Publicado: 05.07.2015 17:41 |Actualizado: 05.07.2015 17:47

¿Qué pasa si gana el 'no'?

La coalición de gobierno, tanto del izquierdista Syriza de Tsipras como de sus socios derechistas de Griegos Independientes, han hecho campaña por el 'no' para el referéndum.

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Un grupo de turistas frente al Parlamento de Grecia.- EFE

Un grupo de turistas frente al Parlamento de Grecia.- EFE

ATENAS.- Los griegos votan este domingo en un referéndum sobre la propuesta para sacar al país de su complicada situación económica. En los últimos días, después de las filtraciones y las declaraciones de los políticos europeos, la votación se ha convertido en una consulta sobre la postura del Gobierno de Alexis Tsipras frente a los acreedores y la continuidad del país en la UE y la moneda económica.

La coalición de gobierno, tanto del izquierdista Syriza de Tsipras como de sus socios derechistas de Griegos Independientes, han hecho en la última semana campaña por el 'no'.



Tsipras y el Gobierno seguirían y, según ha expresado él mismo, tratarían de negociar un tercer rescate para el país, dado que el último expiró el 30 de junio. El primer ministro ha asegurado a sus ciudadanos que el 'no' dejaría a Grecia en una mejor posición negociadora, algo que no comparten sus socios europeos, con el presidente del Eurogrupo, Jerome Dijsselboem, a la cabeza.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha advertido de que la posición del Gobierno de Syriza en la negociaciones para un nuevo rescate quedará "dramáticamente debilitada" si este domingo gana el 'no', aunque también la victoria del 'sí' augura unas negociaciones "difíciles".

Desde Bruselas, han advertido a Atenas de que habrá que comenzar a negociar desde cero, por lo que previsiblemente las negociaciones serán complicadas, con nuevas exigencias y recortes. Si tarda en llegar el acuerdo, se deteriorará la ya de por sí delicada situación de la economía griega que podría terminar forzando una caída del Gobierno. Esto permitiría, como se ha reclamado desde la oposición, la creación de un gobierno de unidad nacional que aglutinara a todas las fuerzas y que pudiera negociar con las instituciones un tercer plan de ayuda financiera.

En este sentido, también es fundamental tener en cuenta que Grecia debe pagar el próximo 20 de julio 3.500 millones de euros al Banco Central Europeo (BCE), algo que dadas las circunstancias actuales parece poco probable que pueda ocurrir, como ocurrió el 30 de junio con los 1.500 millones de euros que debía pagar al FMI.

La situación seguiría complicándose en agosto, cuando vence otro pago de 3.200 millones de euros al BCE, por lo que el presidente del BCE, Mario Draghi, se vería obligado a actuar, seguramente manteniendo la congelación de la liquidez para los bancos griegos, lo que provocaría su colapso y supondría el punto de partida para la salida de Grecia del euro y la vuelta al dracma, opción que algunos defienden ya en el país.

En su defensa, el Gobierno heleno ha esgrimido que los tratados no contemplan la salida de un país del euro aunque entre en suspensión de pagos, situación en la que Grecia no se encuentra por ahora de manera oficial. Es más, el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, dijo esta semana que podrían ocurrir al Tribunal Europeo de Justicia si se tratara de sacar a su país de la moneda única.