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Perú: la batalla contra el fujimorismo

La batalla electoral entre Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, técnicamente empatados, se librará en la calle, medios de comunicación y redes sociales.

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Varias personas protestan contra la candidata presidencial, Keiko Fujimori. REUTERS

LIMA.- A pesar del intento de escenificación por parte de los candidatos, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular (FP) y Pedro Pablo Kuczynski, de Ciudadanos por el Kambio (PPK), la campaña para la segunda vuelta de las elecciones peruanas, el 5 de junio, no se hará mucho en el terreno del debate político y menos en la reflexión ideológica; se llevará a cabo, fundamentalmente, en la calle, medios de comunicación y redes sociales, en los que se deliberará, como en contiendas anteriores, la maleta repleta de fujimorismo que carga Keiko, la hija del ex presidente Alberto Fujimori, quien cumple desde 2007 una condena de 25 años de cárcel por violaciones a los derechos humanos y corrupción.

La última encuesta divulgada este domingo sitúa a ambos candidatos técnicamente empatados con una ventaja de cuatro puntos a favor de PPK. El estudio de la encuestadora Ipsos indica que el 43% de los votantes de Kuczynski lo apoya para que no gane su rival. Hasta el momento Keiko, de 41 años, es fuerte en pueblos y regiones del norte y el centro del país, además de la capital, mientras PKK, de 77 años, centra su fuerza electoral en las clases altas de Lima y el sur del país.

Keiko Fujimori ganó las elecciones del pasado 10 de abril con el 39,85% de los votos, mientras que Pedro Pablo Kuczynski, quedó en segundo lugar con el 21,01%. La tercera posición fue ocupada por la candidata y Verónika Mendoza, del Frente Amplio (FA), con el 18,78%.

Keiko Fujimori ganó las elecciones del pasado 10 de abril con el 39,85% de los votos, mientras que Pedro Pablo Kuczynski, quedó en segundo lugar con el 21,01%

Los equipos de campaña de Keiko y PPK se han reforzado e, incluso, han importado expertos de fuera. Todo indica que van a aplicar estrategias completamente diferentes, aunque ambos han empezado a calentarse desde el interior del país. Keiko para defender su bolsón electoral fuerte, y PPK, ─que mantuvo los primeros días una parsimonia controlada y centrada en reuniones de planificación─, para obtener los votos que le faltan.

Ambos candidatos, con similar raíz ideológica y parecida mirada económica y social, se esfuerzan en presentar diferencias programáticas. Por el momento, ambos contendientes centran su plan en el desarrollo del país y en propuestas para solucionar los problemas de seguridad ciudadana, que es la principal preocupación de los peruanos.

Hasta el momento, Keiko ha planteado restablecer mayores beneficios a la policía para que puedan trabajar para particulares los días que libran, y se ha mostrado partidaria de la pena de muerte para los detenidos por violación de menores de siete años. Por su parte, Kuczynski ha reiterado que no está a favor de la pena de muerte, ni de sacar al Ejército a las calles para combatir la delincuencia común. Fin de las divergencias.

Pero el veterano PPK ha puesto el dedo en la llaga de la campaña desde el primer momento con su declaración pública: "No soy fujimorista, yo nunca he trabajado en una dictadura. En mi familia nunca, generaciones atrás, hemos estado a favor de ninguna autocracia ni dictadura, y es una posición que yo mantengo hasta el día que me muera".

Esta frase de PKK ha sido una suerte de pistoletazo de salida para una campaña que ya está empezando a funcionar por tierra, mar y aire, en forma de clamor antifujimorista. Una ola creciente que es probable que no tenga muchos padres y madres públicos; va a ser una campaña coral y social, más o menos anónima, pero que va a ser el eje vertebral de la actividad política en los cincuenta días que restan para la segunda vuelta.

