Publicado: 01.11.2015 10:02 |Actualizado: 01.11.2015 15:54

“El golpe mortal al régimen” hay que darlo desde la “periferia”, según Jaume Asens

El responsable de Participación y Transparencia del Ayuntamiento de Barcelona defiende que Ada Colau debería ocupar un lugar simbólico en la lista de candidatos de En Comú Podem-Podem en Comú.

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Jaume Asens, responsable de Participación y Transparencia del Ayuntamiento de Barcelona

Jaume Asens, responsable de Participación y Transparencia del Ayuntamiento de Barcelona. Foto: M. de Delàs

BARCELONA.- “Si las próximas elecciones las gana una opción anti-régimen será por reacción de la periferia, de los gallegos, los valencianos, los catalanes. O se ganan allí o no se ganan”. Así es cómo ve las posibilidades de cambio político en España uno de los principales impulsores de la iniciativa que llevó a Ada Colau al gobierno de la capital de Catalunya, Jaume Asens.

Esa iniciativa fue la que dio vida a Barcelona en Comú, que hoy en día es una “organización estructurada”, que ha decidido presentar candidatos a las elecciones generales, de acuerdo con Podem, ICV y EUiA, en listas de obediencia catalana, con la marca En Comú Podem-Podem en Comú. 

“¿Por qué decidimos dar ese paso?”, se pregunta Asens. “Porque estas son unas elecciones excepcionales en las que hay que echar al PP de las Instituciones. Nuestro proyecto es eminentemente municipalista, pero somos conscientes de que para que el cambio sea posible en Barcelona es necesario impulsar hacia otros niveles de gobierno, en Catalunya y el Estado”. “La ruptura democrática difícilmente podría abrirse paso sin el encuentro de fuerzas anti-régimen de todo el Estado”.

“La ruptura democrática difícilmente podría abrirse paso sin el encuentro de fuerzas anti-régimen de todo el Estado”

“Ya dijimos que nacíamos con voluntad de ser un estímulo, un faro de esperanza por otros municipios y territorios. Y la oleada que levantamos llegó a Madrid, Zaragoza, Cadiz, Santiago y tantas otras ciudades del cambio. Pensamos que ahora puede suceder lo mismo con las elecciones generales. Hay menos tiempo de reacción, es cierto, pero la remontada creemos que puede empezar también en esta ciudad. Barcelona ha sido históricamente la punta de lanza de grandes cambios”, dice Asens y recuerda que “fue desde el balcón de esta ciudad donde se proclamó la república catalana por Companys en el 31”.

¿Una organización municipalista catalana en el Congreso?

Puede resultar chocante esa idea. Asens lo explica así: “Somos una fuerza municipalista y lo seguiremos siendo. No es que vayamos a competir con otras fuerzas como partido a nivel estatal. Se trata de impulsar una candidatura de ámbito catalán, que responda al ADN de las candidaturas En Comú”, para representar, dice, la “confluencia de diversas sensibilidades, no sólo fuerzas políticas”, ser reflejo de “las luchas que han emergido contra la crisis” y trasladar “la exigencia de radicalización democrática”, así como del “reconocimiento amplio del derecho a decidir”.

Asens no será candidato, aunque tenía ganas de presentarse. De hecho fue una de las personas propuestas para ello, pero dice que no puede, que está comprometido en otra labor. “Formo parte del equipo de gobierno municipal. Soy teniente de Alcalde”.

Reconoce ese compromiso, esa atadura, un abogado estrechamente vinculado a los llamados “movimientos sociales”, especialmente conocido entre “víctimas de la violencia institucional”, porque se ocupó en muchas ocasiones de su defensa, al tiempo que se esforzaba “por llevar a los tribunales a personajes como Fèlix MIllet, Luis Bárcenas o a ‘miembros del clan Pujol’”.

