Publicado: 19.09.2016 07:36 |Actualizado: 19.09.2016 07:36

"Rafael Correa es insustituible"

Cinco meses después del terremoto, Ecuador se lame las heridas y sigue hacia adelante con la vista puesta en sus próximas elecciones presidenciales de 2017 en las que, según los sondeos, el partido del actual presidente tiene todas las papeletas para repetir victoria. 'Público' habla con Augusto Espinosa, ministro de Educación, sobre el reto de educar para erradicar la desigualdad y también sobre el posible candidato a reemplazar a Correa, aunque la tarea no parece nada fácil: "Un líder como él solo aparece cada 200 años".

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Augusto Espinosa durante la entrevista en la Embajada del Ecuador en España.- CHRISTIAN GONZÁLEZ

Augusto Espinosa durante la entrevista en la Embajada del Ecuador en España.- CHRISTIAN GONZÁLEZ

@Sara_Ct

MADRID.—"Yo soy hecho en Ecuador", es el mensaje que lanza el Twitter del actual ministro de Educación de Ecuador, aunque él suele decir que no es "el ministro" sino que ocupa de manera provisional una cartera en la que se siente a gusto, en gran parte gracias a su faceta de economista. Los números son importantes cuando hablamos de educación. Y la ideología. Augusto Espinosa [Quito, 1965] no esconde sus simpatías por Podemos y se siente sorprendido e ilusionado por el pulso de la ciudadanía indignada que tomó la calle hace ya cinco años. Eso sí, sobre la posible receta a la crisis política de España prefiere no mojarse. Sí lo hace sobre otros asuntos: Brasil, el 15-M o el reto de que su partido, Alianza País, busque un candidato que esté a la altura de Rafael Correa de cara a las próximas elecciones presidenciales de Ecuador, en febrero del próximo año.

Ecuador puso a un economista al frente del Ministerio. La educación, especialmente la pública, tiene mucho de números.

No es posible el desarrollo sin la transformación de los sistemas educativos. Cuando hablamos de desarrollo en el Ecuador estamos hablando de construir una sociedad del conocimiento, una sociedad justa, solidaria. Y lo podemos definir desde la economía pero para lograrlo se requiere de talento humano. Ese talento nace en las escuelas y en las universidades. La economía tiene como objetivo la equidad, la justicia social y sabemos que solo a través de la educación podemos igualar oportunidades para construir un país más equitativo.

"Siempre hay ideología detrás de la educación"

"Continuar con la labor revolucionaria para alcanzar una educación de calidad en el país", es la misión que dicen tener en su Ministerio. ¿Cuál es el principal reto de la educación en Ecuador?

Hemos logrado universalizar la educación general básica y caminamos hacia la universalización del bachillerato. Así tendríamos 13 años de educación obligatoria universalizados. El segundo reto es elevar la calidad educativa. En 2006, según la Unesco, Ecuador tenía uno de los tres peores sistemas educativos de América Latina. En 2015 ya lo posicionaba como el de más rápido avance y estábamos en la media del continente. El gran objetivo es que en 2025 tengamos uno de los mejores sistemas educativos porque somos conscientes que la herramienta más poderosa para logar desarrollo es la educación.

Unido al desarrollo, como principal problema de su país, se encuentra la desigualdad. ¿Se puede solucionar en parte a golpe de leyes o planes educativos?

Como región somos una de las más inequitativas. El Ecuador lo era en 2006. Y de ahí hasta ahora hemos reducido sustancialmente la pobreza, por ejemplo el coeficiente de Gini lo hemos bajado cerca de diez puntos. Eso se logra mediante políticas de redistribución de la riqueza basadas en tener un buen sistema de impuestos pero para nosotros es muchos más trascendente la apropiación de los medios de producción que, en este caso, es el conocimiento y para hacerlo debemos contemplar el acceso universal al conocimiento. Ese es nuestro objetivo.

"Si nosotros pretendemos una alianza con sectores neoliberales que no ven la educación como una obligación primaria del Estado, vamos a fracasar"

En España siempre se apela a un gran pacto por la educación entre las distintas fuerzas políticas que nunca llega. ¿Se persigue este acuerdo allá? ¿Sería factible?

Siempre hay ideología detrás de la educación. Antes del gobierno del presidente Correa y de la Revolución Ciudadana comenzó a consolidarse un modelo educativo que tendía a la privatización. Si nosotros pretendemos una alianza con estos sectores neoliberales, que no ven la educación como una obligación primaria del Estado, vamos a fracasar y a perder tiempo y energía. Sí que necesitamos generar un gran pacto, pero entre todos los que crean que la educación es una obligación fundamental del Estado. Creo que no puede existir un consenso unánime alrededor de temas como la educación porque no creo que las idelogías se acaben. Desde este ministerio, por ejemplo, queremos que los docentes, conforme estén más capacitados, tengan mayor autonomía para ir definiendo los contenidos siempre y cuando se cumplan con los objetivos.

¿Con qué fuerzas políticas españolas tiene más objetivos en común?

Yo, como individuo, indiscutiblemente me siento mucho más cercano a Podemos y a IU. Los conceptos que ellos manejan están muy cerca de lo que defendemos en Ecuador. No tenemos relaciones personales pero sigo con interés lo que pasa aquí, desde la época de los indignados en España. Cómo se va canalizando esa inconformidad social, cómo va evolucionando la política en España es algo muy interesante. De lo que pasa aquí se puede aprender muchísimo en el mundo político contemporáneo, de hecho creo que la experiencia de España va a enriquecer la política mundial.

