Publicado: 30.12.2015 21:22 |Actualizado: 31.12.2015 07:00

Resumen: El año en que Estados Unidos dejó de ser "el enemigo" de Cuba

Las banderas de Cuba y EEUU en sus sedes diplomáticas de Washington y La Habana o la primera reunión entre los presidentes de ambos países en más de medio siglo son los hechos más significativos del año.

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Cuba y Estados Unidos pusieron fin a más de cinco décadas de enfrentamiento y restablecieron sus relaciones diplomáticas en un histórico 2015.- EFE

Cuba y Estados Unidos pusieron fin a más de cinco décadas de enfrentamiento y restablecieron sus relaciones diplomáticas en un histórico 2015.- EFE

MADRID.- Cuba y Estados Unidos pusieron fin a más de cinco décadas de enfrentamiento y restablecieron sus relaciones diplomáticas en un histórico 2015, el "año del deshielo" que abrió una nueva era entre ambos países.

En el año que acaba, los actores de un contencioso nacido en la Guerra Fría dejaron de ser enemigos para convertirse en dos vecinos que han reabierto sus embajadas y que han establecido mecanismos de diálogo bilateral para avanzar en la normalización plena de sus relaciones, proceso donde el principal escollo sigue siendo el embargo económico y comercial sobre la isla.



Desde el 17 de diciembre de 2014, el día que Barack Obama y Raúl Castro sorprendieron al mundo con el anuncio de su distensión, ambos países han recorrido un intenso camino que ha dejado un abultado álbum de imágenes para los libros de historia.

Entre ellas, las banderas de Cuba y EEUU en sus sedes diplomáticas de Washington y La Habana o la primera reunión entre los presidentes de ambos países en más de medio siglo.

Cuba y EEUU dedicaron la primera mitad del año a la negociación para reabrir embajadas con cuatro rondas de conversaciones celebradas en La Habana (enero y marzo) y Washington (febrero y mayo) bajo el liderazgo de dos mujeres: Josefina Vidal, directora de la Cancillería cubana para América del Norte, y Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para América Latina.

Una negociación que fructificó el 20 de julio, la fecha del restablecimiento diplomático: desde ese día la bandera de Cuba volvió a ondear en Washington, mientras que las barras y estrellas de la enseña norteamericana se izaron sobre el Malecón habanero el 14 de agosto, bajo la atenta mirada de John Kerry, el primer secretario de Estado que ha visitado la isla en 70 años.

Antes de llegar a ese momento, Cuba vio cumplida una de sus tradicionales reivindicaciones frente a EEUU: su salida de la lista de países patrocinadores del terrorismo, una decisión que Washington hizo efectiva el 29 de mayo y que supuso un impulso definitivo para el proceso de acercamiento.

Una de las imágenes más esperadas y que más se recordarán de este año fue la "foto del deshielo" que protagonizaron Obama y Castro en su histórica reunión del 11 de abril en Panamá, en el marco de otra no menos histórica cita: la VII Cumbre de las Américas, la primera que reunió a todos los países del continente incluida Cuba, que participó por primera vez en este foro.

Raúl Castro y Obama.- REUTERS.

Raúl Castro y Obama.- REUTERS.

Cumplida con éxito la restauración diplomática, La Habana y Washington crearon una comisión bilateral para trazar la hoja de ruta hacia la normalización total de sus relaciones, un camino que ambas partes admiten complejo por las profundas diferencias que aún les separan.

Cuba sostiene que, para tener relaciones plenas, EEUU debe levantar el embargo, una política que Obama reconoce como obsoleta pero cuya derogación depende del Congreso norteamericano, de mayoría republicana.

Además de instar al Congreso al levantamiento del embargo, Obama ha hecho uso de sus prerrogativas ejecutivas para flexibilizar algunos aspectos del "bloqueo", como la relajación de los requisitos de las normas sobre exportaciones, intercambios de divisas y los viajes de norteamericanos a la isla, entre otros.

EEUU todavía no permite a sus ciudadanos el turismo en Cuba pero esas nuevas facilidades para visitar el país han multiplicado los viajes de norteamericanos a la que durante décadas ha sido para ellos la isla prohibida: solo en los primeros siete meses del año casi 90.000 estadounidenses llegaron a Cuba, un 54% más que en 2014.

En 2015 los cubanos también recibieron a Francisco, el tercer papa que ha visitado Cuba, un papel mediador que el pontífice argentino tuvo en el acercamiento entre La Habana y Washington.

El deshielo ha abierto también la espita para las visitas de alto nivel: desde miembros del gobierno como Kerry y los secretarios de Comercio y de Agricultura, Penny Pritzker y Thomas Vilsack respectivamente, hasta los gobernadores de Nueva York, Arkansas o Texas y misiones empresariales de varios estados.

Para que no faltara de nada, en 2015 los cubanos también recibieron a Francisco, el tercer papa que ha visitado Cuba, en un viaje de marcado simbolismo por el papel mediador que el pontífice argentino tuvo en el acercamiento entre La Habana y Washington.

En un periplo de cuatro días, entre el 19 y el 22 de septiembre y como etapa previa antes de visitar Estados Unidos, el primer papa latinoamericano dejó en la isla una llamada a "sembrar la reconciliación" y el mensaje de que la Iglesia desea "romper muros y tender puentes".

