El reto de corregir el déficit histórico del cuarto turno en la judicatura: "Ser magistrado por esta vía no es un regalo"
Justicia y el CGPJ discrepan de la metodología para calcular el número de plazas asignadas al llamado cuarto turno de juristas de reconocido prestigio, pero coinciden en que existe un "déficit".
Jueces y Juezas para la Democracia alerta del "prejuicio" hacia este colectivo frente a quienes acceden a la carrera judicial mediante la tradicional oposición memorística.

Madrid-
Faltan jueces en España. Esta es, quizás, una de las pocas reflexiones que unen al Ministerio de Justicia, al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y a las diferentes asociaciones judiciales. Ante la necesidad de incorporar nuevos jueces para ajustar su número a la planta judicial, compuesta por 5.903 plazas (existen al menos 260 vacantes estructurales, según el CGPJ), y la previsión de que las próximas incorporaciones no compensarán las jubilaciones y disminuciones de plantilla previstas, el ministro del ramo, Félix Bolaños, y la presidenta del Tribunal Supremo y del CGPJ, Isabel Perelló, alcanzaron un acuerdo para lanzar "la mayor convocatoria de la historia de oposiciones": 500 plazas de jueces y magistrados (375 por oposición y 125 plazas por el llamado cuarto turno de juristas de reconocido prestigio).
Desde el Ministerio de Justicia defienden que la "macroconvocatoria", aceptada por unanimidad en un pleno extraordinario del órgano del gobierno de los jueces, contribuye a resolver "dos problemas históricos" de la Justicia española: la "menor ratio de jueces por habitante que la media de la UE" y el "escaso número" de magistrados del cuarto turno.
Más plazas para corregir el déficit en el cuarto turno
En lo que se refiere a esta última vía, que habilita el acceso a la carrera a juristas con más de una década de experiencia a través de un concurso de méritos, el Ministerio de Justicia y el CGPJ discrepan de la metodología para calcular el número de plazas asignadas al acceso por el llamado cuarto turno, aunque coinciden en que existe un "déficit".
Según la Ley Orgánica del Poder Judicial (data de 1985), de cada cuatro vacantes, la cuarta "se proveerá por concurso entre juristas de reconocida competencia, que acrediten una experiencia de más de diez años de ejercicio profesional y que superen un curso teórico-práctico de selección realizado en la Escuela Judicial".
Para resolver los concursos entre estos aspirantes, el Consejo General del Poder Judicial aprobará reglamentariamente las correspondientes bases, y la convocatoria "será efectuada al menos una vez cada dos años por el Consejo General del Poder Judicial".
Baile de cifras
Según Justicia, el porcentaje de jueces del cuarto turno "debería ser del 25%, pero en realidad apenas supone el 9%, porque sistemáticamente los diferentes CGPJ no han cumplido el porcentaje establecido legalmente". Así, en el marco del acuerdo alcanzado con el órgano de gobierno de los jueces, el Ministerio ha exigido que, por primera vez en la historia, el CGPJ "cumpla" con el porcentaje del 25% establecido por la LOPJ.
Asimismo, desde Jueces y Juezas para la Democracia, la organización de carácter progresista que ha liderado esta demanda histórica, concretan que uno de los motivos que ha impedido este cumplimiento radica en la convocatoria irregular de estas plazas por parte del CGPJ.
"Se verifica que solo un 9,48% del total de magistrados procede del cuarto turno, 477 sobre un total de 5.033 magistrados (incluidos excedentes), conforme al escalafón de 2025, cuando debería ser el equivalente a 1.258 magistrados, es decir, 781 magistrados menos de los que procedería. Sería preciso convocar procesos selectivos sucesivos que cubran ese déficit", agregan.
En este contexto, según el informe emitido por el Servicio de Personal Judicial a instancias de la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial, al que ha tenido acceso Público, el déficit de plazas del cuarto turno entre 2014 y 2024 es de 88, mientras que Jueces y Juezas para la Democracia eleva la cifra a 184.
"Si se hubiera respetado la ley, habría muchas más plazas del cuarto turno. Pero se incumple", destaca Edmundo Rodríguez, portavoz de la asociación judicial, que discrepa abiertamente con las cuentas del CGPJ porque "no lo miden bien". "No han tenido en cuenta todos los concursos en que se promocionan a jueces ni todas las vacantes que existían. Hacen la cuenta de forma interesada para que salga menos", achaca Rodríguez
Las circunstancias que "impiden" su cumplimiento
El mencionado informe reconoce que, a la vista de tales datos, "resulta que no se han cumplido las proporciones que el artículo 311 LOPJ establece", aunque explica que "han de tenerse en cuenta determinadas circunstancias que lo impiden en sentido estricto".
Por ejemplo, el documento subraya que de las 1.526 plazas que quedaron desiertas en los concursos de magistrados en ese periodo (prácticamente cubre el mandato liderado por el conservador Carlos Lesmes), 339 corresponden a Jueces de Adscripción Territorial (JAT), unas plazas que, según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, "no pueden ofrecerse a juristas de reconocida competencia que han ingresado por ese turno, toda vez que éstos ingresan por una determinada jurisdicción, y los JAT ab initio no se sabe a qué jurisdicción serán adscritos".
