Publicado: 26.01.2016 15:13 |Actualizado: 26.01.2016 15:17

El Congreso se salta a la torera sus normas y aparca abrir la legislatura con el rey

La actividad parlamentaria ordinaria arrancará la semana próxima con la constitución de las comisiones, aunque existen muchas incógnitas sobre qué actividades podrá realizar mientras siga el Gobierno en funciones de Rajoy.

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El presidente de la Mesa del Congreso, Patxi López. EFE/Sergio Barrenechea

El presidente de la Mesa del Congreso, Patxi López. EFE/Sergio Barrenechea

El acto protocolario y formal de apertura solemne de la XI Legislatura con la presencia del rey, que dirige un mensaje en una sesión conjunta del Congreso de los Diputados y del Senado, queda aparcada “sine die”, según ha confirmado este martes el propio presidente de la Cámara baja, Patxi López, tras una larga reunión de la Mesa de la institución. “No se ha contemplado (una fecha)”, ha dicho López en una comparecencia ante los periodistas para explicar el contenido de la densa reunión del órgano de dirección del Congreso.

Esa actitud de la Mesa incumple lo que manda el reglamento de la cámara que, en concreto, fija un plazo de 15 días tras la constitución de la cámara para celebrar la sesión de apertura de la legislatura en la que tradicionalmente el rey dirige un mensaje a diputados y senadores. En realidad, es el único precepto que fija el reglamento y que obliga a su cumplimiento. Ese plazo de dos semanas se cumple, precisamente, este miércoles.

Fuentes parlamentarias han dicho a Público que dada la “peculiar situación que vive en estos momentos la política española este asunto no preocupa a nadie”. Se da la circunstancia de que, además, el jefe del Estado inicia precisamente este miércoles, día en el que debía aparecer en el Congreso de los Diputados en la solemne sesión de apertura de la XI Legislatura, la segunda ronda de consultas con los líderes de las formaciones políticas con representación parlamentaria para intentar proponer a un candidato a la investidura como presidente del Gobierno.




Habitualmente, esta sesión solemne de apertura de legislatura se ha realizado con un Gobierno situado en el banco azul plenamente investido. Tan solo en la II Legislatura, la de la primera mayoría absoluta de Felipe González, esta sesión se realizó con Leopoldo Calvo Sotelo al frente de un Gobierno en funciones. En la VI Legislatura, la primera en la que ganó Aznar, el PP forzó un retraso de esta sesión hasta que el candidato conservador fue investido, dos meses después de las elecciones de aquel año.

En esta ocasión ha sido la incertidumbre sobre el discurrir de los acontecimientos los que han hecho que nadie se ocupe de este trámite, que suele rodearse de gran solemnidad y trascendencia pese a que apenas tiene una duración de media hora. Eso sí, el jefe del estado es recibido en la Carrera de San Jerónimo con todos los honores y una parada militar. Es una de las escasas ocasiones en las que el Congreso de los Diputados abre la puerta de los leones de su fachada principal.

Por otra parte, el presidente López ha anunciado, tras dos largas reuniones de la Mesa de la cámara, que la actividad del Congreso “empezará la semana próxima con la constitución de las comisiones”. “El Congreso no está en funciones”, ha proclamado. De esa forma, las comisiones parlamentarias, salvo alguna excepción, echarán a andar con voluntad de asumir sus competencias legislativas “y de control al Gobierno”, ha añadido López.

No obstante, el presidente ha matizado que deberá analizarse en cada caso concreto qué actuaciones son posibles y cuáles no con un Gobierno en funciones. De todas formas, su criterio es que la Mesa califique y admitas todas aquellas iniciativas legislativas como proposiciones de ley y proposiciones no de ley que “no impliquen que el Gobierno en funciones incumpla las limitaciones que tiene establecidas”.

De momento las comisiones se constituirán con la estructura del actual Ejecutivo, salvo aquellas que vienen reguladas por el reglamento de la cámara, “y ya se cambiarán cuando haya un nuevo Gobierno si modifica su estructura”, ha añadido López. Las más urgentes son las de Peticiones y la del Estatuto del Diputado, competente para autorizar o denegar las compatibilidades solicitadas por los parlamentarios.