Publicado: 25.03.2014 17:04 |Actualizado: 25.03.2014 17:04

El epitafio de Suárez: "La concordia fue posible"

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La lápida de la tumba en la que desde este martes reposan los restos mortales del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez junto a los de su esposa, Amparo Illana, tiene inscritos los nombres de ambos y una frase alusiva al periodo de la historia de España que vivió al frente del Ejecutivo: "La concordia fue posible".

La lápida ha sido colocada sobre su tumba en presencia de los familiares de Adolfo Suárez y de las autoridades que han accedido al claustro de la catedral de Ávila, en el que ha recibido sepultura, entre ellas el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, el expresidente José María Aznar y el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.

"Excmos. señores duques de Suárez", lleva inscrito la lápida, en la que, a continuación, pueden leerse los nombres de Adolfo Suárez y Amparo Illana con las fechas respectivas de su nacimiento y de su muerte.

Tras ellas se ha inscrito la frase "La concordia fue posible".

La tumba de Suárez y su mujer está a escasos 10 metros de la de Claudio Sánchez-Albornoz, quien fuera presidente de la República Española en el exilio, y también un luchador por la "conviencia", descansa a escasos diez metros de donde hoy ha sido enterrado el expresidente Adolfo Suárez.

Su hijo, Nicolás Sánchez-Albornoz sostiene que Adolfo Suárez y su padre, aunque en épocas históricas "muy diferentes", tuvieron en común el "pelear por la concordia y la libertad" de los españoles.

Ubi autem spiritus domini, ibi libertas o Donde está el espíritu del Señor, allí hay libertad es el epitafio bajo la que descansan los restos de quien fuera presidente de la República en el exilio. Nicolás Sánchez-Albornoz Aboín, hijo del historiador y político que nació en Madrid en 1893 y falleció en Ávila en 1984, recuerda que, el 8 de julio de este 2014, se cumplirán 30 años del fallecimiento de Claudio Sánchez-Albornoz.

"Ambos intentaron evitar las facciones que han manchado sangrientamente a los españoles en la historia del país", ha indicado, en declaraciones a Efe, el también historiador Nicolás Sánchez-Albornoz. Aunque para él es una "coincidencia" la que unirá a ambos expresidentes en su descanso eterno, el profesor ha recordado que también fue, como en el caso de Suárez, una "petición expresa" la que llevó a su padre al claustro de la seo abulense.