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La extraña pareja que reformará India

El primer ministro Singh y el nieto de Indira Gandhi forman un victorioso tándem de generaciones dispares

 

E. RECHE

Forman una extraña y complementaria pareja. Si el actual y próximo primer ministro, Manmohan Singh, aporta su experiencia y sabiduría para el Gobierno de India, el joven heredero Rahul Gandhi ha puesto gran parte de los votos sobre la mesa en la victoria más sólida del Partido del Congreso desde 1991.

El Congreso, partido que luchó por la independencia de India y que ha estado cinco décadas en el poder, vuelve a dirigir el gigante asiático gracias a la savia nueva de la dinastía Gandhi. Aunque muchos en el país critican a una formación cuyo fuerte es una estirpe política, lo innegable es que la última generación Gandhi/Nehru ha logrado atraer a nuevos votantes.

"En India, la edad no es un problema para los políticos, más bien al contrario, hay un respeto hacia los mayores", explica Malvika Singh, editora de una revista, en referencia a los 76 años que cuenta Singh y los 81 del líder de la oposición, L. K. Advani.

Pero los 700.000 nuevos afiliados del victorioso Partido del Congreso solamente en el estado del Punjab durante el último mes parecen haber sido cautivados por un fenómeno diferente, además de la sabiduría de sus veteranos.

La demografía india quizá ayude a explicar el triunfo de este viejo partido, ya que el 24% del electorado del país asiático son jóvenes menores de 35 años que se han visto reflejados en un joven líder político que hace uso de la tecnología y aporta frescura y nuevas ideas a la corrupta y gerontocrática democracia india. "Rahul es el líder de la India del siglo XXI dentro del nuevo orden mundial", afirma entusiasmado Pankaj, un estudiante de ingeniería de Nueva Delhi.

La clave de su éxito ha sido que Rahul se ha recorrido todo el inmenso país durante 35 días de incansable campaña, hablando en las aldeas de las preocupaciones del hombre común, que en la India rural son bastantes.

Heredero de la dinastía

Singh, el primer sij en convertirse en jefe del Ejecutivo indio, ya ha señalado que "es mi deseo que Rahul esté en el Gabinete, pero tendré que persuadirle". Los rumores dentro del Congreso hablan de algo más que una mera cartera ministerial. Porque muchos creen que, después de un año o dos de mandato, Singh, quien hace unos meses sufrió una operación de corazón, dimitirá en favor de la nueva estrella de la dinastía Gandhi. Hijo, nieto y bisnieto de primeros ministros de India, Rahul parece que habrá de enfrentarse tarde o temprano a su destino político.

Singh, por su parte, accedió a la jefatura de Gobierno de India por una mezcla de fortuna y oportunidad, gracias a las reformas económicas que lanzó en 1991 como ministro de Finanzas y que desencadenaron la apertura económica del gigante asiático y un ritmo de crecimiento hasta entonces desconocido. Motivo por el que fue rescatado por Sonia Gandhi, la actual presidenta del Partido del Congreso, para que asumiera el máximo poder ejecutivo tras la victoria electoral de 2004. Ella renunció a tomar las riendas del Ejecutivo por el rechazo ciudadano que podían provocar sus orígenes italianos.

Rara avis entre la clase política del país, el primer ministro indio es una persona afable, tranquila y, sobre todo, con una intachable fama de honestidad. "Singh es como una flor en medio de un establo de puercos", afirma Deep, un joven informático de la capital, haciéndose eco muy gráficamente de la opinión general de la clase media india sobre sus representantes políticos. Al fin y al cabo, más de un cuarto de los miembros del nuevo Parlamento tiene antecedentes penales.

También acusado de poca firmeza y carácter, el profesor sij no se juega su suerte política en las elecciones y es presentado directamente por su partido en la Rajya Sabha o Senado del Parlamento indio. Pero las maneras suaves de Singh han sido esenciales para lidiar con el a veces complicado Gobierno de coalición de la anterior legislatura y le han permitido salir con la cabeza alta de algunas sesiones parlamentarias que se parecían más a las peleas en el patio de un colegio.

Sin embargo, su tenacidad quedó patente en la defensa que realizó del acuerdo nuclear con Estados Unidos, que permitió a India salir de su aislamiento, a pesar del portazo de los comunistas de la coalición de Gobierno que él lideraba, por el que casi se vio obligado a convocar elecciones.

A pesar de haber contado con el brillo de la familia Gandhi cubriéndole las espaldas, el electorado indio ha respaldado claramente las reformas económicas llevadas a cabo por este "hombre sabio y honrado", tal y como le definió Obama. Singh ha logrado aprobar importantes medidas para aliviar la pobreza rural, como la condonación de las deudas del campesinado indio, que habían ocasionado una importante ola de suicidios en el país.

Singh hizo los deberes encargados por Sonia Gandhi e India ha crecido más de un 8% durante los últimos cinco años de legislatura. "Sonia es su gurú y el doctor Manmohan es un buen alumno", explica Saraswati, una joven enfermera de Delhi. Nadie duda de que Sonia adopta las decisiones políticas y Singh es capaz de realizar una buena gestión con ellas.

Las carreras de Manmohan Singh y Rahul Gandhi se han cruzado cuando el político sij se encuentra al final de su vida política tras haber modernizado la economía del país, y el joven Gandhi es una estrella ascendente cuyo futuro todavía es una incógnita.