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La OCDE pide impuestos a los ricos que permitan salud y educación gratis

España permaneció hasta el comienzo de la crisis como excepción en un mundo en que aumentaban las desigualdades entre ricos y pobres

ANA FLORES

Los años en que la economía mundial no paraba de crecer, la época de bonanza en la que parecía que la máquina de ciclos del capitalismo se había roto no se utilizó para reducir la brecha entre ricos y pobres. En su lugar, se produjo "un espectacular incremento de los ingresos de ejecutivos y banqueros y emergió la cultura de que los que ganan se quedan con todo", según palabras del secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. En pleno crecimiento de la riqueza se multiplicó la desigualdad, provocando que hoy la distancia sea la mayor en 30 años, según el informe de la OCDE Permanecemos divididos: Por qué siguen aumentando las desigualdades, hecho público ayer. Dicho informe compara el 10% de los hogares que más ingresan con el 10% de los que menos como prueba de cuánto crece o se reduce la desigualdad. España, donde los que más ganaban en 2008 ingresaban de media 11 veces más que los que menos (38.000 euros frente a 3.500), ha sido una excepción en una tendencia mundial a incrementar las desigualdades.

La media de la OCDE está todavía por debajo de la española, con unos ingresos de los más favorecidos nueve veces por encima de los que menos ganan. Pero la brecha de los hogares españoles se estaba cerrando en lugar de ampliarse, con una reducción del 20% de 1994 a 2008 que se explicaba en su mayor parte por el aumento del empleo y en especial del femenino. Hasta que llegó la crisis. "Datos nacionales recientes muestran que la desigualdad se ha incrementado en los dos últimos años", asegura el informe sobre España.

Un 10% de los hogares ingresa 11 veces más que los que menos ganan

El país parecía haber esquivado los factores en los que han arraigado las desigualdades a nivel mundial, que pese a lo que se creía no son debidas tanto a la globalización y a la innovación tecnológica, asegura el informe, como a la pérdida de poder de los trabajadores y la retrocesión de sus derechos.

En el informe, este país figura como la excepción a la pérdida generalizada de representación sindical y del número de empleados protegidos por un convenio. La alerta llega en un momento crítico, con la negociación colectiva en entredicho y una tasa de paro del 20%.

El organismo que dirige Gurría pide que se creen más y mejores empleos

La OCDE advierte al conjunto de países que "el empleo es el medio más prometedor de hacer frente a la desigualdad" y que, frente a las tesis imperantes de precarización de las condiciones laborales, "el mayor reto consiste en crear más y mejores empleos, que ofrezcan buenas perspectivas profesionales y den a la gente oportunidades reales de superar la pobreza".

Para eso hay que cambiar el rumbo de la política y, desde luego, "invertir en capital humano", es decir, en "educación". Empezando desde la primera infancia y con especial atención a "fomentar la igualdad de oportunidades para los niños con orígenes diferentes".

Exigir que se den servicios sociales como educación, salud y atención a la familia "gratuitos y de calidad" parece un anacronismo en este mundo de tijera y esta Europa que pretende aceptar en la élite de países sólo a aquellos que sepan ajustarse al máximo el cinturón. Sin embargo, eso es exactamente lo que pide en su informe la OCDE, que advierte de que las prestaciones sociales contribuyen a reducir alrededor de un 25% la distancia entre ricos y pobres y que por eso deben seguir siendo un medio clave para luchar contra la desigualdad. Es la vuelta al concepto de redistribución que creó el Estado de bienestar, que necesita para funcionar que haya dinero y, para eso, una "reforma de las políticas fiscales y de las prestaciones sociales".

La pérdida de poder de los trabajadores, clave del aumento de la desigualdad

Porque si los salarios fueron desde principios de los años 80 y hasta mediados de los 90 la vía principal de aumento de las desigualdades entre clases, hasta 2005 la distancia se acrecentó fundamentalmente en la mayoría de países por las políticas fiscales destinadas a dar ventajas a los más favorecidos, reduciendo su contribución al fondo común, lo que obligó a iniciar políticas de ahorro en las prestaciones sociales.

"La fracción cada vez mayor del ingreso que perciben los grupos de rentas más altas indica que tienen ahora una mayor capacidad tributaria", comenta el informe. Por ello, "los gobiernos podrían reexaminar la función redistributiva de los impuestos a fin de velar por que los individuos más acaudalados satisfagan su parte correspondiente".

Porque con la crisis, "la desigualdad y la incertidumbre han tocado a las clases medias", escribe Ángel Gurría en el editorial del informe de la OCDE. Y eso ha provocado que, "de España a Israel, de Wall Street a la plaza Syntagma, el descontento popular se extienda rápidamente" ante la sensación "de los que protestan de que están pagando la crisis los que no la crearon".

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