Este artículo se publicó hace 19 años.
Hershey, una actriz educada que admira compromiso político de sus compañeros

La actriz Barbara Hershey se ha mostrado hoy como una persona correcta y educada, que habla bien de sus compañeros de profesión y que reconoce su admiración por aquellos que hacen público su compromiso político.
"Tienen el derecho de hacerlo como cualquier persona y los admiro. Sé que mucha gente los critica porque dicen estar interesados únicamente en lanzarse a sí mismos. Yo aprecio su valentía por tomar ese riesgo", aseguró hoy la intérprete estadounidense en una entrevista con Efe.
Hershey (Hollywood, 1948) presenta en el Festival de Cine de San Sebastián "El pájaro no vuela", de la directora holandesa Threes Anna, la historia de una mujer que debe volver al pueblo donde creció para enterrar a su hija. Allí encontrará a un nieto del que no había oído hablar y con el que tendrá que emprender una ardua tarea de aproximación.
La película se desarrolla en Fairlands, un pequeño pueblo imaginario del sur de África en pleno desierto. Es un lugar que inició una imparable decadencia tras el cierre de su mina de diamantes, que está siendo engullido poco a poco por las tormentas de arena y al que parece envolver la irrealidad.
La actriz, la María Magdalena de "La última tentación de Cristo", de Martin Scorsese, se sintió atraída en esta ocasión, más que por su personaje, por "las imágenes que veía en el guión", que no podía quitarse de la cabeza.
"No es una película de palabras, aunque las haya, y eso me encanta", comentó Hershey, quien aseguró que en toda su vida había sentido algo igual en un rodaje, con la arena metida en cada una de las partes de su cuerpo.
Afirmó que no se arrepiente de ninguno de sus filmes porque todos le han dado "lecciones" -no le gusta hablar de "errores"-, aunque admite que a veces la película que ve ella en su cabeza es distinta a la que tiene el director y el resultado no es el esperado.
"Si estoy satisfecha con lo que he hecho y ha sido por buenos motivos no me importa tanto el resultado. Eso sí, a mis amigos les digo que no vayan a verla", señaló.
Hershey, que ha rodado también a las órdenes de Woody Allen, James Ivory, Joel Schumacher o Jane Campion, no pronunció el nombre de ningún realizador o actor ni para bien ni para mal.
Dijo que "sí es cierto" que ha trabajado con personas "muy difíciles", pero destacó que la mayoría de sus compañeros son "gente buena y sensible", aunque "de vez en cuando" alguien rompa esa opinión favorable.
La intérprete, que fue pareja del actor David Carradine, con quien tuvo un hijo, está de acuerdo con las actrices estadounidenses que se lamentan de que a partir de determinada edad deja de haber papeles para ellas.
Sin embargo, prefiere no hablar de ello -dice únicamente que "es una pena"- porque asegura que no se soluciona nada y al final sólo queda la queja.
Hershey, unida a títulos como "Hannah y sus hermanas", "Un día de furia" o "El ojo público", obtuvo dos veces el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes, por "Vidas distantes", de Andrei Konchalovsky, y "Un mundo aparte", de Chris Menges, además de un Emmy y un Globo de Oro por otros trabajos, y una nominación a los Oscar como mejor actriz de reparto por "Retrato de una dama".
Los galardones "son agradables" y representan "momentos de afirmación", pero aseguró que su efecto "no dura mucho tiempo".
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