Publicado: 25.05.2015 00:43 |Actualizado: 25.05.2015 10:47

Ada Colau hace historia y se dispone a ser la primera alcaldesa de la capital de Catalunya

Ha sido la victoria de David contra Goliat, ha dicho Colau a la hora de explicar el triunfo de Barcelona en Comú. Una batalla muy disputada, ha reconocido. Ahora, el gobierno municipal que forme tendrá que vencer resistencias serias y por eso esta misma noche ha insistido en que el éxito de su proyecto de ciudad dependerá de que “el máximo de gente lo haga suyo”

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Ada Colau, Gerardo Pisarello y los otros dirigentes de Barcelona en Comú celebran su victoria en las municipales de Barcelona. ALBERTO ESTÉVEZ / EFE

Ada Colau, Gerardo Pisarello y los otros dirigentes de Barcelona en Comú celebran su victoria en las municipales de Barcelona. ALBERTO ESTÉVEZ / EFE

BARCELONA.- "Teníamos una oportunidad histórica y la hemos sabido aprovechar". Nunca hasta ahora una mujer había conseguido colocarse al frente del gobierno de la capital de Catalunya. Ada Colau encabeza un movimiento rupturista, situado claramente junto a los perdedores de casi siempre y de los que no eran tenidos en cuenta en el escenario político y social.

Un triunfo esperanzador e ilusionante "al servicio de la gente", de los que piensan "que se puede hacer política de otra manera", y que pone fin, según ha dicho la propia Ada, a "muchos años de desánimo y de lejanía entre ciudadanos e instituciones", pero que obviamente deja en el aire una serie de interrogantes.



Colau: "Somos un colectivo al servicio de la gente, de los 73 barrios de la ciudad, para que nunca más haya ciudadanos de primera y de segunda"

"Tengo mucha alegría de poder decir, con humildad, pero también con orgullo y determinación, que quiero ser la alcaldesa de Barcelona –ha confesado Colau– porque somos un colectivo al servicio de la gente, de los 73 barrios de la ciudad, para que nunca más haya ciudadanos de primera y de segunda.

Ha comparecido junto a sus compañeros de candidatura, Gerardo Pisarello, Janet Sanz, Laia Ortiz, Jaume Asens, Raimundo Viejo, Gala Pin, Josep Bel... ciudadanos que se convertirán en concejales y que pretenden representar lo nuevo en política. Su vinculación estrecha con el movimiento vecinal, el apoyo explícito a trabajadores en conflicto con grandes empresas, la reivindicación del igualitarismo, la exigencia de democracia económica, la voluntad de detener las privatizaciones y de colocar bajo control público servicios hoy gestionados de acuerdo con intereses privados... dejan poco lugar a dudas tanto sobre sus propósitos como sobre sus raíces sociales e incluso históricas, pero también sobre las dificultades que pueden encontrar.

 

Han triunfado y han conseguido un apoyo inimaginable en el pasado reciente. Lo más difícil, como saben, lo tienen por delante. La municipalización de servicios como el suministro de agua, por ejemplo, presentará obstáculos realmente difíciles de salvar.

No hace falta ser agudo analista para prever que, a partir de ahora, grupos de presión, políticos pero sobre todo económicos, moverán resortes y piezas para intentar que el triunfo de Barcelona en Comú modere y no sirva de estímulo a la indignación social que ha hecho posible su triunfo.

La futura alcaldesa ha pedido "responsabilidad" al resto de fuerzas con las que compartirá responsabilidades en la institución municipal

Las fuerzas organizadas o "actores políticos", como les gusta decir, que acordaron el impulso de esta candidatura, ICV, EUiA, Procés Constituent, Podem, trazan también con cierta claridad unos caminos de acción política alejados de lo visto hasta ahora. Prometen mantener vínculos estrechos entre instituciones y ciudadanía autoorganizada.

"Hemos ganado Barcelona para su gente. Nos creemos lo que decimos. Gana toda Barcelona", ha dicho Ada Colau ante quienes han acudido a celebrar el triunfo y gritaban: “¡Alcaldesa!”

Habrá que ver qué forma toman esos vínculos en el futuro, pero la fuerza con la que Barcelona en Comú ha irrumpido en la escena pública barcelonesa se ha puesto de manifiesto no sólo en sus mensajes, sino también en los de sus adversarios, que nunca habían exaltado tan enfáticamente como ahora el valor de la fraternidad entre conciudadanos ni habían prometido con tanta determinación ayudas para los desahuciados.

Colau ha pedido "responsabilidad" al resto de fuerzas con las que compartirá responsabilidades en la institución municipal.

El triunfo de Colau y de sus compañeros, además, pone encima de la mesa de manera muy evidente la posibilidad de que su iniciativa resulte ejemplar para convocatorias electorales en otros ámbitos.

Ada Colau y sus compañeros de candidatura han explicado desde el principio a todo el que les ha querido oír que entienden Barcelona en Comú como punta de lanza, como fenómeno que ha de repercutir en toda Catalunya, en España y en Europa. Al proclamar su triunfo ha insistido en la idea de que se han embarcado en un proceso que forma parte de "una revolución democrática en Catalunya, España y el Sur de Europa".

"Queremos felicitar a todas las fuerzas del cambio que han aparecido en muchos municipios de Catalunya", ha repetido una y otra vez Colau, que ha dicho tener conciencia de va a convertirse en "alcaldesa de la capital de Catalunya", comprometida con un pueblo que quiere decidir su futuro.