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Jean Pierre-Bel, primer presidente socialista del Senado francés

El nuevo presidente de la cámara alta francesa es un extroskista que estuvo encarcelado en España por su apoyo a la lucha antifranquista

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Después de la histórica victoria de la izquierda en las elecciones legislativas del pasado domingo, por primera vez el Senado francés va a tener a un presidente de izquierdas desde que comenzó la Quinta República francesa en 1958.

El extrotskista Jean-Pierre Bel ha sido elegido presidente de la cámara alta gala y se ha convertido en la segunda autoridad institucional de Francia y en el cargo electo más importante de su partido.

Bel, ha sido elegido en la primera vuelta con 179 votos, frente a los 134 del saliente derechista Gérard Larcher y los 29 de la centrista Valérie Létard. En ese escrutinio, reservado a cargos electos locales, los socialistas, comunistas y ecologistas totalizaron 177 de los 348 escaños de la cámara alta francesa, tres más de los necesarios para lograr la primera mayoría absoluta de izquierdas en la historia del Senado francés.

El presidente saliente del Senado, el exministro Larcher, acusó la pérdida de la mayoría en la cámara alta al hecho de que 'los cargos electos locales no comprenden' ya la acción del presidente Sarkozy.

Bel ha afirmado que no utilizará el Senado para hacer una oposición frontal a las políticas del Ejecutivo ni para bloquear sus iniciativas. Pero la nueva mayoría en la cámara alta va a dificultar algunas iniciativas, como la inclusión en la Constitución del país de la ley sobre el equilibrio presupuestario, un proyecto personal de Sarkozy.

Tras esta victoria, los socialistas miran de reojo las presidenciales de 2012, con un aumento del poder institucional y con todas las encuestas a favor para alcanzar El Elíseo, después de más de 16 años sin tocar la Presidencia de la República desde la época de Mitterrand.  

Hijo de un político comunista que participó en la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, Bel participó en su adolescencia en acciones de apoyo de la resistencia antifranquista, como la acogida de refugiados, apoyo activo a grupos contrarios al régimen y entradas en el país con material propagandístico. En una de esas operaciones fue arrestado y conoció los calabozos franquistas.

Por oposición a su padre optó por el trotskismo, frente al estalinismo del Partido Comunista Francés, hasta que en 1978 abandonó la vida política para instalarse en una pequeña localidad próxima a los Pirineos.