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Los menores víctimas de abuso sexual, en lista de espera para atención psicológica

Más de un centenar de niñas y niños llevan esperando una media de seis meses, y desde el CIASI de Comunidad de Madrid insisten en que, mientras, están siendo atendidos por los servicios sociales de los ayuntamientos. 

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Niños en el colegio Univers de Barcelona. /JAIRO VARGAS

Un total de 434 menores fueron enviados el pasado año al Centro especializado de Intervención en abuso sexual Infantil (CIASI), el único que hay en la Comunidad de Madrid. Sin embargo, no todos los llegados desde los servicios policiales, de salud, sociales, educativos o de justicia han podido ser atendidos porque, además, aún quedan activos cerca de 200 casos del año anterior, según informa la Ser

La duración media de un tratamiento es de cerca de un año y en el centro sólo trabajan ocho psicólogos. Hasta el momento, según las informaciones que da este medio, más de un centenar de niñas y niños de los que han sido derivados al CIASI llevan esperando una media de seis meses para ser atendidos.

Desde la Consejería de Políticas Sociales inciden en que los casos urgentes, como violaciones o abusos sexuales en el entorno familiar, se atienden de forma directa y no deben ser mandados a la lista de espera. Pero desde el CIASI insisten en que no se trata de una "lista de espera" como tal sino que los menores mientras esperan su turno están siendo atendidos por los servicios sociales de los ayuntamientos.

El Coordinador del CIASI, Fernando Muñoz asegura que "aunque no haya denuncia policial sí hay constancia de los hechos en la justicia". Y es que la Dirección General del Menor y la Familia envía la información de los menores, no sólo al centro especializado, sino también a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

"De todas maneras, si vemos que los padres no están protegiendo de la manera adecuada al menor, porque el abuso se hubiera cometido en el ámbito intrafamiliar o por algún otro tipo de presión, se informa de manera oficial a Fiscalía y al Área de Protección de Comisión de Tutela", añade Muñoz.

La atención ofrecida a las víctimas

No hay un tiempo realmente establecido para la duración de una intervención, pero suele ser aproximadamente de un año. Este periodo, según el experto, lo marca la sintomatología del menor. Aunque pueda sorprender, dice Muñoz, "hay muchos chicos y chicas que sufren situaciones de abuso sexual grave y que sin embargo no llegan a presentar una sintomatología importante. Depende mucho de cómo reaccione su entorno o incluso de la propia personalidad del niño".

De hecho, el CIASI lo que más valora es la sintomatología que ha provocado el hecho abusivo, más que la gravedad del abuso en sí mismo. Es que este fenómeno es el que realmente marca las líneas de intervención y las áreas a reforzar. "Hay menores que sabemos que han pasado ya por muchos recursos antes de llegar aquí y que para ellos, volver a contarlo, representa una victimización secundaria que evidentemente nosotros tratamos de evitar. Entonces, no siempre entramos a conocer cuáles fueron los hechos. Son ellos quienes lo van contando o lo van perfilando a lo largo de la intervención".

Entre los datos más significativos del CIASI de Madrid, destaca que las niñas de entre 13 y 15 años son las que más lo comunican (112 el pasado año), y han comenzado a aumentar las citas con niños mayores de 12 años. Fernando Muñoz cree que es porque "tienen una mayor conciencia social, han perdido el miedo a relacionar una situación de abuso con la posibilidad de ser homosexuales". 

También ofensores

En el CIASI también trabajan con ofensores de abusos sexuales. Uno se los perfiles que se atienden en el centro suelen ser mayores de 14 años que vienen derivados del ARRMI (Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor infractor de la Comunidad de Madrid) con medidas de libertad vigilada, supeditada a intervención psicológica.

Pero hay un perfil que preocupa más a los especialistas. Este es el de los niños de 14 años que tienen sus primeros contactos con la sexualidad a través de Internet, las redes sociales o la televisión. Y es así, porque, según Muñoz, los conocimientos que adquiere "no son adecuados."

"La mayoría de las veces ni siquiera son reales, pero son los únicos conocimientos sobre el sexo que tienen. Interiorizan y realizan su propio aprendizaje y esto les lleva a tener conductas abusivas. Casi siempre son curiosidades sexuales mal dirigidas, en un contexto que ven seguro. Cuando se empieza a trabajar con ellos y se les pone enfrente la vivencia por parte de la víctima es cuando son conscientes de lo que han hecho", ha asegurado el Coordinador del CIASI.