Por otra parte, el informe destaca que las plazas que han sobrado en las pruebas de especialización por no haberse cubierto (156), "han acrecido también a los ascensos". Asimismo, las conclusiones del CGPJ aluden a que, aunque haya plazas que resulten desiertas, "no siempre podrían reservarse una cuarta parte de ellas, debiendo irse reservando en procesos sucesivos".
Por tanto, en virtud de lo dispuesto en el artículo 311 LOPJ, "no podrán convocarse más plazas de las que existan desiertas o las que se prevea que puedan quedar en tal situación en el futuro". La explicación es que "puede no haber el suficiente número de órganos de las jurisdicciones contencioso-administrativo, social o mercantil para ofrecer a los procesos de especialista".
Más allá de reconocer el "déficit" histórico en el llamado cuarto turno, que achacan en gran parte a la problemática relacionada con los JAT, fuentes del CGPJ cuestionan los cálculos del Ministerio de Justicia: "Hacen la cuenta de la vieja". En todo caso, ponen el foco en los retrasos de la convocatoria, especialmente durante el mandato de Carlos Lesmes (2013-2022), y cuestionan que "los procesos de selección a veces se prolongan mucho". Con todo, estas voces confían en revertir la situación poco a poco y, para ello, las 125 plazas inicialmente asignadas al cuarto turno son un buen punto de partida.
"Prejuicio" hacia este colectivo
Aparte de la cuestión de las cifras, la asociación Jueces y Juezas para la Democracia también alerta del "prejuicio" hacia este colectivo frente a quienes acceden a la carrera judicial mediante la tradicional oposición memorística.
Además de acreditar una serie de méritos y someterse a un dictamen que permita valorar al tribunal la aptitud del candidato, los aspirantes del cuarto turno se enfrentan a una entrevista, cuyo objeto es acreditar la realidad de la formación jurídica y la capacidad para ingresar en la carrera judicial.
"Entrar por cuarto turno no es ningún regalo", resume a Público Carlos Suárez-Mira, quien accedió por esta vía en 2010. El ahora magistrado de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de A Coruña fue el número uno de su promoción. Para ello, acreditó casi 19 años de experiencia como profesor titular de universidad del área de Derecho Penal, una tarea que compatibilizó con el desempeño como magistrado suplente.
En su época, ni siquiera había academias ni preparadores específicos para el cuarto turno, por lo que tuvo que tirar del propio manual de preparación de oposiciones a la judicatura que, curiosamente, había escrito junto con un compañero magistrado. "Estaba en proceso de formación permanente para tener actualizado el manual y, cuando decidí ingresar en el cuarto turno, me senté a estudiar con más asiduidad, y a repasar conceptos que, obviamente, ya manejaba habitualmente", señala.
Por su parte, Victoria Picatoste, que ha tomado posesión este año como magistrada del cuarto turno para juristas tras un proceso de selección de casi tres años (correspondiente a la última convocatoria de 2023), cuenta que le motivó encontrar una academia preparatoria. Esta doctora en Derecho ejerció la abogacía durante 10 años, que compatibilizó con la docencia y la investigación en la universidad.
Todos estos factores le inspiraron para dar el salto a la judicatura. Pero destaca que la necesidad de tener una amplia carrera profesional deriva en otra realidad: "También tenemos cargas familiares", un elemento que no hay que pasar por alto cuando se habla del cuarto turno. Dada la escasez de plazas, su primer destino ha sido la Sección de lo Civil del Tribunal de Instancia de Mallorca, lo que le ha obligado a alejarse de su familia. "Yo soy gallega, y tuve que dejar a mi marido e hijos allí. Esto también es importante", indica.
Experiencia y madurez intelectual
Esta magistrada cuenta que, durante las prácticas en la Escuela Judicial, percibió que "había un desconocimiento muy acusado dentro de la propia carrera de lo que es el cuarto turno. Parece como una entrada por la puerta de atrás".
Tanto Picatoste como Suárez-Mira achacan esta creencia al origen del cuarto turno, cuyo acceso era más "arbitrario" en comparación con el sistema implantado hace varios lustros. "Nuestros profesores nos trasladaban su sorpresa por la preparación técnica que teníamos en general. Ellos notaban un nivel alto, y bueno, tenemos una maduración a nivel intelectual y, al exigirte un mínimo de años, la experiencia también suma".
"El hecho de haber estado en el otro lado como abogada, a mí me ha ayudado muchísimo. Yo conozco los tribunales, he estado mil veces en sala y conozco la práctica habitual. En cambio, para una persona que ha aprobado una oposición, que tiene muchísimo mérito, a la que colocan en una sala a dirigir un juicio, sin duda, el cambio es más radical".
El magistrado también destaca que este sistema de acceso existe en otros países. "Lo normal es que una persona con experiencia previa profesional y con años en la vida, que también lleva una experiencia para todo, pueda decidir lo que decide un juez, que son cosas muy importantes en la vida de las personas. Con lo cual, yo prefiero un juez del cuarto turno que un chaval que tiene una memoria estupenda, pero con 24 años no sabe nada del mundo", zanja.




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