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Alerta ante el aumento de los guetos escolares

El Síndic de Greuges denuncia que la Administración no lucha contra la segregación

LÍDIA PENELO

Los guetos escolares no se dan siempre en barrios con mucha población inmigrante. Éste es uno de los tópicos que desmiente el informe monográfico sobre segregación escolar que ha elaborado el Síndic de Greuges (el defensor del pueblo catalán). Pero lo más sorprendente del texto son las cifras y porcentajes que dan cuerpo a una evidencia que todavía no estaba argumentada: para eliminar los guetos en las escuelas, el 46% de los alumnos inmigrantes de primaria y el 35% de los de secundaria deberían cambiar de centro educativo.

La institución dirigida por Rafael Ribó denunció ayer que la Administración no utiliza todos los recursos que tiene para combatir la segregación escolar. Ribó también acusó a los responsables de las políticas educativas de no impartir medidas que velen por la equidad en la distribución del alumnado más desfavorecido, que en su mayor parte se ve absorbido por los colegios públicos.

La concentración de extranjeros en centros públicos no sólo provoca alarma en Catalunya -donde los centros públicos escolarizan tres veces más alumnos inmigrantes que los concertados-, sino en todo el territorio español. En Andalucía, el 75,4% de las plazas disponibles en colegios públicos está ocupado por escolares extranjeros en un 86,9%.

Posibles soluciones

El informe del Síndic recoge una serie de recomendaciones para frenar el fenómeno de la segregación. Una de ellas incide en frenar la "solución fácil" de ubicar la población recién llegada en los centros con más concentración de inmigrantes. La medida ya fue planteada a finales de abril por el conseller Maragall, que anunció el incremento de la cuota de alumnos inmigrantes en los centros concertados.

El informe también insta a establecer un máximo de alumnos con necesidades específicas por centro y sugiere que se organicen actividades conjuntas entre alumnos de centros segregados y no segregados. Y es que, en opinión de Ribó, la factura de la segregación la pagaremos todos.

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