Público
Público

Disculpas para honrar la memoria de Alan Turing

Una petición popular busca rehabilitar al gran matemático, condenado por ser gay

IÑIGO SÁENZ DE UGARTE

Ni el Día D ni el frente ruso. Ni Eisenhower ni Stalin. La victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial fue posible, según el filósofo Richard Dawkins, por el trabajo de un prodigio de las matemáticas castigado años después por los prejuicios morales de la época. "Alan Turing hizo una contribución mayor a la derrota de los nazis que Eisenhower o Churchill", sostiene Dawkins. "Gracias a Turing y sus colegas de Bletchley Park, los generales aliados tuvieron conocimiento de los planes alemanes antes de que los propios generales alemanes tuvieran tiempo de ponerlos en práctica".

Con la misma pasión con que se enfrenta a las supersticiones religiosas, Dawkins ha apoyado la iniciativa con la que se intenta convencer al Gobierno británico para que presente una disculpa oficial por el trato que recibió Turing después de la guerra. Con la paz, volvió la ley, lo que en su caso significaba ser condenado tan sólo por ser homosexual. La petición cuenta ya con el apoyo de más de 28.000 personas, entre ellas el escritor Ian McEwan (http://petitions.number10.gov.uk/turing, sólo para ciudadanos británicos).

«Su contribución fue mayor que la de Eisenhower o Churchill»

Turing nunca disparó un arma ni se dedicó al espionaje. Tanto él como sus colegas tuvieron uno de los trabajos más secretos de la guerra: descifrar las comunicaciones encriptadas de los militares alemanes. Lo hicieron en Bletchley Park, que hoy es un museo, donde se juntó una buena proporción de las mejores mentes en matemáticas y cifrado. Su mayor éxito fue romper las claves de la máquina alemana Enigma, pero tuvieron otros muchos.

Como explicó Simon Greenish, director de la Fundación Blet-chley Park, el trabajo que se hizo tras esos muros cambió la naturaleza de la guerra. "Antes de Bletchley Park, las guerras se luchaban con ejércitos, y la inteligencia humana jugaba sólo un papel menor. Después de Bletchley Park, la recopilación de inteligencia está en la base de cualquier operación militar".

Antes de la guerra, Turing estableció los principios teóricos de la computación moderna. En Bletchley Park, diseñó La bomba, la única máquina que fue capaz de descifrar los códigos de Enigma. Pero finalizada la guerra, Turing no obtuvo el reconocimiento que se merecía porque todo el trabajo de Bletchley Park se mantuvo en secreto hasta los años setenta. Sus trabajos posteriores sobre inteligencia artificial volvieron a adelantarse a su tiempo. Pero la burocracia y la moral de su época ya no toleraban fácilmente a aquellos cuya contribución había sido imprescindible durante la guerra.

Aceptó la castración química para no ser encarcelado

Turing denunció un robo en su casa a la Policía y reconoció ingenuamente a los agentes que el sospechoso era un hombre con el que había mantenido relaciones sexuales. Fue condenado por "indecencia" en 1952. Se le aplicó la misma ley de 1885 que había llevado a prisión a Oscar Wilde. Un atemorizado Turing aceptó un tratamiento de castración química a cambio de no ser encarcelado.

No perdió su puesto de profesor en la Universidad de Manchester y varios de sus colegas continuaron apoyándole. Uno de ellos renunció a ser condecorado y promovido al tratamiento de Sir por el trato que se había dado a Turing. Sin embargo, el matemático perdió los permisos de seguridad que le permitían trabajar en asuntos científicos confidenciales. Se suicidó dos años después, aunque las circunstancias de su muerte (mordió una manzana en la que había restos de cianuro) no estuvieron del todo claras.

Se suele decir que el trabajo de los científicos de Bletchley Park sirvió para adelantar dos años el final de la guerra. Imposible saberlo con exactitud. Simon Greenish cuenta que un visitante alemán al museo le dio las gracias. "Sin el trabajo de esos científicos, los norteamericanos habrían atacado Berlín con armas nucleares", le dijo. Seguro que eso es más importante que las preferencias sexuales de Turing y sus compañeros.

Más noticias de Política y Sociedad