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La artista Karol Bergeret homenajea a las "santas amas de casa" con viejas tablas de planchar

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La artista multidisciplinar Karol Bergeret homenajea a las "santas amas de casa, especie en extinción" con un recorrido expositivo por distintos espacios en los que ha colocado alguna de sus esculturas iluminadas, confeccionadas a partir de viejas tablas de planchar.

Bergeret, de 32 años, ha explicado durante una entrevista con Efe que inaugura hoy la exposición con motivo del Día de la Mujer y propone en ella un recorrido singular para ver su obra en distintos espacios, desde una peluquería hasta una tienda de joyas de ganchillo.

La artista tiene su estudio, Taller de Ideas, en el barrio del Raval, en una calle cercana al Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, en cuyo entorno se dan cita algunos de los creadores emergentes de la capital catalana.

En esos espacios, y hasta el 15 de marzo, Bergeret mostrará las esculturas que ha realizado sobre tablas de planchar recicladas y forradas con tejidos antiguos y "en homenaje a las amas de casa, especie en extinción que las mujeres hemos superado ya al tener otras oportunidades aparte de dedicarnos al hogar".

Ante dos de las esculturas que exhibe en su estudio, Bergeret, que se peina con extensiones de plástico de colores, asegura que el suyo es "un homenaje a las mujeres a las que les tocó vivir una época en la que su valor en la sociedad estaba basado en ejercer esa profesión (la de amas de casa) sin cobrar y sin tener vacaciones".

La muestra actual de "Santas Amas de Casa" que la joven creadora expone en el Raval consta de una serie de "tablas de planchar" escultóricas, 'collages' de objetos domésticos presididos por una foto de mujer en forma de huella de plancha.

Las distintas piezas diseminadas por los espacios del Raval son "la limpiadora", "la electrodoméstica", "la lavandera", "la camarera", "la costurera", "la nodriza" y "la proveedora", entre otras.

Son esculturas iluminadas realizadas a partir de "tablas" recicladas encontradas en la calle, cuyo origen estudia Bergeret antes de convertirlas en obras de arte que reproducen las labores del hogar.

Utiliza tejidos antiguos, cortinas o de colchón que ha encontrado en la basura "que me teletransportan a esa época ya superada", de hace unos 30 o 40 años, dice, para forrar las tablas y colocar en ese collage doméstico minipimers, plumeros, espumaderas, cintas de costura, bastidores de bordar, puntillas y hasta neveras.

Todas las esculturas de la serie están presididas por una cara de mujer "que voy encontrando en las revistas o que fotografío yo misma" para ilustrar la cara del trabajo doméstico al que alude.

Unifica esta serie de esculturas la forma de la imagen femenina que tiene cada una, la de la huella de la plancha, y también la alegoría u oración que coloca la artista en un cartel a modo de declaración de intenciones del proyecto.