Publicado: 27.01.2016 20:17 |Actualizado: 27.01.2016 20:17

Los españoles que vivieron 900 días de asedio en Leningrado

Las autoridades de la Unión Soviética reconocieron más de 600.000 ciudadanos muertos durante el sitio, pero las cifras reales puedes ascender a 1.200.000 fallecidos. Una parte de este número lo formaban 70 españoles, 46 de los cuales habrían sido niños o jóvenes.

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Leningrado

Asedio de Leningrado

MOSCÚ.- San Petersburgo recuerda estos días los casi 900 días del sitio de Leningrado, que fueron del 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944. El asedio, en el que participaron las tropas de la Alemania Nazi, Finlandia y la española División Azul, sometió a la población local a la más increíble lucha por una supervivencia marcada por el frío y la falta de alimentos.

Junto con los ciudadanos rusos había españoles, la mayoría de ellos niños de la guerra, que quedaron atrapados en la asediada ciudad.

En Leningrado y sus cercanías había tres Casas de Niños de la Guerra: la más grande estaba en la avenida principal de Leningrado, Nevski, edificio número 9, donde se quedaron muchos de los españoles que no habían sido evacuados antes de que empezara el cerco a la ciudad y pasaron en esta casa de cuatro plantas los dos años y medio de sitio.



"En Leningrado había una importante casa de niños y había otras dos pequeñas en las cercanías. Estos niños tenían que ser evacuados en los últimos momentos, pero la mayoría se quedaron cercados", recuerda el vocal de la Junta Directiva de Archivo, Guerra y Auxilio (AGE), Juan Barceló, en exclusiva a Sputnik Nóvosti.

Muchos de ellos, que ya eran adolescentes, fueron a trabajar a las fábricas que funcionaban en aquel momento dentro de la ciudad. "Se pensó que los de más de 14 años podrían ingresar en las fábricas", comenta Barceló, y otros trabajaron de "sanitarios, sobre todo chicas".

Las autoridades de la Unión Soviética reconocieron más de 600.000 ciudadanos muertos durante el sitio, pero las cifras reales puedes ascender a 1.200.000 fallecidos. Una parte de este impactante número lo formaban 70 españoles, 46 de los cuales habrían sido niños o jóvenes.

Una de las españolas que vivió en Leningrado antes del cerco, fue Araceli Ruiz asturiana de 91 años que entró en la Unión Soviética junto con sus tres hermanas cuando tenía 13 años.

"Somos cuatro hermanas. En el año 40 me mandan a Odesa, a las pequeñas a Járkov y a la mayor la dejan en Leningrado, donde pasó todo los 900 días de cerco", recuerda Ruiz.

Su hermana mayor, Águeda Ruiz Toribios, que falleció en España hace unos años, entonces tenía 23 años y desde el primer día de la Guerra Civil española estuvo trabajando en los talleres de costura, donde le surgió la oportunidad de acompañar a los niños a Rusia.

Asedio Leningrado

Asedio de Leningrado

La unión Soviética pedía personal mayor, maestros y auxiliares para todo lo que necesitaran los menores.

"Mi hermana prácticamente trabajaba con los niños como educadora y luego ellas tenían un pisito allá", según comenta Araceli Ruiz en el espacio convivían todas las educadoras y las enfermeras, precisamente en el número 9 de la avenida Nevski donde estuvo ella.

Según dicen muchos de los testimonios, los españoles que vivían en la URSS, tenían una alimentación poco mejor que la mayoría de los niños rusos, pero los educadores mayores vivían en las mismas circunstancias que todos los habitantes de Leningrado.

"En la casa de los niños, había un poco de pan un poquitillo de leche y eso recibían", recuerda. Sin embargo, la dureza del asedio convirtieron esos dos años en una auténtica agonía.

Las hermanas que fueron separadas antes del cerco se juntaron solo en 1944 en Tiflis (Georgia) cuando se acabó el sitio, viéndose por primera vez desde entonces en una estación de tren.

"Y se puede imaginar cómo estaban todos: sin comer ni beber, sufriendo mareos; la gente deshecha o sea puro esqueleto", recuerda.

Toda la familia de Ruiz regresó a España en 1956 como muchos de los niños de la guerra, las hermanas volvieron de nuevo a Gijón. Pero no se olvidaron de Rusia, lugar que visitarían a menudo.

"A Leningrado lo quiero mucho porque nos recibieron tan bien, tan bien (...) estaba allá en la casa número nueve que está en la calle Nevski y hay una escuela ahora y hay una directora allí que se ha interesado tanto para que los que estudian allí sepan quien vivió allí. El destino que tuvimos. Cuando voy a Leningrado, voy a esa escuela", concluye Araceli Ruiz.