Este artículo se publicó hace 17 años.
Las turistas también sufren maltrato
El 60% de las denuncias en una zona de Tenerife son por violencia a extranjeras

Dos de la mañana y Las Verónicas, una zona de marcha de Santa Cruz de Tenerife, empieza a caldearse. Ingleses y alemanes borrachos se tambalean por las calles, hay muchas chicas disfrazadas de colegialas, la música en los bares sube... y la violencia también. "Es el turismo cutre, el que se emborracha con el todo incluido", resume un relaciones públicas que pasea por la zona.
La Policía que patrulla zonas turísticas vigila que no haya peleas entre borrachos, pero también alerta del aumento de un fenómeno muy ligado al turismo y también a los extranjeros que viven en localidades turísticas de manera permanente: la violencia machista.
"Cuando acuden los agentes, las mujeres se sorprenden", dice la Policía
No hay una estadística centralizada sobre este fenómeno, pero los datos de algunas comisarías son concluyentes. En la de playa de Las Américas, en Santa Cruz de Tenerife, que en verano atiende a una población de 100.000 personas, "de cien denuncias diarias actualmente, 60 se refieren a maltrato y la mayoría son, entre turistas o residentes extranjeros, sobre todo alemanes e ingleses", explica la Policía.
En otra zona turística, Alicante, una portavoz de la Subde-legación del Gobierno añade que las denuncias sobre maltrato realizadas por extranjeras ya suman el 40% del total. "Pero muchos casos quedan en nada, porque los turistas luego regresan a su país y nunca son juzgados", señalan fuentes policiales de Santa Cruz de Tenerife.
Costa del SolHay mujeres que llegan a España huyendo de sus parejas
En la Costa del Sol, el problema ha llegado a tal magnitud que un grupo de mujeres ha iniciado una serie de acciones para informar sobre la asistencia que se presta en España a las víctimas de la violencia doméstica. Se trata de una delegación de la organización Sor Optimize International. Su presidenta es la holandesa Dafne Theunissen y lleva cuatro años viviendo en Fuengirola, en Málaga. Theunissen señala que el problema está en que en los países europeos las leyes que tratan esta materia son muy diversas. "Ser víctima de la violencia de género para una ciudadana extranjera en España tiene, además, las complicaciones derivadas del desconocimiento de las leyes", afirma. Por ejemplo, en su país, Holanda, la legislación es muy similar. Sin embargo, en otros estados, las mujeres están más desprotegidas. De hecho, Lola Rodríguez, presidenta en Málaga de la Plataforma Violencia Cero, considera "destacado" que haya países que estén diseñando leyes contra la violencia doméstica basándose en la legislación española.
SorpresaEl ejemplo de este desconocimiento también lo han detectado las autoridades. Agentes de la Guardia Civil se encuentran que, al hacer acto de presencia ante una denuncia, muchos de los implicados se niegan a recibir ayuda. "A veces, ellas tampoco quieren. Ocurre muchas veces que los agentes acuden a un caso de maltrato porque avisa un vecino o el dueño de un hotel y, al llegar, la propia maltratada se sorprende de que estén los agentes y no considera que tenga que poner denuncia", coinciden tanto fuentes policiales de Tenerife como de Málaga.
Además, hasta España llegan mujeres extranjeras huyendo de sus parejas. En un encuentro que celebró el año pasado Sor Optimize International, dos mujeres de los países escandinavos contaron su historia. "Habían llegado a España huyendo de sus maltratadores", explica Annet Skou, otra de sus integrantes.
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