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Zapatero ignora a Rajoy para identificar al PP con Aznar

El presidente advierte de que la alternativa a su Gobierno es «la derecha más derecha de la Unión Europea»

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Los socialistas, en número de aproximadamente 20.000 más uno (Zapatero), se congregaron ayer en el palacio de Vistalegre para cargas pilas. Nada hay tan vitamínico como el calor familiar cuando se tienen que afrontar situaciones difíciles y retos importantes. Eso, un acto de autoafirmación y de orgullo de partido, fue ante todo el mitin formalmente convocado como lanzamiento de la precampaña para las elecciones europeas del 7-J, aunque de esto fue de lo que menos se habló.

A diferencia de la mayoría de los mítines, en los que el destinatario principal son las televisiones, los de Vistalegre el Sinaí laico de Zapatero están concebidos básicamente para convertir en agentes electorales 'en las fábricas, con los amigos...' a los miles de militantes que acuden desde todos los rincones de España.

La inmediatez del debate de la nación que comienza mañana impedía que fuera un día para grandes anuncios, pero sí era propicio para evangelizar. La doctrina impartida por Zapatero a los suyos se resume en: el partido que devolvió España a Europa, que construyó el Estado del bienestar, que va a llevar la paz a Euskadi... es también el partido que sacará al país de la crisis. Y lo hará con fe en las virtudes tradicionales del socialismo: libertad, igualdad y solidaridad.

Zapatero puso como modelo a seguir el camino que ha llevado a la elección de Patxi López como lehendakari y a la mayor debilidad de ETA: 'Para vivir este momento ha habido que trabajar duro, arriesgar, ser fuertes y valientes, aguantar insultos... pero merecía la pena. Durante cuatro años usaron la crispación y ahora está claro que mentían'.

La misma actitud reclamó ante la crisis económica. Sin abdicar de su talante optimismo, ayer lo exteriorizó de forma contenida y con marcado acento ideológico: 'Vamos a salir de la crisis con una política progresista, con más prosperidad, con más protección social y con más derechos, no con menos. La pregunta es: ¿Qué haría la derecha con los derechos de los trabajadores?'. En síntesis: la única alternativa al Gobierno socialista es 'la derecha más derecha de la Unión Europea'.

Con tono combativo y hasta enrabietado por momentos, arengó a los suyos a trabajar 'de pie y con la cabeza alta', manteniéndose fieles a 'nuestras convicciones'. Lo hizo con reiterados guiños a los trabajadores y a los sindicatos y críticas encubiertas hacia algunos creadores de opinión y empresarios: 'Esos que quieren agitar a los sindicatos son los que recortarían todos los derechos'; 'No voy a contestar al presidente de la patronal por responsabilidad, porque quiero que el diálogo social avance'; 'Todos esos que hablan del despido libre tienen contratos blindados'; 'Nosotros nos ocupamos de la gente que tiene poco, de la gente que tiene más dificultades'. El presidente reiteró que se trata no sólo de recuperar empleo, sino también cambiar el patrón de crecimiento. Este cambio lo resumió en una frase: 'Menos ladrillo y más ordenadores'.

En vísperas de su nuevo duelo parlamentario con Mariano Rajoy, Zapatero evitó toda mención al líder de la oposición. Ignoró a Rajoy para identificar como referente del PP a José María Aznar, 'el amigo de Bush'. Si Aznar es el amigo del que 'nos empujo' a la crisis, Zapatero es el precursor de Obama, según un paralelismo establecido por el líder el PSOE, quien recordó que el presidente de EEUU ha impulsado o quiere impulsar medidas ya aprobadas por su Gobierno como la investigación con células madres, la defensa de la igualdad de la mujer o acabar con la discriminación de los homosexuales.

No hizo Zapatero alusión alguna a la corrupción que circunda al PP. La tarea de azote de la oposición se la repartieron la secretaria de Organización, Leire Pajín, y el presidente del partido, Manuel Chaves, quien dijo: 'Están metidos hasta el cuello en el caso Gürtel. La corrupción les sube por el cuerpo como una serpiente, desde los pies hasta la cabeza'.

Por el mínimo resquicio que deja la crisis económica, Zapatero hizo asomar su agenda social con una firme defensa de la reforma de la ley del aborto. 'Nadie va a detener los cambios que necesitamos'.

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