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Netanyahu abre fuego en todas las direcciones tras el veto de la ONU a los asentamientos judíos en Palestina

La ira de Benjamín Netanyahu estos días no conoce límites. El primer ministro israelí está más furioso que nunca a causa de Barack Obama, a quien acusa de haber impulsado una resolución contraria a Israel que el viernes aprobó el Consejo de Seguridad. Netanyahu no se ha quedado con los brazos cruzados sino que ha abierto fuego en todas las direcciones.

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El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pronuncia un discurso frente a las obras de una asentamiento judío en territorios ocupados palestinos de Cisjordania en 2015.-REUTERS / ARCHIVO

JERUSALÉN – El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha lanzado una ofensiva contra la ONU y contra los países que el viernes aprobaron la resolución 2334 del Consejo de Seguridad que condena la construcción en las colonias judías de los territorios ocupados palestinos, una resolución sin precedentes desde hace 36 años.

Mientras los palestinos se están comportando con una exquisita cordura y están hablando lo menos posible y con sensatez, Netanyahu ha puesto todo patas arriba con un ataque directo contra el presidente Barack Obama, al que acusa de conspirar contra el Estado judío y de haber impulsado la resolución.

Las relaciones entre los dos hombres son malas desde hace muchos años, concretamente desde poco después de que Obama entrara en la Casa Blanca en enero de 2009, y con el transcurso del tiempo se han agravado sensiblemente, hasta el punto de que Netanyahu convocó al Congreso americano para pronunciar un discurso contra la política de Obama con Irán que los senadores y congresistas aplaudieron a rabiar.

Durante los ocho años transcurridos desde su elección, el humillado Obama no ha hecho absolutamente nada serio para resolver el conflicto entre Israel y Palestina. Al contrario, ha permitido que Netanyahu construyera sin descanso y a toda máquina en los territorios ocupados, y solo ahora, cuando apenas le quedan tres semanas en la Casa Blanca, ha impulsado una resolución sobre esta cuestión.

Netanyahu no solo ha disparado contra Obama sino que lo ha hecho en todas las direcciones. Ha suspendido una reunión prevista con la primera ministra británica, ha cancelado la visita que debía de hacer a Israel el primer ministro de Ucrania, ha ordenado a sus ministros que no mantengan reuniones con los países que votaron la resolución, entre los que está España, e incluso ha ordenado a sus ministros que no visiten esos países.

Apoyo de Donald Trump

El presidente electo de EEUU, Donald Trump (i), junto al primer ministro israelí, Benjamín Netayhu, durante un encuentro en Nueva York en septiembre de 2016- REUTERS

La ira del primer ministro también se ha dirigido de una manera especial contra la ONU. Los planes que tiene en mente y para los que dice contar con el apoyo del presidente electo Donald Trump, son tan ambiciosos que incluso aspiran a bloquear a los empleados de la ONU que según Netanyahu son “antiisraelíes”.

La UNRWA, que es la agencia de la ONU para los refugiados, también figura entre sus objetivos, así como otras agencias de las Naciones Unidas que el primer ministro considera “antiisraelíes” e incluso “antisemitas”. Además, quiere que Estados Unidos congele su contribución al sostenimiento de la ONU, que equivale a algo más del 22% del presupuesto de la ONU, hasta que las Naciones Unidas anulen la resolución aprobada el viernes.

Donald Trump, que hace unos meses declaró que quería ser neutral en el conflicto entre Israel y Palestina, hace tiempo que ha cambiado de opinión. Para el puesto de embajador en Tel Aviv ha designado a David Friedman, que ha sido calificado de fanático y que a título personal contribuye económicamente a las colonias judías ilegales de los territorios ocupados.

Netanyahu también cuenta con otra personalidad favorable a sus intereses, Nikki Haley, gobernadora de Carolina del Sur, que ya ha sido designada como embajadora de Trump ante las Naciones Unidas. Haley se ha significado en numerosas ocasiones como una defensora de la ocupación israelí y Carolina del Sur fue, por iniciativa suya, el primer estado que adoptó medidas contra la campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) para acabar con la ocupación.
La cosa no termina aquí. Fuentes de la oficina de Netanyahu han indicado que el primer ministro está decidido a que Trump “sancione económica y políticamente” a los países que votaron a favor de la 2334, entre los que figura España, lo que da una idea de lo que está pasando por la cabeza de Netanyahu.

Y, sin embargo, un temor febril sigue azuzando al primer ministro. Cree que la “venganza” de Obama todavía puede avanzar con algunos otros pasos antes del 20 de enero. Especialmente preocupante le parece la conferencia internacional que Francia ha organizado para el 15 de enero en París, solo cinco días antes de que Obama deje la Casa Blanca.

Francia lleva meses cocinando esta conferencia y se ha visto obligada a postergarla una y otra vez hasta fijar la fecha definitiva para mediados de enero. Los europeos están hartos del conflicto entre Israel y Palestina pero históricamente han sido incapaces de mover un dedo para resolverlo, a pesar de que la UE es realmente quien dispone de la llave que puede desbloquearlo todo.

La oportunidad de la conferencia de París es difícil que vuelva a repetirse. Para ello los europeos deben actuar de una manera decisiva obligando a Israel a abandonar los territorios ocupados. Con apenas una amenaza de sanciones, el Estado judío se vería obligado a entrar en razón medio siglo después de la guerra de 1967.

Netanyahu teme que Obama vuelva a maniobrar en la sede de la ONU entre el 15 y el 20 de enero, pero también confía en que a partir de esta fecha, Trump pondrá las cosas en su sitio y se intensificará la construcción en las colonias judías. En las últimas 48 horas han circulado rumores de que Netanyahu ha ordenado la construcción de millares de viviendas en Jerusalén este y en el resto de Cisjordania, pero los rumores no se han confirmado. Fuentes oficiales dicen que las obras pueden esperar hasta que Trump sea presidente.