Publicado: 27.02.2014 08:07 |Actualizado: 27.02.2014 08:07

La oposición no irá a la Conferencia para la Paz convocada por Maduro

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lanzó este miércoles Conferencia Nacional de Paz en un salón abarrotado con representantes de todos los sectores, incluido el empresariado, pero con la ausencia de los máximos dirigentes de la oposición, mientras en el país continúan las protestas. Desde allí, llamó al pueblo venezolano a la paz, la no violencia y a defender la soberanía como caminos para que "la sociedad venezolana se encuentre y desarrolle". "Este es el camino. No hay otro camino", enfatizó.

En el acto de instalación de la Conferencia Nacional por la Paz, en el Palacio de Miraflores, en Caracas, afirmó que esta iniciativa está dirigida a la participación ciudadana, por lo que no se puede convertir en un diálogo entre partidos como el que caracterizó a la Cuarta República.En este sentido, solicitó la creación de una Comisión de Coordinación y Enlace que procese todas las propuestas que surjan en la instalación de la conferencia y que trabaje para atraer a los sectores que hoy se negaron a participar en esta actividad. 

Maduro: "Ni aplausos, ni consignas, esto es un acto para el diálogo, lo más amplio posible, tolerante y respetuoso"

Pero esta invitación no ha conseguido convencer a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la coalición electoral que aúna a toda la oposición, aunque hoy se encuentra dividida. Mientras que Henrique Capriles, que optó por la vía de la pelea institucional y de rearmarse de cara a futuros encuentros electorales, ha dado un paso atrás, el sector más a la derecha, encabezado por el detenido Leopoldo López y la diputada María Corina Machado, es el que está hoy encabezando las protestas y llamando a la violencia en las calles para hacer caer al Gobierno antes de cualquier convocatoria electoral. 

En el marco de esta nueva estrategia, el secretario ejecutivo de la MUD, , Ramón Guillermo Aveledo, anunció la coalición opositora no acudirá a la Conferencia Nacional para la Paz. "Mi deber es transmitirle, con el respeto que su persona y su responsabilidad merecen que no nos prestamos para lo que derivará en un simulacro de dialogo que desemboque en una burla a nuestros compatriotas", ha contestado a la invitación cursada por el vicepresidente venezolano, Jorge Arreaza.

El jefe de la MUD ha considerado que "no es momento para oír discursos y ni para aparecer en un torneo retórico ante los ojos de un país que se debate entre la angustia y la ira". "Eso no es diálogo. No es el ejercicio de la responsabilidad que a ustedes incumbe como Gobierno y a nosotros como alternativa de poder", ha sostenido. Y ha insistido en que "el diálogo que el país espera y necesita no puede abordarse con livianidad e improvisación". "Venimos insistiendo en la necesidad de que un diálogo nacional permanente entre todos los sectores de la vida nacional", ha subrayado.

Henrique Capriles: "No voy a lavarle la cara a este Gobierno moribundo"

Capriles ya se negó ayer a reunirse con Maduro. "Yo no voy a lavarle la cara a este Gobierno moribundo y que tildan en el exterior de genocida. Maduro es un error en la historia del país y nosotros tenemos que salir de ese error", dijo. Condicionó este diálogo a la liberación inmediata de todos los detenidos en el marco de las protestas antigubernamentales de las últimas dos semanas y del autodenominado preso político Iván Simonovis. De la misma forma, exigió el desmantelamiento de los "grupos paramilitares", a los que acusó de actuar instruidos por Maduro. 

Con el llamamiento a un diálogo "amplio y tolerante" entre los diversos actores que conviven en el país, Maduro, que estuvo acompañado de su gabinete ministerial así como del presidente de la Asamblea, el oficialismo Diosdado Cabello, tendió la mano a una futura presencia en estas reuniones de la oposición ausente. "Aquellos sectores que no aceptaron participar en esta reunión (...) no hagamos un drama de que alguien haya dicho que no viene (...) busquemos que diga que sí vienen en la próxima reunión", indicó sobre la negativa de la Mesa de la Unidad Democrática a participar en esta reunión. 

Seis funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), más otros dos funcionarios, fueron encarcelados por su presunta vinculación con la muerte de Bassil Da Costa y Juan Montoya, ocurridas el pasado 12 de febrero, en la parroquia Candelaria, en Caracas, informó el Ministerio Público a través de un boletín de prensa. Están imputados por los delitos de homicidio calificado con alevosía y motivos innobles, uso indebido de arma orgánica, quebrantamiento de pactos y convenios internacionales suscritos por la República, asociación para delinquir y obstaculización a la administración de justicia a favor de un grupo de delincuencia organizada, destaca la Agencia Venezolana de Noticias.

La investigación apunta a que una misma pistola mató a un bolivariano y a un estudiante de la derecha

También por este caso se encuentran privados de libertad otros dos funcionarios, a quienes se le imputaron los mismos delitos de los cinco funcionarios del Sebin, además de otro funcionario más del Sebin, quien fue imputado por los delitos de uso indebido de arma orgánica y quebrantamiento de pactos y convenios internacionales suscritos por la República.

Bassil Dacosta, de 24 años, fue la primera víctima mortal que dejó la crisis del vecino país. Murió el pasado 12 de febrero. Según las versiones preliminares, hombres encapuchados atacaron a Dacosta y a otros compañeros suyos. El joven recibió un impacto de bala en una pierna y falleció. Juan Montoya tenía 51 años y era un conocido militante de barrio del chavismo. También murió el pasado 12 de febrero, tras recibir un disparo en la cara. De acuerdo con las versiones iniciales, la bala que mató a Montoya procedía de la misma pistola que terminó con la vida de Dacosta, según recoge el diario El Nacional.

Que un chavista y un opositor hayan muerto por disparos de la misma pistola es un hecho extraño que ya ha levantado todo tipo de sospechas en Venezuela, entre las que destacan que se trataría de una nueva prueba de que funcionarios afines a la estrategia de la derecha atentan contra ambos bandos con el fin de aumentar la tensión y provocar el caos hasta llevar al país a una situación límite.