“Estamos aprendiendo en el Ayuntamiento a conocer los límites de la máquina burocrática. No es fácil gobernarla”

“Pertenezco a una generación política que creció con una gran desconfianza hacia las organizaciones burocráticas y jerárquicas de la vieja izquierda. Nos marcó el alzamiento zapatista, las protestas de Seattle o Génova, las grandes movilizaciones anti-globalización o contra la guerra”, explica en entrevista concedida a Público.

“Me interesaba más el derecho generado y exigido desde la calle que el practicado en los tribunales. Los derechos humanos se han de defender en los tribunales, en las prisiones, en las comisarías, pero sobre todo en la calle y al lado de la gente que sufre, que es despedida de su trabajo, desalojada de sus casas o golpeada por la policía”.

De los movimientos sociales a la política

Jaume Asens siempre ha estado vinculado a los llamados movimientos sociales. Formó parte de una “organización que no tenía forma de partido político, asamblearia, en la que no había jerarquía, que no tenía estatutos”, “un espacio de militancia” que fue conocido como Movimiento de Resistencia Global (MRG). “Ada Colau fue una sus portavoces, pero iban cambiando”, recuerda.

"Cuando los Estados están tan deslegitimados y desprestigiados, la coordinación de municipios por abajo abre un campo político de futuro"

“Eran tiempos en los que, a la espera de nuevas oportunidades políticas, hubo un repliegue en el campo social. Creíamos que, mientras la situación no cambiara, había que acumular fuerzas”. Lo hacían en el “movimiento ecologista, pacifista, vecinal, feminista, okupa….”. Se proponían “crear contra-poderes, espacios de ayuda mutua, ateneos, cooperativas....”. “Éramos muchos los que pensábamos que no se daban las condiciones para intervenir en la arena institucional. Tampoco nos atraía demasiado ‘la forma partido’, aunque entendiéramos su utilidad.

Jaume Asens, responsable de Participación Ciudadana de Barcelona. Foto: M. de Delàs


Para muchos de aquellos activistas, la situación cambió. “Hay una crisis de régimen, una crisis orgánica”, que se expresó socialmente con las movilizaciones del 15M, o con la PAH. Políticamente, en Catalunya la expresión de esa crisis fue “el proceso soberanista, a cuyo calor crecieron formaciones como la CUP. En el conjunto del Estado, el eje vertebrador del descontento lo recogió Podemos”, mantiene Asens. “Se abrió una ventana inaudita de oportunidades políticas, añade. “Aprendimos que la resistencia, parar desalojos a pie de calle, es necesaria, pero no basta”, “que la política no se acaba en las instituciones, pero tampoco en los movimientos sociales”. “Llegamos a conclusión que hacían falta nuevos instrumentos, más allá de la calle, para llevar aquel malestar a las instituciones”. “La movilización permanente, además, puede traer al agotamiento si no se producen victorias tangibles y concretas”, insiste. “Si se hacía lo de siempre, sucedería lo de siempre”.

Ada Colau y sus compañeros son ahora los que mandan en el ayuntamiento barcelonés. Han de gestionar y responder a la “expectativa social”. Necesitan tiempo. Ya saben que “ninguna victoria electoral tiene efectos inmediatos o revolucionarios por sí sola”.

“Estamos aprendiendo a conocer los límites de la máquina burocrática. No es fácil gobernarla. Tiene sus tiempos, sus códigos.... Las victorias no se obtienen de un día para otro. Son procesos largos”, admite Asens.

Una red de municipios frente al poder del Estado

Cuando tuvo lugar el encuentro de Ciudades por el Bien Común, surgía constantemente la idea de la red de municipios ¿Es factible esa organización?

Al regidor barcelonés le parece que, “cuando los Estados están tan deslegitimados y desprestigiados” que una serie de municipios “se coordinen por abajo” abre “un campo político de futuro, a un nivel subestatal”. “Ahora las ciudades del cambio no son un sujeto político”, admite, “pero sí que son un espacio de coordinación, embrionario, que en el futuro puede ser un contrapoder”. “Tenemos hojas de ruta muy similares. Es una forma inteligente de agruparse, porque a la hora de hacer una acción política arriesgada o innovadora, polémica, es mejor hacerlo desde diferentes puntos que desde uno solo. A la hora de recibir golpes, no es lo mismo si se hace con un escudo de ciudades que van en la misma dirección. Así no estás tan aislado”.

