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La UE cancela la cumbre del presupuesto ante la imposibilidad de un acuerdo

Las grandes diferencias entre los países contribuyentes netos y los beneficiaros de las ayudas han bloqueado las negociaciones.

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Fracaso absoluto. La cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE terminó antes de tiempo ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo para cerrar el presupuesto comunitario para el periodo 2014-2020. 

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, decidió cancelar la reunión poco después de las 16:30 de la tarde al constatar que era imposible lograr un compromiso.

Las grandes diferencias entre los países contribuyentes netos, liderados por Reino Unido, que exigen fuertes recortes, y los beneficiaros de las ayudas, como España, que quieren mantener la inversión, han bloqueado las negociaciones. Van Rompuy convocará una nueva cumbre extraordinaria probablemente a principios de febrero.

De nada sirvieron las dos intensas jornadas y las numerosas reuniones bilaterales entre los líderes europeos y de Van Rompuy con todos los jefes de Gobierno. En total, los líderes europeos negociaron o alrededor de 15 horas el jueves y otras 6 horas el viernes, principalmente reuniones a varias bandas y poco tiempo en plenario.

La última propuesta de compromiso del presidente del Consejo Europeo incluía mejoras para España, Italia y Francia en ayudas regionales y agrícolas a costa de recortar los fondos para I+D e infraestructuras. En concreto, Van Rompuy ofrecía un cheque de 2.750 millones de euros para las comunidades autónomas españolas. Sin embargo, los tres países consideraron los cambios insuficientes.

De hecho, el presidente francés, François Hollande, reclamó 6.000 millones de euros extra para la política agrícola común, y fue respaldado en su demanda por España e Irlanda. Al mismo tiempo, el plan del presidente del Consejo Europeo enfadó a Reino Unido, Alemania y al resto de contribuyentes netos, ya que mantenía en 80.000 millones de euros el recorte respecto a la propuesta original de la Comisión. Estos países querían una disminución extra de entre 10.000 y 20.000 millones de euros.

Además, Londres y Berlín se aliaron para exigir fuertes descensos en el gasto administrativo para eurofuncionarios e instituciones comunitarias, que se mantenía intacto en el plan Van Rompuy. Esta era la única baza que le quedaba al presidente del Consejo Europeo para presentar un compromiso definitivo, pero al final no hubo tercera propuesta y los líderes decidieron suspender la reunión.

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