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Macri 'Macrismo': las entrañas de una corrupción blindada

Ignacio Damiani y Julián Maradeo descifran en 'Radiografía de la Corrupción PRO' el sistema de negocios con el que el actual presidente de Argentina, Mauricio Macri, pudo llegar a la cima del poder bajo una proyectada aura de transparencia.

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Mauricio Macri. EFE

Dos años de investigación necesitaron los periodistas Ignacio Damiani y Julián Maradeo para desvelar la identidad de quienes hoy gobiernan Argentina en Radiografía de la Corrupción PRO.

El libro recorre la trayectoria de un ingeniero llamado Mauricio Macri, que en 1994 saltó de la red empresarial gestionada por su padre y pasó a dirigir uno de los clubes de fútbol más importantes del país, Boca Juniors, hasta que se convirtió en alcalde de Buenos Aires y, desde 2015, en presidente de Argentina.

Al cotejar los hechos con el discurso del que hace gala el macrismo es cuando “puede entenderse el sistema que despliega en toda su complejidad para gerenciar la corrupción, ordenarla y hacerla más eficaz” explica Maradeo, de 36 años.

Los autores examinan un modelo perfeccionado durante la etapa de Macri como alcalde de Buenos Aires (2007-2015) que después fue trasladado a la nación. Una de sus incursiones fue en la justicia. “No bien Macri asume como jefe de Gobierno, se impulsan 800 recusaciones en apenas año y medio contra el juez del tribunal contencioso administrativo Roberto Gallardo, uno de los más díscolos, que atiende temas tan complejos y sensibles como el de las soluciones habitacionales”, relatan.

Portada del libro 'Radiografía de la Corrupción PRO', de los periodistas Ignacio Damiani y Julián Maradeo

Desde que se reformó la Constitución en 1994, es la primera vez que, ya sea a través del sello propio de Macri, PRO, o de la coalición Cambiemos, una misma fuerza gobierna tanto a nivel nacional como en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires, donde viven 20 de los 44 millones de habitantes que tiene Argentina.

Las presiones del oficialismo en el ámbito judicial se extienden no sólo sobre jueces, sino sobre jefes de los fiscales en las jurisdicciones que controlan. A nivel nacional, Macri consiguió que el año pasado renunciara como procuradora general del país Alejandra Gils Carbó, considerada una incondicional del kirchnerismo.

Pese a que el poder legislativo de la capital no ha votado todavía su currículum para convalidarlo en el cargo, desde hace dos años se encuentra en funciones como tal el fiscal general Luis Cevasco, que reemplaza a quien pidió una excedencia en ese puesto para convertirse en el actual ministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo.

El jefe de los fiscales en la provincia de Buenos Aires es Julio Conte Grand, que también proviene del riñón del macrismo y que además accedió a ese destino sin tener cumplidos los dos años de residencia necesarios en ese distrito.

“Estos ejemplos no muestran sólo anomalías técnicas, sino que entran en colisión con el discurso macrista de respetar la independencia de quienes deben impulsar las investigaciones”, sostuvo Maradeo.

Julián Maradeo e Ignacio Damiani. PÚBLICO

Financiación fraudulenta

La transparencia en el uso de los recursos del Estado es otra de las áreas en la que los autores del libro contraponen el relato macrista con los hechos.

Como alcalde de Buenos Aires, Macri emitió en 2010 los bonos de deuda Tango 08 por valor de 600 millones de pesos (120 millones de euros por entonces) que iban a destinarse a obras y que terminaron en depósitos fijos y en productos financieros con los que la capital terminó perdiendo dinero.

A partir de 2012-2013, el considerado banquero de Macri, Federico Tomasevich, le aconsejó a la jefatura de Gobierno a través de su empresa Puente Hermanos en qué obras de infraestructura debía endeudarse la ciudad, según denunciaron los propios legisladores de la oposición.

Damiani y Maradeo también descubrieron las artimañas del macrismo para financiarse de manera espuria en la política. “Las consultoras se usan para blanquear dinero y para financiar aliados, mientras que sus fundaciones no registran empleados ni balances, y la justicia tiene un mecanismo exprés para sobreseer a los personajes de poder”, cuentan ambos.

