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"Quiero explorar los sueños"

Bill Viola gana el Premi Internacional Catalunya por fomentar con su obra los valores humanos y culturales

LÍDIA PENELO

"¡Estoy en estado de shock! Para mí, este es un premio muy especial. A Rostropóvich se lo concedieron en 1992, así que estoy muy feliz", comentaba ayer Bill Viola (Nueva York, 1951) a Público tras conocer que se había hecho con el XXI Premi Internacional Catalunya. Un galardón que no sólo es un reconocimiento a la trayectoria profesional de los premiados, sino también a su calibre personal y espiritual: está dirigido a quienes, con su trabajo creativo, fomentan y difunden los valores culturales, científicos y humanos por todo el mundo.

Viola, pionero del videoarte y responsable de haber colocado el vídeo en el circuito del arte contemporáneo, estará el próximo 30 de junio en Barcelona para recoger el premio.Pero antes pasará por Girona porque no quiere perderse el arranque del festival de Músicas Religiosas, cuyo cartel para este año ha diseñado.

Ahora, esta ocupado con dos nuevos proyectos en su casa de Long Beach (California): un videojuego y una instalación que pretende llevar la última tecnología a la Catedral de Saint Paul de Londres.

"The night journey es un videojuego para explorar el mundo. Con paisajes naturales: te puedes colgar de los árboles o esperar a que se ponga el sol. Lo que pretendo es que quien lo utilice explore sus sueños. Quiero explorar los sueños", explica un risueño Viola.

El segundo proyecto que se trae entre manos le va a llevar a "instalar distintas pantallas en el interior de la Catedral de Saint Paul. En una de las capillas instalaré un montaje dedicado a María, pero no a la virgen, sino a la madre divina. Es un homenaje a la gran madre. En la otra capilla, estoy trabajando en una instalación dedicada a todas las madres".

En concreto, asegura, "estoy interesado en construir una pieza que hable sobre lo que cada uno puede hacer para mejorar su vida. Una obra que dé fuerzas para salir adelante, y más en momentos como los actuales", apuntó el artista, que se considera optimista ante la omnipresente crisis.

"Soy optimista porque el mundo está comprometido. Cuando las cosas se complican es cuando los humanos sacan su fuerza. Cuando hay sufrimiento es cuando las personas suman sus energías. Y cuando eso sucede, todo es posible", afirmó el videoartista, que descubrió las cámaras en el año 1968, antes de terminar el instituto. "Un cámara vino a darnos una charla. Nos filmó y, al verme en la imagen y darme cuenta de la inmediatez del proceso... fue como ver la vida. Me fascinó, me capturó y no tuve ninguna duda de que me dedicaría a esto. Luego, cuando fui a la universidad, busqué cámaras, me empapé de las últimas tecnologías y empecé a formarme", cuenta Viola.

A lo largo de 35 años de carrera, Viola ha producido vídeos, instalaciones arquitectónicas virtuales, sonidos ambientales, actuaciones de música electrónica y obras para ser emitidas en televisión. Su trabajo no precisa demasiadas explicaciones. Su lenguaje se nutre de los pensamientos personales y la memoria colectiva. Y es quem Curiosamente, aunque lo que más le critican sus detractores es la obviedad de sus mensajes, en realidad el artista no ha dejado de utilizar estos formatos artísticos para explorar el fenómeno de la percepción. Para conocernos a nosotros mismos.

Aunque la mayoría de los trabajos de Viola se centran en experiencias humanas universales, los animales y la naturaleza son las otras patas de la mesa en que sustenta su actividad. En 1984 se convirtió en artista residente del zoo de San Diego para realizar un estudio sobre conciencia animal. "La naturaleza es sagrada en todas las culturas y en todas las religiones. Es nuestra madre y es algo que debemos respetar", recordaba ayer.

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