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Andrés Barba retrata en "Las manos pequeñas" la violencia infantil

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El joven escritor madrileño Andrés Barba ha presentado hoy en Barcelona su nueva novela, "Las manos pequeñas" (Anagrama), un retrato corto y "sin complacencias" sobre la violencia infantil.

El libro relata la historia de Marina, una niña de siete años recién ingresada en un orfanato, y las estrategias de ella y de sus nuevas compañeras por conocerse, admirarse y odiarse, así como el papel que juega el cuerpo en el proceso de inclusión en el grupo.

Andrés Barba lo ha descrito como "una historia de amor, de las estrategias infantiles para dar a entender que necesitamos ser amados, y todos los gestos, que se convierten en violentos, para conseguir esa inclusión" en la comunidad infantil.

"Todo tiene que ver con que estamos encarnados por la mirada de aquél que nos quiere, y a través de ella obtenemos información sobre nosotros mismos", ha aclarado el escritor.

En el caso de las niñas del orfanato, la llegada de Marina, la nueva, su mirada, es la que hace ser conscientes a las demás niñas del mundo donde viven, de su estado y su tragedia.

Un proceso y unos gestos que desembocan en el juego, una solución que encuentran las pequeñas protagonistas para descubrirse a ellas mismas: cada día, una de las niñas será la muñeca de las demás, un proceso de "despersonalización" que tiene "fascinados" a los niños y al propio autor.

Barba, que ha asegurado que no tenía intención de hacer un relato oscuro, "pero tampoco embellecedor", de la infancia, ha confesado que su libro está basado en una historia real ocurrida en un orfanato de Río de Janeiro (Brasil).

"Los hechos reales son todavía más oscuros que la novela", ha insistido el escritor. "Allí mataron a la niña que era su muñeca, y estuvieron jugando con el cadáver durante una semana antes de que los responsables del centro lo descubriesen", ha explicado.

Que el relato se ubique en un orfanato es algo que Andrés Barba ha querido tratar con mucha cautela, e incluso estuvo tentado de situar los hechos en una clase de colegio normal y corriente.

Para el escritor, existe "casi una literatura de género" alrededor de los orfanatos, "llena de tópicos y prejuicios", algo que ha querido evitar dando el máximo protagonismo a las niñas y minimizando el papel de las adultas responsables del centro.

De hecho, el narrador de la novela son las propias niñas, un coro con una sola voz que, con un punto de vista infantil, aunque de manera "bastante ambigua", como ha reconocido el propio Barba, alberga un cierto "chispazo de conciencia", una simple sospecha de que ellas han hecho algo que no está bien.

El autor ha reivindicado el "miedo" de los adultos a exponer "con toda su claridad" la violencia infantil, y ha comentado "lo misterioso que resulta que, siendo la edad de la violencia, de la inadecuación, nos escandalizamos cuando vemos episodios violentos entre niños".

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