Publicado: 28.07.2014 11:59 |Actualizado: 28.07.2014 11:59

Tras la matanza, Netanyahu pretende volver al statu quo

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Benjamín Netanyahu quiere que, cuando acaben las actividades militares israelíes contra la Franja de Gaza, las cosas hayan cambiado lo menos posible con respecto a la situación que se daba en junio, antes de que se iniciara la operación Margen Protector.

La política del gobierno israelí va en esa dirección. La coyuntura militar, incluyendo la ocupación de la zona fronteriza de Gaza, permite al ejército destruir los túneles que Hamás ha construido desde Gaza hasta Israel, una tarea que sigue en curso muy lentamente y que precisará de varios días, si no de varias semanas, para completarse. Netanyahu no se plantea expandir la invasión terrestre mucho más allá de lo que ha hecho hasta ahora. Los intensos y devastadores bombardeos de la aviación, la artillería y los tanques subirán y bajarán de intensidad en función de lo que ocurra sobre el terreno, es decir según sea el comportamiento militar de Hamás.

Isreal reiteró anoche que persigue la tranquilidad, pero que "la calma se responderá con calma y el fuego con fuego" El gobierno reiteró anoche de una manera indiscutible que lo que persigue es la tranquilidad, pero sin ninguna concesión: "Ha-sheket taane ba sheket ve ha-esh ba esh", dijeron en la oficina de Netanyahu, lo que literalmente se traduce como "La calma se responderá con calma y el fuego con fuego", dando preferencia a la calma sobre el fuego. Estas palabras confirman que Netanyahu está interesado en volver a una situación tan cómoda que le permitía construir sin descanso y a toda máquina para los colonos judíos en los territorios ocupados gracias a la pasividad de la comunidad internacional y de Mahmud Abás.

Y estas aspiraciones fueron las que hicieron que el sábado el gabinete de seguridad rechazara frontalmente y por unanimidad la propuesta de alto el fuego del secretario John Kerry. El rechazo se justificó aduciendo que la de Kerry era una propuesta que no tenía en consideración las demandas de Israel y el secretario de Estado fue denigrado en los medios de comunicación hebreos.

Traducido al lenguaje común, lo que el gabinete vino a decir es que la propuesta de Kerry abría las puertas a una discusión ulterior entre Israel y Hamás sobre cuestiones que alterarían el statu quo que prevalecía en junio, lo que es inaceptable para Netanyahu.

Mientras no se resuelva esta cuestión, la estrategia militar con más ascendiente pasa por continuar los bombardeos sistemáticos de Gaza desde lejos, en función de los acontecimientos sobre el terreno, al tiempo que se limita en la medida de lo posible arriesgar la vida de los soldados, que en los últimos diez días han muerto a una media de cuatro diarios, un goteo que a medio plazo podría ser insoportable para la sociedad israelí.

Netanyahu consideró "inaceptable" la propuesta de Kerry y se niega a negociar con Hamás

Desde que rechazó la propuesta de Kerry, el gobierno ha filtrado en varias ocasiones que no descarta declarar un alto el fuego unilateral. De hecho, ayer mismo declaró sin éxito uno de cuatro horas. La ventaja que tiene este planteamiento es la mencionada arriba: que no obliga a Israel a ningún acuerdo con Hamás que altere el statu quo de junio.

Netanyahu lo quiere todo, o sea que nada cambie, y Hamás cometería un error grave si aceptara esas condiciones. El líder de Hamás en el exilio, Jaled Mashaal, recalcó ayer que ha sido Netanyahu quien ha rechazado la propuesta de Kerry, una iniciativa que en lo sustancial era aceptable para los islamistas.

Barack Obama entró anoche en liza durante una conversación telefónica con Netanyahu en la que destacó que el desarme de las milicias palestinas de Gaza debería producirse en el marco de un acuerdo de paz global entre israelíes y palestinos. Este punto de vista es contrario a los intereses de Netanyahu, que exige hablar del desarme desde ya mismo y sin tener que tocar para nada, ni siquiera tangencialmente, la cuestión de un acuerdo global de paz.

Netanyahu está jugando la carta de la fuerza militar, con la que cree que tiene las de ganar. Durante la operación Margen Protector, el ejército ha utilizado miles de toneladas de explosivos sin doblegar a Hamás pese a la aplicación de la doctrina Dahiya de devastación de objetivos civiles. Hay militares israelíes, y políticos, que piensan que siguiendo por el camino del uso desproporcionado de la fuerza, obtendrán situaciones ventajosas de cara al alto el fuego, lo que, aunque puede ser cierto, al menos a corto plazo, muestra que no aprendieron la lección de la guerra de Líbano de 2006 contra Hizbolá.

En medios políticos se comenta que en la reunión de anoche, el gabinete de seguridad estudió los escenarios posibles para el día después del alto el fuego. No obstante, lo que interesa a Netanyahu, el mantenimiento del statu quo, sería añadir otro parche a un problema que debe abordarse cuanto antes, no solo en beneficio de los palestinos sino también de Israel.