría con un nuevo texto constitucional.

Los islandeses podrán elegir a candidatos de una o más listas

Antes del recurso de las redes sociales, se celebraron dos "foros nacionales". En el segundo, en noviembre de 2010, se reunió a 950 personas, elegidas por sorteo y divididas en más de un centenar de grupos de trabajo, para que comenzaran el trabajo previo de marcar prioridades en la elaboración del texto. De allí, salió un informe de 700 páginas que se entregó a los miembros del Consejo Constitucional.

¿Cuál ha sido el impacto de este proceso aún sin concluir? De entrada, las cuestiones ecológicas han adquirido un valor clave. "La propuesta define el acceso a un medio ambiente limpio e íntegro como un derecho humano básico", destaca Gylfason.

En la misma línea, la nueva Constitución, a diferencia del antiguo texto anterior, establecerá que los recursos naturales son propiedad de la nación. Eso podría impedir, como se hizo en el pasado, que se asignen derechos exclusivos a empresas pesqueras privadas en zonas de la costa.

También tendrá un artículo sobre la libertad de información. Los beneficiarios serán todos los ciudadanos, no sólo los periodistas. "Todos tendrán el derecho a acceder a cualquier información pública, a menos que una ley obligue a mantener su secreto con razones de peso", dice el anteproyecto en su versión actual. Es decir, el acceso a esa información pagada con fondos públicos será la normal, y no la excepción.

En la actual redacción, se plantea un sistema electoral proporcional en el que los votantes no se vean limitados por listas cerradas. Se establece que cada ciudadano pueda elegir a candidatos de una o más listas.

La implicación de los ciudadanos será posible incluso cuando el Parlamento haya aprobado una ley. Se tendrá que convocar un referéndum para convalidarla si lo reclama el 10% del censo electoral.

El gran riesgo es que esa multiparticipación termine por ofrecer más un programa de gobierno que un texto constitucional que tenga vigencia durante décadas. El Consejo deberá podar todas las ideas puestas sobre la mesa y presentar principios básicos del funcionamiento del sistema político

El anteproyecto tendrá que estar concluido a finales de julio. Luego llegará al Parlamento y después se someterá a referéndum. Su mayor éxito sería que ese alto grado de participación no quede limitado a la elaboración de la ley de leyes.

1. Información pública

El Gobierno debe ser transparente [...]. Toda la información y datos en posesión del Gobierno tienen que ser accesibles al público. Si algún dato es considerado secreto, debe informarse de los motivos de su confidencialidad.

2. Naturaleza "inviolable"

Todos los islandeses tienen derecho a un medio ambiente sano, a agua potable, aire no contaminado y una naturaleza que conserve su belleza natural.

3. Sostenibilidad

Los recursos naturales son propiedad de la nación islandesa. Es necesario garantizar que los recursos se usan de forma sostenible.