Pero Asens va un poco más lejos y defiende “la idea del municipio como palanca de cambio”. “Igual que existe en Catalunya la Associació de Municipis per la Independència, podría existir la de municipios por el cambio, a favor de procesos constituyentes”. “La mayor parte de de los cambios a lo largo de la historia han girado en torno a la idea municipalista”, advierte. “A veces no somos conscientes de la fuerza que tenemos desde la periferia”.

¿Qué papel ha de tener Ada Colau?

“El liderazgo de Ada Colau traspasa las fronteras municipales. Es un referente político para mucha gente de Catalunya y de todo el Estado”

“Es la alcaldesa y es uno de nuestros principales activos políticos. Llegar hasta aquí sin ella hubiera sido mucho más difícil. La confluencia se logró gracias a que la teníamos como referente moral transversal, que aglutinaba todas las sensibilidades. Desde que hemos ganado, su carisma ha aumentado. En campaña electoral había quien la veía como una ex-activista que se movía con cierta torpeza en la arena política. Ahora se ha ganado el respeto de todo el mundo y se la percibe como una alcaldesa con autoridad. Por primera vez tenemos al frente de la alcaldía a una mujer, activista y de origen humilde que conecta con las clases populares de la ciudad. Ha desarrollado un estilo de liderazgo diferenciado del de los políticos tradicionales” .


El liderazgo de Colau, piensa Asens, “traspasa las fronteras municipales y es un referente político para mucha gente de Catalunya y de todo el Estado. Ada tiene muy claro que su papel actual es ser alcaldesa de Barcelona y liderar nuestro programa de cambio para la ciudad, pero en un momento excepcional su apoyo es clave para que este proyecto salga adelante. Creo que Ada debería ocupar un lugar simbólico en la lista de gente que vaya a Madrid”, entre los candidatos de En Comú Podem.

Podemos y el independentismo catalán


Jaume Asens forma parte del principal órgano de dirección de Podemos, su Consejo Ciudadano, en el que es el responsable de Derechos Humanos. Él cree que esta formación, como la CUP “son expresión de la crisis del régimen”. “Podemos no ha sido nunca un partido político tradicional, sino un instrumento para hacer posible el cambio en el Estado, del mismo modo que la CUP podría serlo en Catalunya”. Es importante, según él, “encontrar espacios de diálogo y entente entre las diferentes formaciones para hacerlo posible”. “No es fácil”, admite, “puesto que las agendas y estrategias políticas son diferentes y a veces contradictorias entre sí. Por este motivo es necesario el planteamiento que hacemos desde Barcelona en común de procesos constituyentes coordinados pero no subordinados. Entre estos proyectos hay más cosas en común entre esos proyectos que las que les separan. Pertenecen al mismo mar de fondo, ese eco destituyente que procede de las plazas, las mareas, las consultas ciudadanas..... Quizás los primeros en identificar, de forma anticipada al 15-M, la necesidad de hacer las cosas de otra forma fueron las CUP y las CAV -el espacio donde militaba Gemma Ubasart- presentes en más de medio centenar de consistorios catalanes.

“Es la primera vez que un partido español con posibilidades de ganar (Podemos) reconoce a Catalunya como sujeto político propio”


Tras ese primer ensayo cocinado a fuego lento, aparecieron otros actores de referencia del descontento. En Catalunya, por ejemplo, el Proceso Constituyente liderado por Teresa Forcades y Arcadi Oliveres emergió con fuerza con la pretensión de conformar un frente ciudadano de ruptura constituyente. Contamos con ellos para esta nueva aventura. Pero a escala estatal lo realmente rompedor es Podemos. Llegó cuando pocos le esperaban y dónde nadie lo había hecho antes. Su éxito tuvo que ver con la evidente capacidad de grandes comunicadores como Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, pero también de otros como Pablo Echenique o Teresa Rodriguez, para recoger lo sembrado por movimientos como la PAH o el 15-M y movilizar la ilusión de cambio. El discurso iba dirigido a conectar, más que con sectores de activistas, con las amplias capas de la población golpeada por la crisis”.

