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Pakistán prepara una gran ofensiva contra los talibanes

Vuelve a aumentar la presencia de a insurgencia en Buner, a 100 kilómetros de la capital. 30.000 personas han abandonado sus casas por miedo

PÚBLICO.ES

Las amenazas de EEUU parecían haber frenado un poco el avance de los talibanes en los últimos días en Pakistán. El pasado viernes, un portavoz de la insurgencia dio la orden a sus hombres de retirarse de Buner, distrito del noreoeste a escasos 100 kilómetros de Islamabad, la capital del país, lo que fue interpretado como una muestra de que las presiones de Washington y Londres en los últimos días estaban surtiendo efecto.

Sin embargo, este martes, el ministro de Interior paquistaní, Rehman Malik, alertó de la presencia de aproximadamente 450 talibanes de nuevo en Buner, lo que ha llevado al Gobierno de Asif Ali Zardari, a amenazar a los insurgentes con una gran ofensiva si no cesa el avance.

"Les aviso de que deben despejar la zona. No vamos a ceder", dijo Malik a la prensa, quien añadió que "Tomaremos las medidas necesarias si alguien trata de acabar con nuestros esfuerzos por reestablecer el control del Gobierno en Buner y otros lugares".

La situación es parecida en el valle de Swat, donde en un intento de parar las ansias de los talibanes y que dejasen las armas, Zardari aceptó instaurar la Sharia. Este paso, más que frenar a los talibanes, lo que hizo fue darles pie para un avance hacia otras regiones. El Gobierno se vio obligado a lanzar una ofensiva el pasado domingo en el distrito de Malakand para impedir que los insurgentes salieran de Swat. Según los datos oficiales, 70 supuestos talibanes murieron en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Según la agencia Reuters, Mian Iftikhar Hussain, ministr de Información de la provincia del Noroeste paquistaní, confirmó el hecho de que el Gobierno esté valorando la posibilidad delanzar una ofensiva en los próximos días en Buner. Y mientras Zardari se prepara, Amnistía Internacional en Londres denunció ayer que cerca de 30.000 personas han abandonado sus casas en la región por miedo a una escalada de violencia.

Brown y Gilani, durante una rueda de prensa ayer. AFP

Este anuncio, viene un día después de una visita del primer ministro británico, Gordon Brown, a Islamabad, donde después de entrevistarse con las autoridades paquistaníes dio una rueda de prensa conjunta con Zardari. Cuando el premier laborista empezó a hablar de que Pakistán debía hacer más esfuerzos para atajar el problema del terrorismo, Zardari se retiró y fue reemplazado por su primer ministro, Yusuf Raza Gilani, lo que ha sido interpretado por algunos analistas como una medida de protesta del presidente paquistaní.

La presión sobre Zardari ha ido en aumento después de que 12 ciudadanos de origen paquistaní fueran detenidos en Reino Unido acusados de pertenecer a Al Qaeda y querer llevar a cabo un atentado de manera inminente en suelo británico. Tras varios días de interrogatorios, la Policía no halló evidencias. Sin embargo, los puso en manos de la Oficina de Fronteras para su deportación, hecho que no ha sentado nada bien en Islamabad. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, acusó también la semana pasada a Zardari de estar "cediendo terreno ante los terroristas".

El presidente norteamericano, Barack Obama, sigue con preocupación los acontecimientos en Pakistán.  Los campamentos de la insurgencia en el cinturón tribal del noroeste, en la frontera con Afganistán, están sirviendo para que los talibanes le pongan las cosas cada vez más difíciles a las fuerzas de la OTAN. Obama, que presentó el mes pasado su nueva estrategia para con el país asiático, es consiciente de que si las cosas empeoran en Pakistán, no habrá manera de salvar el conflicto.

Sobre todo, si los talibanes avanzan hacia la capital, hecho que pondría en peligro el armamento nuclear que posee Islamabad. Zaradari, antes de la visita de Brown ayer, afirmó que su armamento está en buenas manos y que de ninguna manera dejarán a los talibanes hacerse con su control.

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