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Lucha sin cuartel contra el arte robado

Los judíos batallan por recuperar las obras que Hitler usurpó a sus familias

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La plácida Ninfa de la fuente, de Lucas Cranach El Viejo (1472-1553), descansa tranquila en el Museo Thyssen, propiedad del Estado español. Hitler se la pidió al primer barón Thyssen-Bornemisza padre del que vendió la colección a España, pero no la consiguió. La doncella sosegaba en Suiza y el dictador alemán no se atrevió a confiscarla en territorio neutral. Sí que logró a su hermana, Eva, al hacerse con la tabla Adan y Eva en el Edén. Este último óleo es propiedad del Museo Norton Simon, de Pasadena (California), y es reclamado por Marei Von Saher, de Connecticut, nuera del galerista Jacques Goudstikker, quien huyó de Holanda por la persecución nazi a los judíos. Muchas son ahora las familias que quieren recuperar sus bienes artísticos.

El arte de la pintura, de Johannes Vermeer, el pintor holandés que sólo hizo una treintena de preciadas obras, es reclamado por los descendientes del conde Jaromir Czernin al Gobierno austriaco. El ministro de Cultura holandés, Ronald Plasterk, ha anunciado que devolverán, de momento, 12 cuadros, incluido Pueblo en invierno, de Jan van Goyen, a los herederos de Hans Ludwig. El Comité de Restitución, que ha aprobado la citada devolución, ha rechazado la petición de 31 piezas de las 227 obras que reclama Sybilla Goldstein-Katz. El comité ha considerado que hay 'falta de pruebas sobre la propiedad'. Lienzos de Frans Hals y de Salomon Von Ruysdael continuarán en los museos holandeses.

Otro museo que ha optado por un acuerdo con los reclamantes es el Moderna Museet de Estocolmo que seguirá exponiendo, tras siete años de litigio, Flores de jardín, de Emil Nolde, al que han renunciado los herederos de Otto Nathan Deutsch,quien huyó de Alemania en 1938-39 y murió en la pobreza en 1943. El cuadro fue adquirido por el museo sueco en 1967 en Suiza. Ricardo Lorca-Deutsch, descendiente de Otto, busca la pinacoteca de su antepasado.

La que se encontró con un tesoro artístico que no pudo acoger en su modesta casa fue Maria Altmann, quien consiguió del Gobierno de Austria cinco valiosas obras de Gustav Klimt. Las sacó a la venta y una de ellas, Retrato de Adele Bloch-Bauer I, fue adquirida por 135 millones de dólares por el judío Ronald Lauder en 2006, heredero de la marca de cosméticos, quien la calificó como 'nuestra Mona Lisa'. Maria Altmann, sobrina de Adele Bloch-Bauer, vendió Retrato de Adele Bloch-Bauer II por 88 millones de dólares. Adele murió en 1925 a los 43 años de edad.

 

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