Asens en este punto vuelve a poner el acento en el peso de la periferia. Afirma que “y que por ello, “el bloque de izquierdas del independentismo catalán debería ver a Podemos no como un enemigo, sino como un fuerte aliado”.

En Catalunya, constata el portavoz de Guanyem Barcelona, “hay un movimiento de masas plural y popular que ve en el referéndum una palanca para conseguir un cambio real del statu quo. Podemos es el único actor político con capacidad de hacerlo efectivo desde Madrid. Esa no es una cuestión menor cuando la vía unilateral de la desobediencia institucional es una empresa nada fácil de ejecutar. Para que la independencia sea una opción viable no se puede ser ingenuo. Se requiere, para empezar, de amplios apoyos internos y externos de los que ahora se carece. Y una voluntad firme de insumisión que no muchos están dispuestos a asumir. ¿Cuánta gente está dispuesta a ir hasta el final? Con simples declaraciones de independencia, difícilmente se producirá un cambio de la situación si no lo hay a escala estatal. Naturalmente, esta reflexión también es válida en sentido inverso. Asestar un golpe mortal al Régimen sin contar con las grietas abiertas en la periferia tampoco es un plan sencillo de ejecutar”.

A este respecto, recuerda el abogado que, hace más de un siglo, Valentí Almirall ya recriminaba a su compañero Pi i Maragall “su ingenua confianza en que el cambio vendría desde el centro y desde arriba....sería desde abajo y desde la periferia”.

Jaume Asens, durante la entrevista. /M.D.

La construcción de un nuevo espacio

Jaume Asens sostiene que “la gente quiere sentirse partícipe de la política” y que “está cansada de partidos políticos y de políticos profesionales”. “La vieja izquierda”, dice, “se ha dejado enjaular demasiado a menudo por las instituciones”.Piensa que Iniciativa per Catalunya (ICV) ya ha demostrado su voluntad de confluencia y que ahora hay que ver “hasta qué punto organizaciones como ésta son capaces de superar las inercias del pasado y afrontar con valentía la construcción de un nuevo espacio”.

Y cree que ERC “puede convertirse en un simple anexo del partido de Artur Mas o bien reemplazarlo y ocupar un espacio hegemónico como ya hizo en 1931”. Afirma que hay “mucha gente dentro de ERC que considera que la coalición Junts pel Sí fue coyuntural, por el carácter plebiscitario de las elecciones, pero que ahora ha de desarrollar una línea política propia. Con esta ERC es más fácil entendernos”.

“Nosotros queremos trabajar con ellos y en el futuro no excluimos llegar a un acuerdo con formaciones amigas como, por ejemplo, la ERC de Joan Tardà o la CUP de David Fernández”.

Catalunya y la agenda soberanista


Jaume Asens, que políticamente procede del independentismo, piensa que en Catalunya “se están redibujando muchas cosas”, pero que con las elecciones del pasado 27 de septiembre el “régimen del 78 catalán” voló por los aires, y que ahora hace falta “que le pase lo mismo al régimen español”. De momento, dice, “en Catalunya se da una situación en la que los sectores dominantes tienen una gran dificultad de dirección. Lo viejo está muriendo. La actual ola de movilización popular que está marcando el ritmo de la agenda soberanista es de signo claramente rupturista. Gravita en unas coordenadas destituyentes muy lejanas a la órbita ideológica de CIU, un ‘partido de orden’, que ha sido una pieza clave para sostener el actual régimen ¿ERC, CUP y otros van a poder desbordar a CDC? No lo sé, pero lo cierto es que el nacionalismo conservador de centro-derechas está bastante descolocado y está sufriendo una mutación de su identidad que no sabemos hacia donde le llevará. Puede perder el control –si no lo ha perdido ya- en cualquier momento y entregar el mando. Hay que tomar nota de eso. En los momentos más convulsos y revolucionarios, las élites catalanas se han organizado para proteger sus privilegios y no han dudado en cambiar de bando. Tienen muchos intereses en común con las élites españolas”.

