Publicado: 16.03.2016 15:05 |Actualizado: 28.03.2016 07:00

¿Por qué la violación dentro del matrimonio aún no es un crimen
en India?

Cuando una mujer india denuncia a su marido por abusos, la policía no lo registra como violación, de modo que en los más de 37.000 casos que se contabilizaron en 2014 no se incluyen los sucesos dentro del matrimonio.

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El debate ha vuelto a la opinión pública tras las declaraciones de la Ministra para la Mujer y el Desarrollo Infantil, Manika Gandhi

El debate ha vuelto a la opinión pública tras las declaraciones de la Ministra para la Mujer y el Desarrollo Infantil, Manika Gandhi

NUEVA DELHI.- “Era 14 de febrero, su cumpleaños. Yo había cocinado una tarta. Lo que me hizo aquella noche es una vergüenza para la institución del matrimonio. Me pegó con una caja y con una linterna y después me la introdujo en la vagina. Comencé a sangrar, pero en vez de llevarme al hospital me llevó a casa de sus padres y me encerró allí hasta la noche. Como no dejaba de sangrar, mis suegros me llevaron al hospital. Yo estaba seminconsciente, tenía las piernas y el cuerpo hinchado. Estuve sangrando durante 60 días”.

Esta es la historia de Priya. O de Sangeeta. O de Jamila. Como su identidad no puede ser desvelada, en realidad tampoco importa el nombre ficticio que se utilice para contar el que es, quizás, el caso más conocido en India sobre violencia marital, al menos en el último año. Su voz se ha publicado en distintos medios del país porque esta mujer de 27 años luchó para que la violación dentro del matrimonio sea considerada delito en India. No lo consiguió. El Tribunal Supremo desestimó su causa en febrero de 2015 diciendo que “no se puede cambiar la ley sólo por una persona”.

El debate ha vuelto a la opinión pública tras las recientes declaraciones de la Ministra para la Mujer y el Desarrollo Infantil, Manika Gandhi: “el concepto de violación marital, como se entiende internacionalmente, no se puede aplicar al contexto indio”.



“Lo que Manika Gandhi dice es una percepción general de que la violación de un marido a su mujer no es algo prevalente en nuestra sociedad, que no existe, ya que el deber de una mujer es satisfacer sexualmente a su marido”, cuenta Urvashi Gandhi, subdirectora de implementación de programas en la ONG Breakthrough, que lucha contra la violencia doméstica. “Escuchar este tipo de declaraciones no es algo nuevo para nosotros”.

No, no lo es. Tras la conmoción que vivió el país por la violación múltiple y asesinato de una estudiante en Delhi en diciembre de 2012, hubo cambios en las leyes que trajeron, entre otras cosas, el endurecimiento de penas para violadores. Se designó un comité que recomendó que la violación marital pasase a considerarse un crimen, pero el gobierno por aquel entonces no siguió la recomendación alegando que supondría una “destrucción potencial de la institución del matrimonio”, decía el informe que se presentó en el parlamento en 2013. “Si la violación marital se trae bajo ley, el sistema familiar estará bajo un gran estrés”.

“Y yo me pregunto: ¿de qué valores familiares estamos hablando? Es un hecho que hay mujeres que son violadas y torturadas por sus maridos, pero no hay un reconocimiento de los derechos de esas mujeres en este país”.

Habla Smriti Minocha, directora de la Iniciativa de Justicia para las Mujeres y abogada especializada en violencia doméstica. Formó parte del equipo de Human Right Law Network (HRLN) que inició la petición ante el Tribunal Supremo para criminalizar la violación marital en febrero de 2015. El caso llegó a ella como lo hace la mayoría: “las mujeres vienen a nosotros pidiendo ayuda en sucesos de violencia doméstica, y es cuando escuchamos sus historias cuando entendemos que también han sufrido abusos sexuales”, cuenta en su despacho en Delhi.

“Las mujeres vienen a nosotros pidiendo ayuda en sucesos de violencia doméstica, y es cuando escuchamos sus historias cuando entendemos que también han sufrido abusos sexuales”.

