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Oriente Próximo La crisis de Catar busca que Trump cargue contra Irán

El aislamiento de Catar ha creado una nueva situación crítica entre países de Oriente Próximo que tendrá que resolver la administración americana. Arabia Saudí ha sido el país que ha dado el primer paso y todo indica que su intención final es que Donald Trump adopte medidas agresivas contra Irán más allá de las palabras

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Una señal indica el camino a la embajada de Catar en Baréin REUTERS/Hamad I Mohammed

La crisis de Catar tiene todo el aspecto de tratarse de una maniobra dirigida por Arabia Saudí para forzar al presidente Donald Trump a tomar una actitud beligerante contra Irán y cuenta con la bendición de Israel, un país que puede estar implicado en la operación según se desprende de los documentos que varios medios de comunicación occidentales como el HuffPost, The Middle East Eye y The Intercept han publicado en las horas previas.

Arabia Saudí y sus aliados han acusado a Catar de desestabilizar la región, pero el lugar más prominente del podio de la desestabilización corresponde a Estados Unidos, tanto por su actitud en Irak y en Siria, como por la no intervención en el conflicto israelo-palestino, como por la venta masiva de armas a los países de la zona, con contratos gigantescos que están creando millones de empleos directos e indirectos en Estados Unidos.

Después de la visita de Trump a Arabia Saudí e Israel de hace dos semanas, Riad parece haber decidido que ha llegado el momento de volcar a Estados Unidos contra Irán. Es cierto que Trump ha realizado una serie de comentarios belicosos contra Teherán desde la misma campaña electoral, pero lo que ahora pretende Riad es incrementar la presión y empujarlo para que no se contente con las palabras y pase a la acción.

La posición de Arabia Saudí sufrió un revés hace dos años, cuando Barack Obama firmó el acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Entonces, como represalia, Israel y Arabia Saudí enfriaron las relaciones con Washington e incluso lanzaron una campaña internacional para desprestigiar a Obama en Estados Unidos y Occidente.

Fotografía de archivo fechada el 25 de marzo de 2014 que muestra al emir de Catar, Tamim bin Hamad Al-Thani (c), junto al emir de Kuwait Sabah IV Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah (i) y al entonces príncipe saudí Salmán bin Abdulaziz (d), durante una cumbre árabe celebrada en Kuwait. Arabia Saudí, Egipto, Baréin y Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Libia han decidio romper relaciones con Catar porque consideran que "socava la estabilidad" y no cumple con los acuerdos entre los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). EFE/Raed Qutena

A Catar se le ha acusado de fomentar el terrorismo por el apoyo que desde este país se ha dado a los yihadistas en Siria, lo cual es cierto, pero resulta que Arabia Saudí también ha estado implicada en respaldar a los yihadistas que combaten en Irak y Siria.

Lo que en realidad no se le perdona a Catar es que apoye a los islamistas no yihadistas como los Hermanos Musulames, quienes defienden la corriente denominada “islam político”, tal como lo han hecho en Egipto, así como permitir la difusión de una cadena de televisión, Al-Jazeera, de propiedad catarí, que ha apoyado a los Hermanos Musulmanes en Egipto tras el golpe de Abdel Fattah al Sisi.

Hace solo dos semanas la agencia de noticias catarí publicó unos supuestos comentarios del emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad al Thani, críticos con Arabia Saudí. Los comentarios fueron sacados inmediatamente de la página de la agencia y Catar dijo que se trataba de una noticia falsa colocada por piratas informáticos. La reacción de algunos países fue bloquear Al-Jazeera.

El objetivo de la campaña contra Catar puede muy bien ser establecer un nuevo Oriente Próximo con la hegemonía política y militar de Arabia Saudí e Israel. Precisamente este domingo, un día antes del estallido de la crisis, los medios mencionados más arriba se han hecho eco de un cruce de mensajes entre el embajador de los Emiratos Árabes Unidos en Washington, Yousef al Otaiba, y un centro de estudios estratégicos estrechamente vinculado con Israel. El contenido de los mensajes tiene que ver en gran parte con Catar.

El magnate Sheldon Adelson a su llegada al discruso del presidente Donald Trump en el Museo de Israel en Jerusalén en 23 de mayo de 2017 REUTERS/Ronen Zvulun

El centro de estudios estratégicos responde al nombre Foundation for Defense of Democracy, financiada por Sheldon Adelson. Adelson es un magnate americano que ha hecho su fortuna en el negocio del juego y que está muy próximo al primer ministro Benjamín Netanyahu. De hecho, es el propietario del diario gratuito Israel Hayom, el de mayor difusión en Israel, y defensor de todas las causas de Netanyahu.

En la última ocasión que visitó Israel, hace dos semanas, Adelson participó en un acto con el presidente Trump, de visita en el país, y fue interrogado por la policía israelí como sospechoso en uno de los presuntos casos de corrupción que afectan a Netanyahu. Adelson ha sido el primer donante para la campaña electoral de Trump.

El embajador de los Emiratos Árabes Unidos, no solo mantiene una estrecha relación con la Foundation for Defense of Democracy sino que también está en contacto permanente con el yerno de Trump, Jared Kushner, según ha publicado el New York Times.

No está claro qué interés puede tener la Foundatión for Defense of Democracy con un país como los Emiratos Árabes Unidos que no constituye un modelo de democracia. De hecho, los correos filtrados no hablan en ningún momento de democracia sino de las acciones que convendría tomar contra Catar y contra Irán. Uno de los correos incluso menciona empresas de todo el mundo que hacen negocios con Irán, como la europea Airbus.

El desafío ya está lanzado, pero esta vez, en lugar de criticar a Estados Unidos, Arabia Saudí ha decidido aislar a Catar, el país que cuenta con la mayor base militar americana en la región. Ahora hay que esperar para ver lo que decide Donald Trump.