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Líbano se inclina por Hizbolá

La alianza opositora de chiíes y cristianos parte favorita en las elecciones parlamentarias de hoy

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

La oposición libanesa aliada de Irán y de Siria y encabezada por Hizbolá es favorita a ganar las elecciones de hoy y desbancar a la coalición prooccidental que ha gobernado el país desde los comicios celebrados en 2005, tras el misterioso asesinato del ex primer ministro Rafiq al Hariri.

Las principales fuerzas de la ascendente oposición son los chiíes, y dentro de éstos Hizbolá, el Partido de Dios, y el amplio sector cristiano que lidera el carismático ex general Michel Aoun, quien ha establecido un pacto de sangre con Hizbolá. Los sondeos más recientes conceden a la oposición una ligera ventaja de dos o tres escaños que estará sujeta a los votos que obtengan los candidatos "independientes".

"La oposición es capaz de gobernar un Estado diez veces mayor que Líbano", ha proclamado el líder de Hizbolá, Hasán Nasrala, cuya formación únicamente disponía hasta ahora de 14 de los 128 escaños que hay en el Parlamento, pero que sin embargo se ha convertido en una facción clave en el reparto de poder.

La minoría cristiana sigue una tendencia descendente debido a su bajo índice de natalidad y a la emigración. Los cristianos se oponen a reformar la ley electoral y se niegan a aceptar un reparto más equitativo del poder que beneficiaría a los chiíes.

El ministro de Interior, Ziyad Baroud, ha declarado que el primer objetivo a partir del lunes será negociar una nueva ley electoral más justa, una misión que se antoja propia de titanes y que a día de hoy parece imposible.

El reciente acuerdo de Doha, que solucionó una grave crisis política que había paralizado el país durante un año y medio, fue una gran victoria de la oposición. La alianza entre Hizbolá y el cristiano Aoun logró acceso a once de los 30 ministerios, es decir a un tercio más uno, que es la cantidad de carteras que permite vetar cualquier resolución importante del Ejecutivo.

Sin embargo, no todos los observadores pronostican una victoria de la oposición. Para Paul Salem, del Carnegie Middle East Center, lo más probable es que, tanto la oposición como la actual mayoría gubernamental obtengan una representación amplia pero no mayoritaria. En este caso, el poder decisivo lo tendrían un grupo de diputados "independientes" que en realidad estarían afiliados con el presidente Michel Suleimán.

Algunos analistas han subrayado la ausencia de una presencia siria durante la campaña, aunque en realidad esta ausencia no se ha manifestado de la noche a la mañana. Hay quien explica este fenómeno como un alejamiento de Damasco de Hizbolá, puesto que el Partido de Dios parece haber optado por afianzar su alianza con Teherán en detrimento de Siria.

Las fuerzas prooccidentales, que comprenden mayoritariamente a los suníes y a la mitad del sector cristiano, han dicho que reconocerán los resultados sean cuales sean, aunque han advertido que una victoria de la oposición podría cuestionar la ayuda económica de Estados Unidos al país.

Sami Gemayel, de las Falanges Cristianas, que como todas las fuerzas prooccidentales ha hecho una campaña arraigada en el miedo, ha advertido a los electores de que hoy elegirán "entre la paz y la guerra". "La elección es entre Gaza y un Estado libanés desarrollado y civilizado", ha afirmado.

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