Un ataque similar que sufra una mujer por parte de un hombre que no sea su marido, conlleva entre siete años de prisión y cadena perpetua. En la sección 375 deI Código Penal indio queda clara la excepción: “las relaciones sexuales entre un hombre y su mujer, no siendo esta menor de 15 años, no es violación”.

El único mecanismo que las mujeres tienen para presentar cargos “de abuso sexual” se encuentra dentro de la Ley de Protección de la Mujer contra la Violencia Doméstica, pero no especifica que pueda ser contra su marido, sino que atañe a “cualquiera que viva dentro de la misma casa”. “No lo criminaliza, pero aun así es uno de los motivos por lo que se puede ir a juicio”, puntualiza Urvasi Gandhi, de Breakthrough.

Según el Informe El progreso de la Mujer en el Mundo, publicado por la ONU con datos hasta abril de 2011, sólo 52 países en el mundo tenían leyes explícitas que criminalizaban la violación marital. España no está entre ellos.

No hay cifras reales

Al no ser considerado un crimen, cuando una mujer india denuncia a su marido por abusos, la policía no lo registra como violación, por lo que en los más de 37.000 casos de violación que se contabilizaron en 2014, no se incluyen los sucesos dentro del matrimonio. “Así que no hay manera de saber las cifras reales”, se queja la abogada.

En 2014, un estudio publicado por el Centro Internacional de Investigaciones sobre la Mujer (ICRW), destapaba que en India el 24,5% de los hombres encuestados admitían haber cometido violencia sexual contra su esposa o novia. India sacaba más del doble de porcentaje al segundo de los cinco países donde se había realizado el estudio.

Según un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) revela el 35% de las mujeres en India han experimentado violencia física o sexual, incluidas el 40% de las casadas. El 10% de las mujeres que han sufrido violencia doméstica han denunciado que sus maridos las han forzado a tener sexo.

Sexo forzado

Y es que uno de las causas principales por las que la violencia marital está normalizada es por la percepción general de que es el deber de la mujer tener sexo con su marido.

Shafiq R. Khan, activista que trabaja por los derechos de la mujer, afirma que en múltiples ocasiones ha tenido conversaciones en la que los hombres afirman abiertamente que “el sexo debe ser forzado porque si no, las esposas nunca quieren tener sexo con sus maridos”.

“En el matrimonio no existe el concepto de consentimiento”, añade Gandhi, y esto linda también en otro problema: “Las mujeres también piensan que el sexo es un derecho del marido, por eso no consideran el concepto de violación marital”.

No ayuda el hecho de que, en ocasiones, los tribunales hayan dado la razón a maridos que denunciaban a sus esposas por no querer tener relaciones sexuales. Según la Ley de Matrimonio Hindú, el divorcio se puede conceder si una de las partes alega haber sido tratada con “crueldad”, y así lo entendió un tribunal de Karnataka, al sur del país, cuando una mujer “negó sexo a su marido sin ninguna razón específica” y “desatendiendo sus deberes de esposa”. En Delhi, otro tribunal también proclamó como motivo de divorcio la “crueldad mental” ejercida por una mujer al negarse a tener sexo con su marido “incluida la noche de bodas”.

“Las mujeres no buscan ayuda por la presión que hay sobre ellas de que romperán el honor familiar".

A todo esto, se añade además, el apoyo casi nulo que las pocas mujeres que se atreven a denunciar reciben por parte de la sociedad y de sus propias familias. “Las mujeres no buscan ayuda por la presión que hay sobre ellas de que romperán el honor familiar. Hay una noción de ‘buena mujer’ asociada con quienes sufren en silencio y no denuncian”, dice Nayreen Daruwalla, directora del programa de prevención de Violencia Doméstica de la ONG Sneha.

Por eso las fuentes consultadas coinciden en la necesidad no sólo de leyes, sino de implementación de las mismas que proteja a las mujeres cuando denuncian, que traten a las víctimas “con sensibilidad” cuando éstas se acerquen al proceso legal (policía, jueces, abogados..), pero sobre todo, como apunta Urvashi Gandhi, que haya un verdadero cambio de mentalidad y que se denuncie: “la criminalización de la violación marital podrá ayudar, pero hasta que no haya más mujeres que denuncien y que hablen, la ley por sí sola nunca será efectiva”.