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El PSOE se abstuvo y no apoyó que la Eurocámara debatiera sobre el TTIP

Sólo cinco de sus 14 eurodiputados participaron en la votación de este miércoles, en la que otros socialistas sí apoyaron el debate sobre el acuerdo comercial UE-EEUU, finalmente pospuesto por sólo dos votos

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El europarlamentario Dario Tamburrano protesta contra el TTIP en Estrasburgo. / EFE

MADRID.- Era una votación cargada de polémica, y el PSOE no ha querido mojarse. Cinco socialistas españoles se abstuvieron este miércoles en la votación celebrada en el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo, que se saldó por una diferencia de sólo dos votos a favor de posponer el debate sobre el TTIP (183-181).

José Blanco, Clara Aguilera, Inés Ayala, Enrique Guerrero y Jonás Fernández Álvarez fueron los únicos miembros del PSOE presentes, y decidieron no apoyar que finalmente se celebrara esta votación, que los eurodiputados de PP o UPyD querían posponer a diferencia de los de IU, Podemos o Equo, que intentaron que la Eurocámara acogiera el debate sobre el acuerdo programado desde hacía meses, y que también habían apoyado algunos socialistas de otros países.

"Es un gesto de hipocresía, no querían posicionarse", denuncia a Público Marina Albiol, eurodiputada de IU, del grupo de la Izquierda Unitaria Europea. A juicio de la europarlamentaria, los socialistas españoles están "claramente a favor del TTIP" y "han evidenciado su debilidad" en el grupo, lo que a su vez demuestra que "la Gran Coalición se rompe". "En el debate no querían posicionarse, y muchos socialistas se han visto obligados a votar en contra por la presión social, o porque han calculado el coste electoral que tendría no hacerlo", critica.

"Faltan a la verdad, había que permitir el debate abierto, democrático y transparente o reforzar las negociaciones a espaldas de la ciudadanía", denuncia Florent Marcellesi, portavoz de Equo en el Parlamento Europeo. "Si hubieran votado en contra se habría debatido a plena luz en la Eurocámara". "En esta votación cada partido se ha retratado", zanja.
 
Desde la delegación socialista española aseguran que no estaban en contra del debate, y justifican su decisión en que prefieren que esta discusión tenga lugar cerca del periodo de votación del informe, para que así puedan tener en cuenta lo que haya ocurrido desde hoy hasta entonces.

Los socialistas europeos se han visto en el ojo del huracán desde el pasado 28 de mayo, cuando, en el marco de la Comisión de Comercio Internacional (INTA), votaron a favor de una enmienda que no rechazaba explícitamente el mecanismo del blindaje a las multinacionales (ISDS) en el acuerdo. Desde entonces, el grupo de los Socialistas y Demócratas ha enmendado sus propias enmiendas, presentando las 114, 115 y 116, que sí rechazan tajantemente el ISDS, tras las críticas de varias fuerzas políticas y organizaciones de las sociedad civil.

En esas resoluciones también corrigen el rumbo y tachan el párrafo en el que planteaban seguir las directrices de la Comisaria del Interior, Cecilia Malmström, que hace un mes defendió reformar el criticado mecanismo, y enfatizan su defensa a recurrir a jueces, y no a árbitros privados, para dirimir diferencias entre empresas inversoras y Estados.

Durante la tarde del martes, el presidente de la Eurocámara, el también socialista Martin Schulz, decidió posponer la votación del informe que debía reflejar la posición del Europarlamento con respecto al polémico acuerdo comercial que Washington y Bruselas negocian con sigilo, cosechando una nueva oleada de críticas.

La versión oficial fue que había un alto número de enmiendas para debatir, pero otra de las interpretaciones es que Schulz quería evitar que quedara patente la división entre los socialistas. No hay fecha prevista para reanudar la discusión sobre el TTIP; el informe debe volver a la Comisión de Comercio Internacional, y sólo se celebrará una sesión plenaria en julio, antes del parón estival.

El informe ni siquiera es vinculante, pero viene a expresar la posición de la Eurocámara y a marcar sus directrices a la Comisión Europea, encargada de las negociaciones, y la interpretación de las fuerzas contrarias al TTIP es que socialistas, liberales y conservadores no quieren que se haga público que la Gran Coalición se agrieta, lo que implicaría que el TTIP peligra.