El fin del enfrentamiento con EEUU ha puesto a Cuba de moda en el panorama internacional en un año en el que la isla no ha parado de recibir a visitantes ilustres como los presidentes de Francia, Françoise Holland; Italia, Matteo Renzi, y numerosos políticos y misiones empresariales de todo el mundo.

La fiebre por Cuba ha contagiado también a numerosas celebridades que han aprovechado el momento para conocer el país caribeño como el mítico solista de los Rolling Stones, Mick Jagger; las cantantes Katy Perry y Rihanna y hasta la princesa Carolina de Mónaco.

Rihanna aprovechó para conocer Cuba.- REUTERS.

Rihanna aprovechó para conocer Cuba.- REUTERS.

El año termina con una oleada de refugiados cubanos hacia EEUU

La oleada de inmigrantes cubanos hacia EE.UU. creció casi en un 80% en 2015, ante el temor a que el deshielo entre Washington y La Habana ponga fin, en cualquier momento, a las ventajas migratorias de los cubanos en cuanto tocan territorio estadounidense.

Desde que el 17 de diciembre de 2014 Barack Obama y Raúl Castro anunciaran al mundo su deseo de restablecer relaciones diplomáticas, no ha parado de aumentar una diáspora caótica, continua y a gran escala de refugiados cubanos rumbo a Estados Unidos.

Persisten diferencias sobre inmigración, derechos humanos o el embargo, cuya eliminación volvió a pedir al Congreso el presidente Barack Obama.- EFE

De hecho, este año fiscal, entre el 1 de octubre de 2014 y el pasado 30 de septiembre, se contabilizaron más de 43.000 cubanos que llegaron a territorio estadounidense, lo que supuso un alza de más del 77% con respecto al periodo anterior.

Ya sea por mar, con la llegada de nutridos grupos de balseros cubanos a la costa de Florida, a través de la frontera estadounidense con México o en vuelos comerciales, este éxodo de cubanos atiende a razones muy concretas.

El deshielo, que fue recibido de forma muy positiva entre la población cubana, no ha supuesto una mejora de la economía de la isla, en un sistema férreamente centralizado como el cubano.

Ante este horizonte de desconfianza y el temor a que, en un breve plazo, las autoridades estadounidenses puedan efectuar un cambio en la política migratoria hacia Cuba, muchos cubanos, jóvenes sobre todo, abandonan la isla.

La Ley de Ajuste Cubana, promulgada en 1996, acoge a los cubanos que tocan territorio estadounidense mediante la política de "pies secos/pies mojados", mientras que los interceptados en el mar son deportados a la isla.

Si bien este flujo incesante de inmigrantes cubanos no es contemplado todavía como "éxodo masivo" por las autoridades de EE.UU., lo cierto es que guarda semejanza con esa realidad. Así, un promedio de 200 cubanos llegan cada día a Puerto Obaldía, un pequeño pueblo en el Caribe de Panamá, en su ruta hacia territorio estadounidense.

Especial alarma ha desatado el aumento en meses pasados de los refugiados cubanos que atraviesan la región centroamericana, tema de diálogo entre los países pertenecientes al Sistema de Integración Centroamericana (SICA) desde que Nicaragua impidió a los cubanos atravesar su territorio a mediados de noviembre pasado.

Debido a la barrera nicaragüense, unos 4.600 refugiados esperan en estos momentos en Costa Rica, país que negocia una salida diplomática con Belice para que los viajeros puedan esquivar Nicaragua y continuar hacia Estados Unidos.

Debido a la barrera nicaragüense, unos 4.600 refugiados esperan en Costa Rica.- REUTERS.

Debido a la barrera nicaragüense, unos 4.600 refugiados esperan en Costa Rica.- REUTERS.

La mayoría de los cubanos lleva pasaporte y llegaron vía aérea a Ecuador, único país del continente que no les exigía visa, y desde allí comenzaron su tránsito irregular por tierra y mar a través de Colombia y Panamá, hasta llegar a Costa Rica.

En opinión de Silvia Pedraza, profesora de Sociología de la Universidad de Michigan, la realidad es que "los jóvenes (cubanos), que son la mayoría de los que quieren abandonar la isla, no tienen fe en un futuro mejor" allí.

Razones económicas y políticas se entrelazan a la hora de tomar la decisión de salir de la isla caribeña. "Los inmigrantes sufren problemas económicos" derivados del sistema político imperante, "están descontentos con el Gobierno y no tienen fe en su causa", apostilló Pedraza.

Además, agregó, dado que la "candidatura de los republicanos Donald Trump, Marco Rubio o Ted Cruz ha puesto de relieve" su intención de terminar con la Ley de Ajuste Cubano, estos "temen no ser capaces de llegar a Estados Unidos y reunirse con sus familias", lo que incentiva la salida de la isla.

Estados Unidos ha afrontado ya varios éxodos de inmigrantes, de los cuales el más significativo fue el registrado en 1980 durante la "crisis del Mariel", que supuso la llegada a Florida de más de 125.000 cubanos en unas 2.000 embarcaciones.