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Macri busca financiación del FMI para paliar la fuerte depreciación del peso frente al dólar

El Gobierno argentino asegura que la ayuda del organismo internacional es la vía de financiación más barata que existe

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Un homber pasa junto a la sede del Banco Central argentino, en el distrito financiero de Buenos Aires. REUTERS/Marcos Brindicci

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, anunció este martes que ha iniciado conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para recibir una "línea de apoyo financiero" por la situación generada en el país ante la fuerte depreciación del peso frente al dólar en un difícil contexto global. Macri no quiso mencionar a cuánto asciende la posible operación.

"Hace minutos hablé con Christine Lagarde, su directora, y nos confirmó que vamos a arrancar hoy (martes) mismo a trabajar en un acuerdo", dijo Macri en un mensaje grabado en el que aludió a las condiciones adversas en plazas globales, algo que ha impactado negativamente en los mercados argentinos.

Este martes, el peso se ha depreciado un 5,3 % frente al dólar respecto al cierre de ayer, tras varias jornadas de fuertes caídas de la moneda local (el cambio comenzó 2018 en 18,65 pesos y hoy está a 23,40) que no reaccionaron a las medidas del Gobierno para frenarlas y han provocado una fuerte incertidumbre en el país.

Las variaciones del cambio de la divisa estadounidense influye de forma especial en Argentina, donde a pesar de que la gente cobra su sueldo en pesos, los históricos vaivenes de la moneda han educado a la sociedad a depender fuertemente del dólar y tratar de guardar sus ahorros en esa moneda.

A esto se suma la constante inflación: en 2017 los precios subieron un 24,8 % y solo en el primer trimestre de este año avanzaron un 6,7 %.

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, durante el mensaje en el que ha anunciado que ha iniciado conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para recibir una "línea de apoyo financiero". EFE

En su mensaje, Macri  defendió su política económica "gradualista que busca equilibrar el desastre que nos dejaron en nuestras cuentas públicas [en referencia al Gobierno de Cristina Fernández, 2007-2015] cuidando a los sectores vulnerables y al mismo tiempo creciendo y generando así más empleo y desarrollo", añadió.

Sin embargo, en este marco, el jefe de Estado incidió en que "el problema" que tiene Argentina es ser "uno de los países que más depende del financiamiento externo", producto "del enorme gasto público" heredado y que su Ejecutivo está "ordenando".

Al mismo tiempo, Macri reconoció que durante los dos primeros años de su gestión, el país ha contado con un contexto mundial muy favorable que hoy "está cambiando". "Las condiciones mundiales están cada día más complejas por varios factores: están subiendo las tasas de interés, el petróleo, devaluando monedas de países emergentes, entre otras variables que nosotros no manejamos", sentenció.

Además del contexto internacional adverso, los mercados argentinos están golpeados por amplias ventas de activos en medio de dudas sobre el plan de ajuste fiscal del Gobierno y por la reciente implementación de un impuesto a la renta financiera de extranjeros que llevó a inversores a refugiarse en el dólar.

El Banco Central ha vendido más del 10% de sus reservas de divisas desde marzo en un intento de moderar la depreciación del peso, pero esa estrategia no logró frenar la devaluación.

La semana pasada, el ente emisor subió con fuerza su tasa de política monetaria al 40% y el Gobierno redujo su meta de déficit fiscal para este año, lo que implicará un ahorro en las cuentas públicas mayor a lo previsto anteriormente.

"La opción menos costosa"

El Gobierno argentino defiende que la ayuda solicitada al FMI es la vía de financiación más barata que existe porque ese organismo "presta a tasas inferiores" a las del mercado, y recalcó que "no aumenta el endeudamiento" del país, sino que refuerza su solvencia, explicó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Sin embargo, el ministro también evitó dar detalles sobre la cuantía económica solicitada al FMI, un programa de financiamiento que se encuentra en fase de negociaciones. Dujovne reiteró que el Gobierno ha decidido buscar un "financiamiento preventivo" para dotar de "estabilidad al mercado", tener una "línea de crédito preventiva" en vistas de que el Fondo ha manifestado "apoyo expreso al programa gradual de corrección de los desequilibrios que lleva adelante la Argentina".

Dujovne agregó que actualmente el FMI es "muy distinto" al de hace 10 años, cuando la crisis de 2008, durante la que "muchos países desarrollados acudieron al FMI para poder sostener políticas contracíclicas expansivas que permitieran morigerar" su "impacto".

Vista de un cartel de una casa de cambio en el centro de Buenos Aires (Argentina). EFE/David Fernández

El FMI volvió a auditar las cuentas públicas de Argentina en 2016, tras una década de ausencia. El expresidente fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) había decidido en 2006 terminar el vínculo con el FMI, por lo que abonó en un solo pago la deuda de 9.810 millones de dólares que arrastraba Argentina con el organismo multilateral.

El recelo que en Argentina causa el FMI tuvo su origen en la década de los 90. En ese período, Buenos Aires y el Fondo suscribieron cuatro acuerdos de auxilio financiero que llevaron a que el país sudamericano fuera ensalzado como un "alumno modelo" por seguir de manera escrupulosa las recetas económicas con las que el organismo condicionó su asistencia. Mientras tanto, la deuda externa argentina pasó de unos 70.000 millones de dólares a finales de 1990 a más de 140.000 millones de dólares en 2001.

A finales de ese año, Argentina estalló en una debacle económica que originó un descrédito político y un colapso institucional y social sin precedentes en la historia reciente del país, lo que la forzó a declararse en suspensión de pagos, mientras la mayor parte de la población se sumergía en la pobreza.