Un gesto de Augusto Espinosa.- CHRISTIAN GONZÁLEZ

¿Cómo se vivió desde allí el movimiento de los indignados? En algunas capas del 15M se notó mucho la influencia de las luchas de América Latina.

Lo vivimos indignados también desde allá. Y sí, creo que por eso las vivimos con mucha sintonía. En el Ecuador vivimos una etapa de inestabilidad absoluta a finales del siglo pasado y a partir del año 2000 los ciudadanos sin ninguna adscripción a partidos políticos empezamos a salir a las calles a reclamar un país nuevo. Eso ha derivado en estos 10 años de estabilidad con transformaciones profundas. Cuando veíamos lo que pasaba en España, nos identificamos y recordábamos cuál fue nuestro proceso previo y sobre todo en qué derivó. Nos sentimos muy cercanos al movimiento de los indignados.

"La experiencia de España va a enriquecer la política mundial"

Cinco años después, el panorama político se ha vuelto un tanto inestable por aquí, con el fantasma de unas terceras elecciones pululando en fechas cercanas a la navidad... 

Claro pero es que en España ya pasó algo muy interesante: se rompió el bipartidismo y están frente a un escenario bien distinto que tendrá que resolverse de alguna manera. La riqueza del proceso político precisamente es esa, que estáis ante un escenario diferente. Estoy seguro de que la solución deberá ser distinta a las que se tomaron en el pasado.

¿Cuál es esa solución?

Nadie la sabe, creo que los actores políticos tienen que asumir responsabilidades históricas. Habrá que ver hacia dónde decanta la situación actual española... Yo tengo mi opinión pero me la voy a reservar y después, cuando ya se resuelva ya lo diré.

¿Cómo está Ecuador cinco meses después del terremoto?

El Ecuador se demostró a sí mismo que es capaz de enfrentar adversidades enormes y hacerlo bien. En estos años tuvimos varios terremotos, por ejemplo, el de la caída de los precios del petróleo y el de la apreciación del dólar teniendo nosotros una economía dolarizada. Pasó algo inédito: no tuvimos que hacer recortes en el sector social. Mantuvimos los programas de beca, los sueldos de los funcionarios y no hicimos lo que se hacía antes de trasladar el coste de la crisis a los que menos tienen. En ambos terremotos, tanto los económicos como en el natural, la ciudadanía apenas ha sentido la situación difícil que hemos atravesado. El desempleo solo subió un punto, hemos enfrentado adecuadamente la crisis y eso nos devuelve el optimismo. Seguramente este año tengamos una tasa de decrecimiento pero eso no ha significado retornar a los índices de pobreza que teníamos diez años antes.

Augusto Espinosa.- CHRISTIAN GONZÁLEZ

En Brasil también ha habido un terremoto, sobre todo político, que contribuye a esa corriente que habla desde hace un tiempo de una posible derechización de América Latina. 

Creemos que ha sido un golpe de Estado orquestado por la fuerzas de derechas utilizando ciertas artimañas legislativas y dotándose de cierta legalidad aunque carente de toda legitimidad. Somos conscientes de que en el próximo proceso electoral en el Ecuador no solo está en juego ganar las elecciones presidenciales, que según los sondeos podemos ganarlas en primera vuelta. Eso no va a ser suficiente, necesitaremos conservar una mayoría legislativa que le dé al país gobernabilidad porque, de hecho, lo que pasa en Venezuela o Brasil nos enseña que desde el legislativo se puede entorpecer la buena acción de gobierno y hasta minar la propia democracia.

¿Rafael Correa es insustituible?

Tenemos, como partido [Alianza País], el reto de superar a Rafael Correa. Probablemente sí, es insustituible porque un líder como él solo aparece cada 200 años. Solo podemos compensar la fortaleza de Correa si trabajamos como grupo, si todos empujamos el país adelante. Ahí está el desafío que enfrentaremos los próximos cuatro años cuando ganemos las elecciones de febrero de 2017.

"Tenemos, como partido, el reto de superar a Rafael Correa. Probablemente sí, es insustituible porque un líder como él solo aparece cada 200 años"

A lo largo del mes de octubre el proceso de primarias definirá quién será el sustituto de Correa pero todas las miradas están puestas en Lenin Moreno, el que fuera vicepresidente en la primera etapa. ¿Sería un buen candidato para sustituir a Correa?

Lenin demostró que tiene una vocación hacia los que más lo necesitan, algo que es fundamental para nosotros. Visibilizó lo invisible y su compromiso fue enorme. Él podía proclamarse candidato porque cuenta con un fuerte apoyo pero prefiere esperar a la convención nacional. Es una persona en la que podemos confiar, tiene las características de un buen candidato. Aunque podríamos decir algo parecido de Jorge Glas [el actual vicepresidente], el otro compañero que se presenta

¿Dónde se ve Augusto Espinosa en el caso de que su partido gane las elecciones?

Yo soy como esos jugadores de fútbol que juega donde le ponen porque se cree que ahí puede aportar. 

Pero en Educación está a gusto, ¿no?

Yo siempre estoy Augusto, como mi nombre. No, ahora en serio, me gusta lo que hago. No me siento dueño del cargo, no me siento ministro, siempre digo, no soy ministro de educación, yo ocupo el cargo de ministro de Educación. En este momento siento un gran compromiso con este proyecto político y si puedo aportar en algo, ya sea en otra cartera o simplemente activando a la sociedad civil fuera de cualquier función pública, voy a estar donde se me requiera.