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Obama responde a Trump: "Nunca se vigiló a un ciudadano estadounidense"

"Cualquier otra sugerencia al respecto es simplemente falsa", aseguró un portavoz del expresidente en respuesta a los comentarios de Trump, que asegura que Obama le espió durante la carrera presidencial

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El presidente saliente Barack Obama escucha a Donald Trump durante su primer discurso tras la toma de posesión como presidente de los EEUU. REUTERS/Carlos Barria

El presidente saliente Barack Obama escucha a Donald Trump durante su primer discurso tras la toma de posesión como presidente de los EEUU. REUTERS/Carlos Barria

El expresidente estadounidense Barack Obama replicó este sábado a su sucesor, Donald Trump, que "nunca" ordenó la grabación de las conversaciones de ningún ciudadano estadounidense, tras las acusaciones de éste sobre el supuesto pinchazo llevado a cabo en sus oficinas de Nueva York.

"Ni el presidente Obama ni nadie en la Casa Blanca han ordenado nunca la vigilancia de ningún ciudadano estadounidense", aseguró Kevin Lewis, portavoz del expresidente demócrata en un escueto comunicado.

Lewis agregó que "una regla básica del Gobierno de Obama era que ningún funcionario de la Casa Blanca interferiría en ninguna investigación independiente del Departamento de Justicia".

"Cualquier otra sugerencia al respecto es simplemente falsa", concluyó el comunicado del portavoz de Obama.

"Ni el presidente Obama ni nadie en la Casa Blanca han ordenado nunca la vigilancia de ningún ciudadano de EEUU"

De este modo, el expresidente respondía así a las acusaciones de la mañana de hoy del presidente Trump en las que le señalaba directamente como responsable de las grabaciones de sus conversaciones en el edificio de Nueva York que lleva el nombre del magnate, sede su equipo de campaña electoral.

"¡Terrible! Acabo de enterarme de que Obama tenía mis líneas pinchadas en la Torre Trump antes de la victoria. No se encontró nada. Esto es ¡McCarthyismo!", dijo Trump en su cuenta de Twitter, al citar a la "caza de brujas" de ese senador ultraderechista estadounidense durante los años 50.

El mandatario, que se encuentra en su residencia privada de Mar-a-Lago en Florida para pasar el fin de semana, no ofreció pruebas de estas acusaciones, que equiparó al escándalo del Watergate que acabó con la Presidencia de Richard Nixon en 1974.