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Saludos y eslóganes nazis: 15 ejemplos de la xenofobia en la Eurocámara

El polaco Janusz Korwin-Mikke solo es uno de los muchos eurodiputados sancionados por comentarios insultantes

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Eurodiputado misógino.

El Parlamento Europeo ha decidido sancionar a Janusz Korwin-Mikke por su “ataque a la igualdad de género” cuando durante un debate sobre la brecha salarial afirmó que era justo que las mujeres cobrasen menos porque son “más pequeñas, más débiles y menos listas”. Ni esta intervención de Korwin-Mikke es la primera, ni tampoco su sanción, aunque sí la más importante hasta ahora, ni este tipo de comentarios son una excepción en la Eurocámara. Publico recopila en esta lista algunos de los comportamientos sancionados y otros, a modo de ejemplo, que no lo fueron.

En febrero de 2010, Nigel Farage, líder el partido británico UKIP fue sancionado con 10 días sin dietas por insultar al entonces presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy. Farage, entre otras cosas, dijo que Van Rompuy tenía “menos carisma que un trapo mojado”. El británico se burló entonces de la sanción: “2.980 euros, la libertad de expresión sale cara en Bruselas”.

También en 2010, el eurodiputado Godfrey Bloom, también del UKIP británico, fue sancionado con 7 días sin dieta. Bloom vociferó el eslogan nazi “Ein Volk, ein Reich, ein Führer” (Un pueblo, un imperio, un líder) durante un discurso de Martin Schulz.

La primera intervención sancionada de Janusz Korwin-Mikke (independiente) tuvo lugar en 2014 cuando espetó que “el salario mínimo debería ser destruido porque estaríamos tratando a los jóvenes como a negros”. El polaco fue sancionado con 10 días si dietas por el carácter “racista, discriminatorios y contrario a la dignidad” de sus declaraciones.

 Buonanno portaba una camiseta con el retrato de Angela Merkel con bigote

En septiembre y octubre de 2015, la simbología volvió a estar presente en la Eurocámara. El polaco Korwin-Mikke realizó el saludo nazi  al entrar al pleno. El fallecido eurodiputado italiano de la Lega Nord, Gianluca Buonanno también realizó el gesto, mientras portaba una camiseta con el retrato de Angela Merkel con bigote. Ambos fueron sancionados con 10 días sin dietas ni actividad parlamentaria. Buananno ya había sido sancionado en marzo de ese mismo año por “perturbar la sesión utilizando un leguaje injurioso y perturbador”.

En marzo de 2016, el entonces presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz expulsó del hemiciclo al eurodiputado de Amanecer Dorado Eleftherios Synadinos que tachó a los turcos de “bárbaros” y “perros salvajes” durante un debate sobre el acuerdo con Turquía.

De nuevo en julio de 2016, Korwin-Mikke fue sancionado. Esta vez dijo que los migrantes procedentes “de las fosas sépticas de África” estaban inundando Europa. El polaco fue suspendido durante 5 días y perdió las dietas durante 10. Además, recientemente el Parlamento Europeo aprobó retirar la inmunidad a Marine Le Pen para que pudiera ser procesada en Francia por tuitear vídeos de ejecuciones del Estado Islámico.

Declaraciones xenófobas que quedaron sin sanción

Vicky Maeijer es eurodiputada por el Partij voor de Vrijheid (Partido por la Libertad) que lidera Geert Wilders. Maeijer no duda en relacionar terrorismo y demandantes de asilo en todas y cada una de sus intervenciones sobre migración en la Eurocámara. Sus comentarios racistas e islamófobos –llama la a “desislamización” de Europa- no son una excepción sino la norma. Precisamente durante un debate sobre la lucha contra el racismo, la discriminación y la xenofobia, Maeijer espetó: “¿Qué tiene de racista proteger a tu país de terroristas islámicos e inmigración ilegal?”. En ese mismo discurso denunció la falta de libertad de expresión en Europa y puso de ejemplo a su líder, condenado por incitación al odio en su país.

Su colega Marcel de Graaf, también habitual de comentarios racistas e islamófobos, dijo durante el debate sobre las tragedias en el mar que Europa no necesitaba a los “buscadores de fortunas” y “yihadistas” que llegan cruzando el Mediterráneo. De Graaf insistía en aplicar la política australiana de devolución de las embarcaciones –que implican devoluciones en caliente y por tanto contravienen la legislación internacional en materia de asilo- porque con ellas se logran “cero barcos y cero muertos”.

Matteo Salvini dijo que llegaban “muchos criminales” y “potenciales terroristas”

Mario Borghezio de la Liga Norte italiana es otro ejemplo. El eurodiputado, en un debate reciente sobre la situación en el Mediterráneo, insistió en cesar las operaciones en la zona porque “hablamos de salvar vidas” pero en realidad estos barcos –que no son de rescate sino de lucha contra el tráfico de personas, por cierto- “son una fuente de tracción de migrantes”. Borghezio, que aplaude la polémica política migratoria australiana, también establece lazos entre la migración y el terrorismo, a pesar de que todos los atentados cometidos en la UE fueron perpetrados por europeos, e insiste en la necesidad de frenar la expansión del Islam. El líder de su partido, Matteo Salvini, también dijo durante un debate sobre la política migratoria de la UE que entre la gente decente llegaban también “muchos criminales” y “potenciales terroristas”.

Michał Marusik es eurodiputado por el partido polaco Kongres Nowej Prawicy (Congreso de la Nueva Derecha). Marusik define la inmigración como una “enfermedad” que acabará por destruir la Unión Europea. El polaco insiste además en que no se trata de un fenómeno espontáneo sino de “una ola de inmigración cuidadosamente organizada”.

Otro ejemplo es Nigel Farage, conocido por basar su campaña en favor del brexit en mensajes xenófobos y racistas, que también ha relacionado refugiados y terrorismo en su discurso en varias ocasiones. Durante una discusión sobre políticas migratorias llegó a declarar que Europa se enfrentaba a “una amenaza directa contra nuestra civilización” si dejaba entrar a “un gran número de personas procedentes de zonas en guerra”.

Estos son solo algunos de las muestras de discursos xenófobos que con demasiada asiduidad tienen eco en el Parlamento Europeo. También representantes de partidos como Amanecer Dorado (Grecia) o el Frente Nacional (Francia) han usado el nacionalismo para justificar su oposición a la llegada de migrantes a Europa y han vertido comentarios islamófobos. Algunos de los partidos de extrema derecha que hoy están a las puertas de los gobiernos comenzaron su escalada en la Eurocámara haciendo uso precisamente de los minutos de gloria en los debates para lanzar sus consignas. En los últimos años, este tipo de declaraciones se han convertido no excepción sino en norma. Las sanciones ante la incitación al odio, sin embargo, no son habituales. Precisamente para hacer frente a la difusión de este tipo de discursos, el Parlamento aprobó en enero la posibilidad de cortar la emisión o borrar este tipo de vídeos del servicio audiovisual de la institución.