A PPK no le interesa crear un enfrentamiento a cara de perro con Keiko pues al día siguiente de las elecciones, gane o pierda, va a tener que sentarse a negociar

¿Anónima? Pues en cierto modo sí. A PPK no le interesa crear un enfrentamiento a cara de perro con Keiko pues al día siguiente de las elecciones, gane o pierda, va a tener que sentarse a negociar con una bancada parlamentaria fujimorista agigantada y en forma de rodillo de cocina. Y, además, con unas propuestas económicas y políticas muy semejantes.

El analista político y miembro del Parlamento Andino, Alberto Adrianzén, escribió recientemente que el objetivo del PPK es esperar a que las olas antifujimoristas crezcan para ganar las elecciones “Negarse a proponer una “hoja de ruta”, ─dice Adrianzén─, es expresión de que no quieren aliados. Además saben muy bien que si ganan las elecciones con quien tendrán que negociar, si quieren tener un mínimo de gobernabilidad, será con el fujimorismo por el simple hecho de ser mayoría absoluta en el próximo Congreso”.

La oposición

En el extremo opuesto, la oposición, en gran parte aglutinada parlamentariamente, en torno a Verónika Mendoza, no tiene el ánimo para llamar abiertamente a votar en segunda vuelta al “gringo” PPK, representante del más clásico de los neoliberalismos. Pero saben que hay una diferencia sustancial entre una opción de derechas de matriz democrática y otra opción semejante ideológicamente pero que no ha logrado quitarse el lastre de la memoria de autoritarismo y corrupción de su fundador, Alberto Fujimori.

la izquierda y, en general, la oposición parlamentaria y social, van a tener más oxígeno en estos cinco años de travesía en el desierto

Además, la izquierda y, en general, la oposición parlamentaria y social, van a tener más oxígeno en estos cinco años de travesía en el desierto, si el gobierno del país cae en manos de PPK que si está en poder de Keiko y lo que se denomina aparato “fujimontesinista” (en alusión a los vínculos con Vladimiro Montesinos, ex militar, y ex asesor presidencial, con Alberto Fujimori)

El Frente Amplio no ha acabado de pulir todavía la estrategia para este periodo pero tiene claro, que de una manera u otra va a pedir un voto antifujimorista, que pasa, aunque no lo expliciten, por votar a PPK. Abraham Valencia, dirigente del Partido Socialista (PS) y uno de los responsables de la campaña de Verónika Mendoza dijo a Público: “Debe quedar claro que para nosotros lo peor que le puede pasar al Perú es que retorne la mafia fujimorista”.

A dos semanas de la primera vuelta y a seis de la segunda, la prioridad del Frente Amplio (FA), según algunos cuadros políticos consultados, pasa por reflexionar ante el nuevo escenario y prepararse para la oposición del periodo que se avecina, con elecciones regionales y municipales, que le permita tomar impulso para las próximas elecciones de 2021.

Pero para eso, según fuentes de la propia organización, el FA no podrá hacerlo sin una previa reorganización que comporte resolver las discrepancias internas que coexisten y abrir sus puertas a otras organizaciones políticas y sociales.

Además, el FA debe ampliar su propia representación pública y reconocer las nuevas fuerzas que se han insertado en una organización que hasta hace poco estaba controlada por el partido Tierra y Libertad (TyL), especialmente el grupo Sembrar (la organización de Verónika Mendoza) y el Partido Socialista (PS). Y eso quiere decir, que además de reconocerlos legalmente, tendrán que aceptar que formen parte de la dirección de la coalición.

Otro aspecto en que está trabajando el FA es tratar de consolidar y homogeneizar la bancada parlamentaria y conseguir que sea una plataforma que exprese fielmente la agenda que lanzó durante la campaña Verónika Mendoza. Y eso conduce, inevitablemente por reforzar e impulsar el liderazgo de Mendoza, que deja su escaño y tendrá que trabajar políticamente a partir de ahora fuera del ámbito parlamentario.