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Rajoy admite que el tijeretazo no ha tenido efectos positivos

  • El presidente promete que "ajustes" impuestos a los españoles funcionarán en el futuro
  • Afirma no haber decidido aún si recurrirá a los fondos de rescate de la UE a la espera de las medidas del BCE

IÑIGO ADURIZ

Los inversores, los mercados y las bolsas de Europa y de todo el mundo tenían esta tarde la vista puesta en el palacio de La Moncloa. Después de que ayer, el Banco Central Europeo (BCE) decepcionara a quienes esperaban que el organismo iba a comprar deuda soberana, e instara a los países con problemas a solicitar ayuda al fondo de rescate, la expectación era máxima para conocer si el Gobierno de España, uno de los estados de la Unión Europea que despierta más dudas entre los inversores, pensaba solicitar ya el rescate.

Pero una jornada más, quien esperaba una respuesta contundente por parte del Ejecutivo no podía estar más lejos de la realidad. Su presidente, Mariano Rajoy, ha asegurado que aún no ha tomado una decisión al respecto, porque está a la espera de que el BCE concrete cuáles son los planes de ayuda directa que tiene proyectados para los países más vulnerables, y que anunció ayer su presidente, Mario Draghi. "Yo haré lo que creo que convenga al interés general de los españoles", ha insistido durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, que esta vez la ha protagonizado él mismo para hacer balance de sus siete primeros meses en el Gobierno.

Draghi, ha recordado Rajoy, "dijo que estaba dispuesto a intervenir" en las economías con problemas al anunciar que "tomaría medidas no convencionales de política monetaria". "Quiero conocer cuáles son esas medidas, si son o no adecuadas y, entonces, a la vista de la circunstancia, tomaremos una decisión", ha recalcado. Tampoco ha habido más concreción fuera de cámaras. En el corrillo posterior a la rueda de prensa, los diferentes miembros del Ejecutivo han recordado que hasta que no se concreten las ayudas, "no habrá ninguna decisión".

Al margen del futuro rescate, Rajoy se ha esforzado por dibujar unos siete meses -sus primeros al frente del Ejecutivo- negativos, por la coyuntura que le ha acompañado en su inicio en La Moncloa, pero positivos en la ejecución de la acción de gobierno. "Nadie puede decir que el Gobierno no ha tomado decisiones", se ha jactado al recordar los recortes en derechos sociales aprobados por su equipo. Cree, además, estar en el camino adecuado. 

Rajoy dijo que no subiría el IVA y lo subió, que reduciría las prestaciones por desempleo y las redujo

Porque si bien durante la campaña electoral el PP no prometió "milagros", cuando "se hacen bien las cosas" y se actúa "con perseverancia y constancia", los resultados "llegan". Rajoy reconocía explícitamente que, hasta ahora, sus recortes no han surtido efectos. 

Según él, los veremos "más pronto que tarde". Y, hasta entonces, más reformas y más recortes. Porque "el Gobierno sabe a dónde va", y "sabe lo que tiene que hacer". Una "tarea enorme, pero no imposible", para superar la situación.

¿Significan esas nuevas reformas, que entre los planes del Ejecutivo está, por ejemplo, la bajada de las pensiones? "Con los datos que yo manejo no tengo intención de bajar las pensiones el año que viene. Sería la última partida que recortaría", ha señalado el mismo Rajoy que dijo que no subiría el IVA, y lo subió, y que aseguró que no reduciría las prestaciones por desempleo, y las redujo.

De hecho, el Gobierno sigue sin aprobar la prórroga de la ayuda de 400 euros a los parados sin prestación que le exige el PSOE a través de la campaña que ha puesto en marcha en los últimos días. A pesar de esos incumplimientos, el jefe del Ejecutivo no tiene previsto refrendar el apoyo masivo que le dieron los ciudadanos en las pasadas elecciones generales a través de ninguna fórmula de referéndum o de moción de confianza.

Aunque hizo lo que dijo que no iba a hacer, Rajoy ha recordado que "el Gobierno de España fue elegido para un periodo de cuatro años". Por tanto, ahora no toca ni consultar, ni cambiar de estrategia o de equipo. "Estoy haciendo un balance de seis meses, no de cuatro años", ha afirmado. Tampoco habrá crisis de Gobierno en las próximas semanas porque ,a pesar del desgaste manifiesto en las encuestas y la creciente movilización social, Rajoy está "muy contento y satisfecho" con los suyos.

Sobre las medidas adoptadas para reducir el déficit, la principal obsesión del Ejecutivo, y la que está provocando el estrangulamiento de las administraciones públicas españolas, más de lo mismo. "No son amables, no son populares, suponen un esfuerzo para familias y empresas", pero es lo que hay. Porque "no es discutible la necesidad imperiosa de aumentar los ingresos y reducir los gastos", para demostrar que España es un país "cumplidor".

"Es una obligación. No es cómodo, es incómodo, y no es agradable, es desagradable" El déficit "hay que corregirlo", porque no hacerlo provoca "un enorme daño a la economía de los españoles". "Es una obligación. No es cómodo, es incómodo, y no es agradable, es desagradable. Y no es lo que gusta a la mayoría. Es lo que hay que hacer si no queremos hundirnos más de cara el futuro. No es una opción, no se puede hacer otra cosa. No se puede gastar si no te prestan. Esto es lo que nos hará crecer", ha insistido en la misma línea de los últimos meses.

Para Rajoy lo importante es solucionar el problema del paro, que no se podrá arreglar si no se actúa sobre el sistema en general que ha llevado a la economía española a una de sus peores situaciones a lo largo de la historia. Las causas de este panorama tienen cuatro vertientes a juicio del presidente del Gobierno: El alto déficit público, la falta de competitividad de la economía española, el endeudamiento de la sociedad y las dudas sobre el euro.

Rajoy ha querido hacer especial hincapié en este último punto y se ha mostrado decidido a ejercer de líder europeísta dentro de la UE. Su opción, la que también destacó ayer durante la rueda de prensa que ofreció junto al primer ministro italiano, Mario Monti, es "más Europa", concretada en una mayor integración de los países miembros.

Y para ello, el presidente del Gobierno ha anunciado que ha enviado una carta al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y al de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, exigiéndoles que se materialicen cuanto antes los acuerdos adoptados durante la reunión del Consejo de los pasados 28 y 29 de junio.

"Lo que pido es que estos temas se debatan en octubre, de forma que se apruebe la unión fiscal en octubre". El objetivo, según Rajoy, no es otro que reforzar a la UE, pero también garantizar el acceso a la financiación por parte de los ciudadanos españoles.

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