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"El rechazo en casa es lo peor para un joven"

Iñigo Lamarca. El defensor del Pueblo en Euskadi narra en un libro su vida como gay

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Iñigo Lamarca es licenciado en Derecho, fundador de la asociación de homosexuales del País Vasco (Gehitu), defensor del Pueblo en Euskadi y autor de Diario de un adolescente gay (Ed. Alberdania). Lo escribió hace 10 años en euskara (Gay nauzu) y ayer lo presentó en Madrid traducido al castellano (hoy lo hará en Barcelona con la versión en catalán) y con nuevas reflexiones.

¿En qué punto está la lucha por la igualdad de las personas homosexuales?

Tenemos aprobadas leyes de igualdad pero en el plano social o real queda la mitad del camino por recorrer, pues no está instalada la idea del respeto a la diversidad de las orientaciones sexuales. Las personas homosexuales aún no vivimos una situación de igualdad real y esto incide negativamente en los niños y las niñas homosexuales.

¿Qué debe hacerla Administración?

Las instituciones no pueden permanecer quietas. Como defensor del Pueblo vasco he puesto en marcha una serie de iniciativas. A mí me preocupa mucho el campo de los adolescentes, porque son personas especialmente vulnerables y las circunstancias de rechazo les están produciendo efectos negativos. Está habiendo episodios de mobbing con homofobia. Todo ello nos lleva a la necesidad de crear herramientas específicas para trabajar por el debido respeto para los adolescentes.

¿Qué le diría a un joven que oculta su homosexualidad?

Yo le aconsejaría que no lo mantenga como un secreto, como yo hice toda mi adolescencia. Lo ideal es que confíe en aquellas personas con quienes tiene una relación estrecha, de amistad o familiaridad. Y, poco a poco, que vaya exteriorizando su condición homosexual. A los jóvenes heterosexuales también les pediría que dediquen unos minutos a reflexionar acerca de la diversidad en la orientación sexoafectiva de las personas y que interioricen la necesidad del respeto.

¿Y a los padres y madres?

Les diría que la orientación sexoafectiva es diversa, eso es una verdad científica inapelable. Esa diversidad forma parte de la naturaleza del ser humano y, por lo tanto, los padres deben saber que esa diversidad natural puede plasmarse en la orientación de sus hijos. Lo más terrible para un joven es que sienta que sus padres lo rechazan por ser homosexual.

¿Qué sector frena más los avances para la igualdad?

A la luz de las declaraciones de portavoces de la jerarquía de la Iglesia católica y algunos comunicadores, es constatable que siguen alimentando la hostilidad y la estigmatización de los homosexuales. Y eso, desde luego, tiene como consecuencia que en determinados sectores sociales todavía esté instalada la idea de que la homosexualidad es mala, que hay que condenarla.

A los 15 años, escribió en su diario: 'El problema [la homosexualidad] que debo censurar sigue mejorando y a este paso pronto respiraré tranquilo. ¡Gracias, Señor!'.

Yo he sido una persona profundamente religiosa y la doctrina de la Iglesia era, y sigue siendo, de una carga profundamente homófoba. Eso me produjo en mi juventud fracturas internas tremendas. Estoy convencido de que hoy en día muchos adolescentes con creencias religiosas tienen luchas internas similares a las que yo tuve. Por eso quiero darles una luz de alivio y esperanza. No pierdo la esperanza en que la jerarquía de la Iglesia católica cambie de doctrina. Se equivoca cuando condena la homosexualidad y espero que, más pronto que tarde, lo reconozca y pida perdón.

Aún hay voces contra la adopción de niños por parejas homosexuales.

La reforma del Código Civil era una cuestión de justicia e igualdad. Ahora, pediría a esos sectores críticos que reflexionaran sobre por qué prefieren que los niños que esperan la adopción sigan viviendo un infierno en vida a que puedan ser criados con cariño en hogares formados por una pareja de mujeres o de hombres.

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