Publicado: 09.11.2016 08:35 |Actualizado: 09.11.2016 19:47

Los republicanos se garantizan el control absoluto en Washington con una triple victoria

La conquista de la Casa Blanca, la Cámara de Representantes y el Senado garantiza al Partido Republicano no sólo sacar adelante las medidas políticas que quieran, sino también derogar iniciativas promovidas por la Administración de Obama.

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El Senado de EEUU.

El Senado de EEUU.

WASHINGTON.- El Partido Republicano ha logrado en las elecciones del martes una triple victoria que pocos sondeos pronosticaban —Casa Blanca, Cámara de Representantes y Senado—, lo que teóricamente les garantiza no sólo sacar adelante las medidas políticas que quieran, sino derogar iniciativas promovidas durante estos años por la Administración de Barack Obama.

En la Cámara de Representantes, que se renovaba en su totalidad, los republicanos se han asegurado 235 escaños, 17 por encima de la mayoría y ampliamente por delante de los 191 que han sumado los candidatos del Partido Demócrata.



Los sondeos ya daban por hecho que la Cámara de Representantes seguiría bajo control republicano, por lo que la derrota legislativa más dolorosa para los demócratas ha llegado en el Senado, renovado en una tercera parte.

Los republicanos apenas han sufrido derrotas en el Senado y han obtenido al menos 51 escaños, lo que les garantiza no sólo un escenario cómodo para los próximos dos años sino que les deja bien posicionados para los comicios de 2018, en los que podrían lograr incluso la supermayoría de 60 escaños porque se pondrán en juego circunscriciones donde tienen posibilidades.

Destacados senadores como John McCain, Marco Rubio o Rand Paul se han garantizado seis años más en el escaño, si bien carreras que parecían seguras para el Partido Republicano como las de Roy Blunt, en Misuri, o Richard Burr, en Carolina del Norte, han sido más ajustadas de lo esperado.

El nuevo Congreso se reunirá el 3 de enero, pero la próxima semana ya se celebrarán las primeras reuniones para determinar el liderazgo de las dos cámaras. El senador Mitch McConnel tiene garantizada su continuidad como líder de la mayoría republicana en la Cámara Alta, pero en la Baja podrían sonar tambores de guerra contra Paul Ryan, que se desmarcó de Trump durante la campaña.

"Estamos impacientes por trabajar mano a mano con la nueva administración para desarrollar una agenda con la que mejorar las vidas de la ciudadanía estadounidense", ha dicho Ryan en su primera reacción a los resultados, en la que ha felicitado a Trump por su "increíble victoria". El triunfo republicano, ha apuntado, es un "rechazo" a las "fallidas políticas liberales progresistas" de los últimos años.

Control absoluto

"Un presidente republicano, un Senado republicano y una Cámara republicana pueden hacer cosas para cambiar este país", ha celebrado el senador Roy Blunt durante la noche electoral. El sentimiento es compartido con el líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy: "Tenemos una oportunidad única de hacer realidad nuestras políticas".

Los últimos ocho años han sido convulsos en términos legislativos, con una división creciente entre las políticas de la Casa Blanca y el Congreso. El Partido Demócrata se quedó en 2014 sin el control de las dos cámaras, lo que llevó a Obama a depender de decretos para aprobar cuestiones clave como la reforma migratoria.

Ahora, estas reformas quedan de nuevo en entredicho y todo apunta a que habrá un entendimiento entre los poderes ejecutivo y legislativo. El sistema, no obstante, deja libertad de voto para los congresistas, por lo que Trump necesitaría convencer incluso a sus propios compañeros para sacar adelante algunas de sus medidas más polémicas.

La mayoría republicana en el Congreso también da 'luz verde' al nombramiento de la vacante para el Tribunal Supremo. Aunque los demócratas pueden bloquear en un primer momento en el Senado esta designación, McConnell tendría potestad para tumbar este veto y autorizar el nombramiento".