Publicado: 23.09.2016 17:29 |Actualizado: 23.09.2016 23:28

Feijóo, el favorito que escondió las siglas del PP

La cuidada estrategia del candidato popular, distanciándose de Rajoy y personalizando una campaña mucho mejor preparada que las de sus rivales, acercan al presidente de la Xunta a una tercera victoria en las autonómicas

Publicidad
Media: 3
Votos: 3
Comentarios:
El candidato del PP a la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, en A Coruña. / FOTO: MANUEL MARRAS

El candidato del PP a la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, en A Coruña. / FOTO: MANUEL MARRAS

A CORUÑA.- En la web electoral de Alberto Núñez Feijóo, la foto del candidato del PP aparece a toda pantalla con una resolución de casi 2.000x900 píxeles. El anagrama de su partido, escondido a la derecha de la página, apenas llega a los 90x32. En la galería de fotos de campaña hay unas cuarenta imágenes. En ninguna aparece otro líder del PP que no sean el propio Feijóo o los candidatos gallegos. ¿Rajoy? Ni en las fotos ni en los vídeos. En la cartelería callejera el rostro del presidente de la Xunta protagoniza todas las imágenes. Del logotipo del PP, ni rastro. No hay gaviota, ni nada que se le parezca.

Galicia cierra una campaña electoral anodina, en la que el equipo del candidato popular ha hilado finísimo para lograr que, finalmente, sea el claro favorito en las encuestas. Empezando por el adelanto electoral, en pleno verano, que pilló con el pie cambiado a todos sus rivales: En Marea, todavía negociando su formación como partido instrumental con Anova y Esquerda Unida; Podemos, dividido ante la posibilidad de integrarse en esa coalición, como finalmente hizo; el PSOE, dirigido por una gestora tras la imputación de su secretario general por diez delitos; el BNG, rumiando aún la pérdida de su representación parlamentaria en Madrid...

El diagnóstico que hace la oposición de los ocho años de mandato de Feijóo es catastrófico: mucho más paro, la sanidad y la educación hechas un cisco, más de un 20% de la población viviendo en el umbral de la pobreza, 200.000 gallegos emigrados por falta de oportunidades, cargos del partido imputados en todas las provincias, el propio presidente de la Xunta relacionado con un conocido narcotraficante... Pero nadie pone en duda que va a ganar.



Algunas fuentes aseguran que en el PP hay cierto nerviosismo por el exceso de euforia, que podría desmovilizar a muchos votantes. Y porque la cocina de las encuestas salta a la vista: el domingo pasado, un diario madrileño otorgaba a Ciudadanos entre 0 y 2 escaños con el 4,6% de los votos, cuando el límite que establece la ley electoral gallega para optar al reparto de sillones está en el 5%. Lo impuso en su día Manuel Fraga.

Pero hasta eso puede resultar un bálsamo para el PP: si no logra la mayoría absoluta –las citadas fuentes afirman que sondeos internos del partido le otorgan 37 o 38 escaños de un hemiciclo de 75-, la tendrá gracias al ya anunciado apoyo de Ciudadanos. Porque si se siguen las encuestas de las últimas semanas, se observa una doble trasvase de apoyos: entre el PP y Ciudadanos y entre En Marea, el PSdeG y el BNG. Pero no entre ambos bloques.

Eso es lo que temía Feijóo, que ha sabido leer estas elecciones como nadie. Hasta en lo personal, cuando anunció que iba a ser padre en plena campaña. Su pareja es una alta directiva de Inditex, la empresa que veneran todos los gallegos y que hizo público hace unos días que crea 27 empleos al día en todo el mundo. No es la primera vez que Feijóo utiliza a Inditex. Hace un año, la Fundación Amancio Ortega, fundador de la compañía y poseedor de la mayor fortuna del planeta, se comprometió a donar 17 millones de euros para la renovación de equipos oncológicos en hospitales públicos de Galicia. Foto al canto. Y justo antes de confirmar que se presentaría a la reelección, el entorno de Feijóo filtró que Inditex le ofrecía un salario de un millón de euros para trabajar en la firma.

Una mujer camina ante una valla electoral con la imagen de Mariano Rajoy. / FOTO: MANUEL MARRAS

Una mujer camina ante una valla electoral con la imagen de Mariano Rajoy. / FOTO: MANUEL MARRAS

Él se hizo el sueco y subrayó que, pese a que tuvo algunas dudas sobre la decisión final, su compromiso con Galicia era ineludible. Pero sabía que para ganar y no arruinar su carrera política –promete retirarse si no puede gobernar- tenía que tomar mucha distancia con su partido, incapaz de formar un Gobierno para España pese a ganar dos elecciones seguidas y salpicado a diario por escandalosos y reiterados casos de corrupción. Así que Rajoy, ni en fotos. Bueno, sólo una: la del portentoso mitin de Pontevedra, con más de 12.000 personas abarrotando la plaza de toros y la ciudad llena de autobuses llegados de toda Galicia. Fue el único acto importante en el que coincidieron ambos líderes.

El PPdeG es una máquina atrapavotos que Feijóo ha engrasado incluso mejor de lo que lo hizo Fraga. Aquel mitin se celebraba en la ciudad en la que se crió Rajoy, y cuyo Ayuntamiento ha contribuido a movilizar a sus partidarios y vecinos, muchos de ellos devotos admiradores, declarándolo persona non grata con los votos del BNG, En Marea y el PSdeG. La pequeña ciudad estaba repleta de autobuses llegados desde toda Galicia. Iban a llenar. Feijóo lo sabía. Y además era el día de su cumpleaños.

Por si fuera poco, el candidato popular tiene a su favor el escaso conocimiento de sus rivales. Luis Villares, de En Marea, un exmagistrado con enorme tirón entre las élites del nacionalismo y la intelectualidad de izquierdas, pero desconocido para la mayoría del electorado. Xoaquín Fernández Leiceaga, un socialista fugado del BNG que llevaba cuatro años sin ocupar cargo institucional u orgánico en el PSdeG, y que ganó las primarias al candidato del aparato, desatando una indisimulada batalla en la confección de las listas. Ana Pontón, la primera mujer portavoz nacional del BNG, a quien le tocaba la dura tarea de consolidarse en una formación añeja en pleno proceso de renovación que vive sus horas más bajas.

Seguramente a Feijóo no le hace falta el PP para ganar estas elecciones, porque el reparto de votos entre la izquierda y el sistema electoral le permitirían gobernar con mayoría absoluta con poco más del 41% de los sufragios. Puede que hasta le sobre (el) partido. Aunque es evidente que al PP sí le hace falta Feijóo, porque parece claro que Alonso no tiene demasiadas opciones para evitar un batacazo en Euskadi. Así que repetir mayoría absoluta en Galicia sería un espaldarazo para Rajoy si finalmente se celebran unas terceras elecciones generales. Entonces el presidente español sí aparecerá en las fotos y en los mítines en Galicia. ¿Qué se juegan a que entonces Feijóo sí estará a su lado?