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La guerra de precios de los portátiles toca a su fin

Fabricantes y distribuidores pasan apuros por la caída del margen

ANA TUDELA

Se acabó. La guerra de precios de los ordenadores portátiles librada en los últimos años llega a su fin. No hay margen para bajar más. Cuando se vacíen los almacenes de los pedidos que hicieron las marcas las pasadas navidades (algo que está a punto de ocurrir), el mercado cambiará radicalmente. Adiós a la reducción media del 5% mes tras mes.

La crisis ha hecho que no se pueda sostener la estrategia que alimentaron algunos fabricantes y, sobre todo, un distribuidor. Una fórmula basada en compensar con el volumen de ventas los menores ingresos que se obtenían de cada unidad. Un esquema que, por otro lado, ha convertido el portátil en un producto de masas, haciendo que en 2008 superase en ventas a los ordenadores de sobremesa por primera vez.

Fuentes de los principales fabricantes explicaron a Público que lo ocurrido en los últimos años ha tenido mucho que ver no ya con su estrategia, sino con la de algunos distribuidores. Firmas como Media Markt, el distribuidor más agresivo, sacaban a subasta el espacio estrella de sus folletos publicitarios, la portada, reservada al producto que debía captar la atención del público y atraerlo a sus centros. La subasta arrancaba con el precio de venta a público fijado por el distribuidor, que también definía características básicas del equipo. La puja sólo podía ir contra la ganancia.

Folleto tras folleto, en una cuesta abajo sin freno, las ofertas fueron reduciéndose hasta pasar de los 999 euros que rondaban hace dos años, a menos de 499 euros ahora. Para añadir leña al fuego en el que se ha ido quemando el beneficio, llegaron los netbooks, equipos que saben a portátil y huelen a portátil y que una parte de los consumidores puede confundir con un portátil, aunque se trate de equipos de pequeño tamaño, con capacidad muy reducida en memoria y prestaciones, pensados para conectarse a Internet.

Fabricantes como Toshiba, se negaron a luchar en esa línea de la batalla del precio asegurando que la fórmula no sería sostenible. Ese momento ha llegado. La mayoría de los consumidores que llenaba los pasillos de los centros comerciales para demostrar que ellos no eran tontos, se queda ahora en casa. El frenazo del consumo por la recesión ha hecho que ya no sea posible compensar con cantidad una ganancia tan estrecha que a veces, aseguran algunos fabricantes, ha llegado a ser nula. Los equipos de gama alta que antes acababan en el carro de la compra de clientes que habían acudido por la oferta, acumulan ahora polvo en el lineal y ya no pueden compensar con su mayor margen el esfuerzo hecho con la oferta.

Cambiar el paso no es fácil. Fujitsu, que hoy presenta su nueva estrategia tras haber pasado a ser 100% japonesa, ha optado directamente por dejar de pedir a fábrica ordenadores de la gama que se está vendiendo por debajo de 499 euros, explican fuentes de la compañía. Acer, el líder en ventas, está aprovechando los últimos coletazos de la guerra para posicionar Packard Bell, marca que compró en 2008, pero no seguirá en solitario la batalla.

Ni siquiera los distribuidores pueden continuar. Según fuentes del sector, Media Markt acaba de sustituir a su máximo responsable en España, quien ha blindado los márgenes de ganancia, algo que llevan haciendo años El Corte Inglés o Carrefour. Media Markt ha exigido a los fabricantes "al menos un 2%" de margen. "La rentabilidad es ahora la única forma de ser viables y mantener la plantilla". PC City ha presentado un expediente de empleo (ERE) para 260 personas y ha puesto en venta una decena de sus tiendas.