“Aquí surge un personaje importante: Juan José Gómez Centurión, director general de Aduanas cuando Macri asumió como presidente y hoy número dos del Banco público Nación, al que se lo ha señalado como el cajero y el hombre que conoce todos los negociados cloacales del sistema de recaudación del macrismo”, destaca Damiani, de 34 años.

En estas redes de financiación no se hace ascos ni a los talleres clandestinos de ropa ni a los prostíbulos. “La hija de un exagente de inteligencia, Lorena Martins, denunció públicamente en 2011 que su padre regenteaba prostíbulos bajo el paraguas del Gobierno de la ciudad. Están en el anexo del libro los correos en los que se tarifaba la corrupción”, continúa Maradeo.

Mauricio Macri. EFE

Radiografía de la Corrupción PRO revela el testimonio de un inspector de la ciudad de Buenos Aires, Edgardo Castro, quien descubrió que era falso el expediente de habilitación de Iron Mountain, una empresa estadounidense de gestión de documentos en cuyo depósito murieron 10 personas, entre bomberos y rescatistas, al ser incendiado en 2014. En el dictamen de la fiscal que investiga el caso, en cambio, consta que el expediente está perdido.

A través de una cámara oculta, el fiscal llegó a grabar a su superior, Fernando Cohen, reconociendo que Macri llegó a intervenir personalmente para levantar clausuras que afectaban a dirigentes afines.

En el entramado de corrupción no faltan negocios inmobiliarios realizados mediante la usurpación de tierras fiscales. Al reducir de 1.100 a 20 sus inspectores en pocos meses, el macrismo también ha disuelto el registro de verificadores que supervisa las obras de construcción en la capital, y que nació a raíz de la tragedia de Cromagnon, una discoteca en la que murieron 194 personas en 2004 a causa de un incendio.

Mismos viejos nombres

A lo largo del libro, la investigación vuelve sus ojos hacia el pasado para contextualizar el presente y descubrir que “están ubicados en lugares estratégicos sujetos que son parte del entorno empresarial con un rol aceitado”, señala Damiani. “El sistema de Macri es muy virtuoso, en este sentido, porque muchas veces se lo ha subestimado”.

Así reaparecen actores de la vieja política involucrados en la quiebra de empresas o denunciados por haber recibido sobornos que volvieron a la función pública o a los servicios de inteligencia. Un ejemplo es el abogado Siro Astolfi, que representó a Marsans ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferendos e Inversiones (Ciadi) en el juicio que condenó en 2017 a Argentina a pagar 348 millones de dólares por expropiar en 2008 Aerolíneas Argentinas, y que hoy es vicepresidente de la empresa estatal.

Por eso los autores de “Radiografía de la Corrupción PRO” se refieren a un sistema de corrupción “que no se concentra en un área en particular, sino que está en las cajas donde se recauda la política, en el manejo de organismos de control y en el control de la justicia”, resume Maradeo.

Protección del régimen

Este dominio ha pasado hasta ahora muy desapercibido en la sociedad gracias a un blindaje mediático que garantiza la alianza del Gobierno con los principales empresarios de medios de comunicación, como los autores han podido constatar al momento de difundir su obra.

Prueba de ello es que la mayoría de los casos de corrupción que el macrismo no ha podido soslayar provienen de investigaciones periodísticas internacionales, sea los papeles de Panamá, los papeles del Paraíso, o las derivaciones del escándalo de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht.

Esta estructura de impunidad viene coronada por una mercadotecnia política en extremo eficaz. “Pese a aliarse con parte del peronismo, con el radicalismo, con la derecha católica y con fuerzas de centro derecha, el macrismo tiene la capacidad de presentarse como lo nuevo, y eso es creído por buena parte de la sociedad”, recuerdan Damiani y Maradeo.

El mensaje es tan efectivo que los autores no dejan de asombrarse ante la facilidad con la que Macri ha instaurado una aparente dicotomía entre la vieja política y la nueva que dice encarnar. “Por eso cada vez que se conoce un caso de corrupción, tratan de separarlo como una cuestión circunscrita al pasado en la vida de la persona, como si no hubiera una coherencia en su actividad privada y su gestión como funcionario. Esto es lo que más nos sorprende”, concluyen.