“Para que la independencia sea una opción viable se requiere una voluntad firme de insumisión que no muchos están dispuestos a asumir”


Y en cuanto a la eventual independencia de Catalunya, “para que sea una opción viable, no se puede ser ingenuo,. se requiere, para empezar, de amplios apoyos internos y externos de los que ahora se carece. Y una voluntad firme de insumisión que no muchos están dispuestos a asumir. ¿Cuanta gente está dispuesta a ir hasta el final? Con simples declaraciones de independencia, difícilmente se producirá un cambio de la situación si no se produce a escala estatal.

En este contexto, los problemas de Artur Mas con la Justicia y la participación en el movimiento de solidaridad con él ha dado lugar a largas polémicas entre gentes de izquierda. El teniente de alcalde de Barcelona aclara los motivos por los cuales suscribieron el “manifiesto de apoyo al President Mas”: “por una cuestión de coherencia y decencia política. Su imputación es una amenaza dirigida contra todos. Contra la democracia. Es la primera vez en Europa que un Presidente es imputado por poner urnas en la calle”.

Choque de trenes y posible represión contra el proceso soberanista

Jaume Asens, en un momento de la entrevista. M. de Delàs

La convocatoria de una consulta en Catalunya podría “desatascar el conflicto entre independentistas, federalistas y autonomistas”, así lo entiende Asens, pero hasta el momento no ha aparecido indicio alguno de flexibilidad por parte del Gobierno del PP. “Estamos en un callejón sin salida. Y en los callejones sin salida puede pasar cualquier cosa. Se están configurando los términos del enfrentamiento....”.A partir de ahí dibuja diferentes escenarios:

El primero es el de “una ruptura desde Catalunya tras un proceso constituyente unilateral con un referéndum no pactado y con clara desobediencia a las leyes españolas, al Tribunal Constitucional”. Eso exigiría “un apoyo masivo de los catalanes y que la gente estuviera dispuesta a asumir las consecuencias de los actos de desobediencia”. No le parece “nada fácil” pero cabe imaginar “la aceptación por parte del Gobierno español y de la Unión europea de un hipotético resultado positivo del referéndum”.


Otra posibilidad es que el Estado español, que dispone de un conjunto de instrumentos coercitivos a su alcance, opte por dar una respuesta más dura. “Desde la suspensión de la autonomía catalana, como sucedió en 1932, hasta la declaración del estado de alarma. E incluso el estado de excepción o de sitio..... No pocos en las filas del PP han cedido a la tentación de agitar el viejo espantajo de los tanques, tan presente en la memoria colectiva de los catalanes”.

”Todo eso forma parte del imaginario del miedo propio de la Cultura de la Transición, que hoy en día tiene mucha menor capacidad de provocar zozobra entre unas nuevas generaciones”.

¿Otros escenarios?

Una “salida constituyente desde arriba” o pacto entre élites, que podría terminar con algún tipo de reedición de pactos anteriores, quizás con un nuevo Estatuto o con reforma constitucional, con la que “se buscaría un mejor encaje territorial de Catalunya”. Es la tercera vía, la que desean Duran Lleida y sectores influyentes de CDC....Recuerda Asens que Oriol Amat, número siete de la candidatura de Mas, afirmó en declaraciones a una radio alemana que el escenario más probable era una negociación con el Estado para resucitar el Estatut del 2006... Ese escenario podría servir probablemente “para relegitimar probablemente los partidos del régimen y a las oligarquías catalanas y españolas”.

O quizás también un “bloqueo prolongado en el tiempo, con movimiento soberanista que se va agotando pero que da señales de vida de forma reiterada pero sin vislumbrarse salida”.